VEINTE

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Tanto trabajo no te dejó ocuparte de mí estos dos meses que estuve en un maldito hospital, tranquilo. Te entiendo, Rubén. Como mí esposo, no es necesario que estés a mí lado cuando más te necesito. Tienes trabajo con ellas, ve que te necesitan más que yo, la maldita lisiada.

Notas para un infiel; RubénDonde viven las historias. Descúbrelo ahora