Sus nudillos tocaron la puerta de Rubén, suspiró, esperando que aquella puerta deje ver su rostro. Rubén atendió tan rápido como pudo.
Al verse, se puede jurar que los ojos de Esmeralda se fusionaron con los de él. Como la primera vez que se amaron esa noche, o como la primea vez que se besaron.
— Hola, Rubén. — Saludó tan amable y sutil como siempre.
Al verla, Rubén sonrió. Pensando que ésta vez, las cosas darían un giro, y podría mostrar que la ama.
— Hola querida Esmeralda. — Se acercó a la chica para besar sus labios, pero al instante ella lo alejó. — ¿Qué pasa, cariño? —, pregunta el castaño retomando su anterior posición.
Rubén arquea su ceja, estaba deseando volver a besarla.
— No podemos continuar, Rubén. — Expulsó la chica de cabello negro. —Lo nuestro es una relación tan tóxica como el veneno, tal vez, más... — Observó los ojos de su contrario, no tenían una pizca de alegría y tampoco sus indiferentes labios.
Rubén quiso hablar, explicar, prometer, arreglar, pero Esmeralda abandonó la casa del castaño, dejándolo con tantas preguntas.
Estando cerca de ese lugar, fue como si el clima hubiera leido su triste corazón, una tormenta comenzó a formarse, y ella no pudo contener sus ganas de llorar ni un minuto más, entonces lo hizo, lloró cuanto pudo bajo la lluvia que ahora la acompaña. Estaba empapada y su rostro estaba siendo lavado al igual que sus lágrimas por las gotas de la misma lluvia, su ropa era una esponja, absorbía el agua pero quedaba con la misma.
Unos gritos hicieron que su corazón se acelere, era él.
Tal vez sentía pena por verla así, o por leerla. Y si no era eso, ¿qué otra cosa podía ser?, él no la amaba y no lo demostró jamás, no podía amarla de un minuto a otro.— ¡Esmeralda! —, grita el joven a lo lejos, esperando encontrarla, esperando que ella no deje de estar a su lado.
Pero ya no había vuelta atrás, todo había terminado y eso debía hacer con ella, con ese sentimiento que no la deja avanzar porque es tan necesario para su corazón y tan venenoso para su alma. Porque estar junto a él era tocar el cielo, pero también un fogoso e insoportable infierno.
— Ya se terminó Rubén. No lo soporto, no soporto éste dolor ni un segundo más — Dijo la morena, respondiéndole.
Sus ojos fueron cerrándose poco a poco, sintiendo la lluvia y los apretó al sentir aquel dolor insoportable en su corazón.

ESTÁS LEYENDO
Notas para un infiel; Rubén
Cerita Pendek❝ Aunque tus traiciones me quiten el aire, aquí sigo... ❞ Prohibido copias o algún deribado.