VEINTIOCHO

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Omnisciente:

Esa noche sintió lo que ella sentía cuando él no estaba en casa: soledad.

— Si yo no te hubiera descuidado tanto, Esmeralda. Si te hubiera respetado y amado como lo prometí aquel verano, ese verano en el cual nos casamos... Tenías un hermoso y discreto vestido blanco, una larga y radiante sonrisa, todos nos veían, amor. — le habló a la foto que sostenían sus manos, estaban ellos dos: besándose. Se les ve alegres y enamorados.

¿Cuánto daría ella por volver a tenerlo así de enamorado?

Era el octavo mensaje de voz que le dejaba, y la novena llamada que no contesta. Esmeralda seguía sin contestar, entonces dejó el noveno y último mensaje en su buzón de voz.

— Esmeralda, perdoname, por favor. Ya no sé que decir, me siento tan culpable, te a... — Se agotó el tiempo para que deje su mensaje, entonces fue enviado cuando él presionó el número dos.

La pantalla del teléfono de Rubén se prendió, le había llegado un mensaje y estaba tan ilusionado con que sea ella, para su mala suerte era Samira, una de sus amantes.

"¿Y bebé?, ¿Hacemos algo?" preguntó la chica mediante texto.

Rubén suspiró molesto, y le contestó:

" Samira, ¿no te da vergüenza estar detrás de un hombre casado? " bloqueó su teléfono pero fue cuestión de segundos para que reciba la respuesta de la mujer.

" ¿No te da vergüenza ser un hombre casado y engañar a tu esposa con su hermana? " tenía toda la razón.

Enojado consigo mismo, bloqueó el teléfono y lo posó en su barbilla, suspirando.

Notas para un infiel; RubénHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora