SIETE

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Rubén:

Ésta tarde hablé con mi vieja amiga, esa de cabello negro, Marlene.
A penas te sentí entrar corté y solo me dispuse a recibirte, lo de siempre: un beso en la mejilla.
Al alejarme de tu mejilla, vi un rojo pasión que estaba borroso en todos tu labios, incluso fuera de ellos, por los posibles besos que repartiste en su piel o por los que ella te dio en la boca.
Me reservé todo, Rubén.
Absolutamente todo, me lo tragué,
Como si de una pastilla para la tos se tratara. Ojalá lo que arruina mí día
fuera una insípida tos, pero no, es tú constante infidelidad lo que arruina gran parte de mí vida. La falta de cariño que me brindas es lo que completa todo el daño que me estás causando.

¿Por qué sigo aquí?

Notas para un infiel; RubénHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora