Omnisciente:
La esperó toda la noche, pero ella no llegó. La verdad, estaba probando los labios de la soledad, fuera la única noche que la pasara así o no, la mejor noche de su vida no fue.
Había pequeñas fotos distribuidas por la sala de estar, en las fotos estaban ellos; sonrientes y enamorados. Porque era lo único que confirmaba el amor que se tenían o tuvieron.
Esmeralda, después de una noche en un simple hotel, llegó a casa iluminando la mañana de Rubén quién no hizo otra cosa que abrazarla y sentir el permufe que ella traía, quería tenerla así, por siempre. Borrar todo lo que pasó era lo que mas deseaba, quitar todas las infidelidades y los maltratos, porque eso no era amor, así no se ama y mucho menos, se demuestra algo tam hermoso como el amor.
— Por favor, sueltamente.
Las palabras de su esposa, captaron la atención de Rubén.
— Que haya regresado, no sugnifica que olvidaré todo, Rubén. Que te ame, no significa que todo te lo perdonaré.
Habló tan fría como él, pero tan sincera como ella, sin decir alguna otra palabra más, pasó de estar parada observandolo a ir directo a la habitación para acomodar las pocas pertenencias que traía en su bolso, para luego darse una gran ducha mañanera, de esas que rejalan esos nervios que traes en la noche anterior.
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Notas para un infiel; Rubén
Kurzgeschichten❝ Aunque tus traiciones me quiten el aire, aquí sigo... ❞ Prohibido copias o algún deribado.
