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Valeria Collins.

—Hola madre. -digo mientras suelto la mochila con un ligero movimiento de hombro y dejo las llaves en un cuenco de la entrada.

No, no llamo "madre" a mi madre como en las películas de la realeza que veo a veces con mi padre.
Es una forma de decir "mami" pero bromeando. Sí.

—¿Qué tal hoy? -me abraza.

—Bien, como siempre. Oye, hueles a pescado. -arrugo mi nariz por el olor.

—Estaba ayudando a Fátima a preparar un plato para la cena de este fin de semana.

Por cierto, Fátima es nuestra asistenta. Es genial.

—¿Una cena? -digo mientras cojo algo de picar, estoy hambrienta.

—La cena del instituto Valeria, ¿no te acuerdas?

—¿Qué?

—Es una especie de reunión con la directora y los jefes de alumnado para hablar sobre la beca.

—Ah. -alargo la "a"- Ahora todo encaja.

—¿Cómo dices?

—Pues hoy la directora me pidió reunirme con ella y junto con el otro candidato, en su despacho a primera hora de la mañana.

—¡Estupendo! ¿Y sabes ya quien es la competencia?

—Sí. -río dando a entender que esta vez (como todas) ganar a Daniel es pan comido.

—¿Te ríes? -me pone cara atrevida.

—Mamá por dios, es la competencia. Hay que ir a machacar. -golpeo mi puño con mi palma de la mano.

—Uh, qué dura. Será mejor que te relajes. ¿Le pido a Fátima que te prepare un té?

—No. Mamá, quiero y necesito esa beca. Todos estos años de esfuerzo merecen recompensa. Ni en sueños un niñato pijo me va a quitar lo que es mío. -digo segura y bebo un trago de agua.

—¿Un niñato pijo eh? ¿Tienes algo que contarme? -se acerca a mí y apoya su barbilla en su mano para empezar a escucharme.

—Claro. -me hago la ilusionada- Es Daniel Oviedo, ¿te esperabas menos? Ahora ya puedes dejar de hacer como si yo te fuese a contar que es el chico ideal y que me encanta y que no podría competir con él porque me distrae... -ella me interrumpe.

—¡Dios mío! ¡Entonces voy a ver a Eva en la cena! Qué ganas tengo de verla, hace dos años que no la veo. -sonríe mucho, demasiado. Qué miedo.

—Pensaba que eso de que erais súper amigas y que yo jugaba con los gemelos en su jardín era pasado. -ruedo los ojos.

—Estabais para comeros. -mi madre está flipando.

—Bueno mamá, creo que debería ir a hacer los deberes y después a mirar las solicitudes de mensajes privados en instagram, está a tope y tengo que eliminar unos cuantos. Qué pesada es la gente. -suspiro- Así te dejaré recordando ese tiempo extraño que pasábamos con los Oviedo. -digo bajo y me voy.

(...)

Suena mi teléfono.

—A buenas horas guapa. -le digo a Amalia, que está al otro lado de la línea.

—¡Lo siento de verdad! Es que estaba ocupada... -ríe por lo bajo.

—Ya me estás contando.

—No te alteres, ¿vale? -ríe.

—Estoy dejando de estudiar por ti, suelta anda.

—Tardé más porque justo cuando iba a verte, Jesús me paró.

—Y...?

—Me dijo que me echaba de menos y... -la interrumpí.

—Vale, hasta ahí he llegado. Creo que lo demás es cosa vuestra. -río.

—No hemos vuelto, por si te lo preguntas.

—¿Y tú quieres volver a intentarlo? -digo mientras juego con mi lápiz.

—Yo creo que sí... no sé. Estoy confusa...

—Si te hace algo, no te preocupes, será un placer machacar no sólo a uno, sino a los dos gemelos Oviedo. -digo y ella ríe.

El segundo.
¿Qué os parece?
Este cap lo he escrito justo después del primero, ya que por la noche es cuando tengo tiempo y hoy me siento inspirada xd. Así que he aprovechado.
xoxo💋

CollinsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora