Nabil es considerado un genio entre programadores, es exitoso en su trabajo pero su vida amorosa es triste y deprimente. Nabil es consciente de que para tener alguien en su cama debe firmar cheques constantemente, pero cuando encuentra a alguien que...
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Nabil abrió lentamente los ojos y suspiró al sentir la mano grande en su cabello. Ronroneó en un suspiro y escuchó la suave risa junto a su oído y después unos labios fríos rozando su mejilla.
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—Me voy ahora Nabil, tengo que trabajar, no te levantes, te llamare más tarde ¿ok?— Nabil abrió pesadamente los ojos y se quedó embelesado con el atractivo rostro de Theo tan cerca del suyo.
Nabil hizo una especie de sonido afirmativo sin abrir los labios y cerró los ojos cuando Theo besó su mejilla.
—Descansa, pequeño genio— Nabil le vio salir de la habitación y se arremolinó en su cama, borracho de felicidad. Suspiró hondo y relajado volvió a quedarse dormido.
Theo salió con el mejor humor del mundo del departamento directo al elevador, sentía aquel edificio ya tan familiar. Cuando las puertas volvieron a abrirse su chófer ya estaba esperándolo y le saludó con una sonrisa.
—Buenos días Arturo— caminó hacia él con las manos dentro de los bolsillos de su abrigo.
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—Parece inusualmente feliz esta mañana, señor— Arturo lucía fresco y tenía una sonrisa casi burlona.
—Es el amor, Arturo – soltó Theo sin ningún tipo de vergüenza.
Arturo se rió y negó bajando la cabeza sin poder creer que hubiese dicho eso.
—Jamás esperé verlo así jefe, pero recuerdo mis primeros meses con mi novia, caminaba entre nubes— Theo llegó a su altura.