Capitulo XI

1K 48 0
                                        

P.O.V Bella

Unas semanas después del comienzo oficial de nuestra relación con Edward, éste me invitó al teatro a ver una obra famosísima que en verdad no conocía ni nunca había escuchado. Claramente Edward tiene mejor gusto y conocimiento en este tipo de cosas que yo. No era muy fanática de las obras de teatro o la ópera, pero Edward las disfrutaba, así que yo las disfrutaba un poquito también.

Pero esta vez algo fue diferente.

Una vez Sam nos deja a las afueras del teatro de la ciudad, diviso a Mike esperándonos en la entrada, él cual nos intercepta una vez nos acercamos. No cabe destacar cuan sorprendida me sentía.

-Quisiera tener una palabra contigo, Masen- dijo tropezándose con el aire. ¡¿Mike estaba borracho?! ¿Qué está pasando? Su rostro lucía descompuesto y mareado. ¿Qué hacia aquí?'¿Por qué estaba en ese estado? ¡el casi nunca bebia de este modo!- Mira- aclaró levantando el brazo lentamente y apuntando a cualquier parte.- Bella y yo tenemos un secreto- vociferó pausadamente.

-Vamos, Mike, no te avergüences a ti mismo- dijo Edward tratando de mantenerlo a raya, pero eso no lo detuvo.

-Somos invencibles- comentó mirándolo o intentando mirarlo.- ¿Verdad, Bells?- dijo deteniéndose en mi por primera vez.

-Por favor Mike, no hagas esto- le imploré.

-Bella, eres tan malditamente hermosa- comentó tratando de tocarme, pero Edward se lo impidió.

-Mike, por favor, si quieres que hablemos, lo haremos, pero mañana, ¿sí?- solo quería que se fuera sano y salvo a su casa y que se dejara de locuras.

-Hey Masen, tengo una sugerencia para ti- dijo ahora dirigiendo toda su atención a Edward.- Sabes, el emblema que usas, en tu helicóptero, ¿el águila?- ¿de qué incoherencias habla?

-¿Qué hay con eso?- respondió Edward ya sin mucha paciencia, pero con su típico encanto y educacion.

-Tengo una mejor idea, ¿puedo?- preguntó nuevamente distraído. Edward asintió.- Bueno, sabes porque... te estoy hablando- dijo cuando levanto su mirada hacia él.- El ave cucú es interesante, porque no tiene su propio nido- ahora no sabía de que estaba hablando Mike, ¿el ave cucú?- Entonces se mueve a otros nidos de pajaritos y destruye sus huevos...- dijo riéndose levemente, ¿había perdido la cordura este hombre?

-Mike, detente. Solo...-

-¿Ya no me amas, Bells?- dijo mirándome con ese rostro que alguna vez ame, cambiando radicalmente de tema y de actitud. Por primera vez durante todo este altercado, pude reconocer el hombre con el que me había casado.- ¿Te he dicho alguna vez que te amo?- repitió nuestra frase, despertando en mi una tristeza por él, por nuestra antigua vida. No pude evitar mirarlo con pena.

-Lo siento...- susurré cuando Edward ya me arrastraba hacia el teatro. Le di una última mirada a Mike, claramente ya no éramos los mismos chicos enamorados sin miedo a nada que alguna vez fuimos. Éramos un par de adultos con un pasado desgraciado, donde algunos los superábamos y otros no tanto.

No volví a ver a Mike durante mucho tiempo.

Resumir mi nueva vida con Edward era bastante sencillo, pero a la vez complicado. Sencillo porque me considero la mujer más feliz de la tierra y eso es suficiente para mí y es complicado, porque hay tantas cosas que han sucedido alrededor que me es difícil enumerarlas y que el tiempo me alcance.

Entre los sucesos más importantes está el hecho de que luego de salir por casi tres meses aproximadamente, como los adultos enamorados que somos y por enamorados que estamos Edward y yo, éste me pidió que nos fuéramos a vivir juntos. Debo aceptar que no me agradaba mucho la idea al principio. No quería irme a vivir a una mansión fría y solitaria. Era hermosa, pero no era algo que me acomodara y para Edward no era una posibilidad vivir en la casa donde compartí parte de mi vida con mi ex marido. Así que, ya que mi trabajo consiste en las bienes raíces, por mucho que Edward diga que debo renunciar, decidí buscar un hogar para nosotros dos.

Propuesta Indecorosa -EDITANDO-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora