Cuando la clase de la señorita Bustier terminó, Alya tomó a Marinette del brazo y la arrastró hasta el exterior del colegio. Todo el día había observado cómo Adrien le lanzaba miradas significativas y cómo la ojiazúl las evadía en su mayoría. Es verdad que hasta el momento no había dejado de ser amable y atenta con él, pero claramente algo no estaba bien.
-Muy bien, chica, tú y yo tenemos una plática pendiente y pretendo que acabemos con esto de una vez- la mulata se cruzó de brazos.
La ojiazúl rió nerviosa y se llevó una mano a la nuca.
-Realmente no sé si haya algo más que decir, Alya.
-¡¿Cómo crees?!- Se alteró.
Marinette no había visto a Antoine desde el incidente de Fougère y comenzaba a preocuparle, pero a la vez intentaba convencerse de que no estaba en absoluto interesada en él, hablar de él no mejoraba la situación.
-No te he contado que Adrien intentó besarme, ¿cierto?
La cara que puso Alya ante esto es indescriptible.
-¡¿QUÉ?!- Y sí, se le olvidó lo de Antoine. Punto para Marinette.
-S...sí- no es que le emocionara hablar del tema en absoluto, pero prefería aquello que hablar de su conflicto emocional -Me acompañó a casa y afuera de la panadería intentó besarme pero mi madre salió y después...- rió por lo bajo, si le decía que después no lo quiso besar por su confusión, sería volver al tema anterior -...me... me hizo volver a la casa y ya no pude hacer nada y... ¿Alya?
No la estaba escuchando, a la mitad de la explicación se había quedado mirando fijamente algo por encima del hombro de la chica de cabello azabache, parecía casi embobada.
Cuando ésta se giró, se encontró con la elegante figura del joven Piaf. Por primera vez desde que lo había conocido, éste traía ropa casual: botas de invierno cafés, pantalón de mezclilla, camiseta blanca y una cazadora de cuero café. Aún así, todo se veía caro y elegante, no dejaba de tener ese toque de clase social alta.
-Buenos días, señoritas- saludó con una media sonrisa.
Por alguna razón, a Marinette no le sorprendió verlo, empezaba a acostumbrarse a eso de encontrarlo en los lugares menos esperados.
Sintió como si el pensamiento del que había intentado huir se burlara de la situación.
-Buenos días- respondió la ojiazúl y volteó a ver a su amiga -Alya, te presento a Antoine Piaf.
La mulata ya había entreabierto la boca, mirando al rubio de abajo arriba.
-Mucho gusto, señorita Alya- saludó éste, inclinándose ligeramente.
De pronto, el semblante de la saludada cambió y su asombro pasó a enojo. Frunció el seño y se acercó al joven.
-Así que tú eres Antoine, ¿eh?—colocó sus puños en la cadera -Déjame decirte una cosa, tal vez creerás que es fácil aprovecharte del corazón noble de mi amiga, pero para eso primero tendrás que pasar sobre mi cadáver, ¿oíste?
El chico alzó las cejas.
-Vaya- dijo dirigiéndose a Marinette -Así que esta es la razón por la cual aún no te han timado.
-Amm...- la ojiazúl se puso entre ellos cautelosamente y miró a su amiga -Tranquila, todo está bien, ¿qué tal si me esperas en el salón y te alcanzo en un momento?
Alya seguía mirando al rubio molesta, pero hizo caso a la chica de cabello azabache y se marchó.
Marinette suspiró y se giró a él.
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Blanco, negro y rojo
FanfictionUn fanfic más de Miraculous Ladybug. Adrien comienza a sospechar que la identidad secreta de su amada Ladybug podría ser su compañera de clase Marinette, pero para averiguarlo necesitará tiempo y eso es lo que menos le queda desde la llegada a...
