Capítulo 15.

220 24 5
                                        


Antoine miraba a la ventana distante, pensando en lo que recién acababa de ocurrir. No había sido su intención llegar tan lejos, pero una vez que había estado tan cerca de ella...simplemente le resultó imposible alejarse.

Un recuerdo le asaltó: un aroma dulce, unas manos suaves, unos ojos color esmeralda. Cerró los ojos y respiró profundamente, ahuyentando todo aquello de su mente, se sentía vulnerable con toda aquella situación y no le agradaba.

Su padre, el White Wolf pasado, le había enseñado a través de los años que la más grande debilidad existente era el no saber ocultar los sentimientos. Cuando era más joven, se había negado rotundamente a aceptar esa verdad, consideraba la demostración de los sentimientos como un acto valiente y honorable. Pero luego de unos años, había comprobado que la realidad era otra.

Suspiró.

El estruendo de la escotilla abriéndose violentamente y luego cerrándose le interrumpió.

Marinette había entrado abruptamente y se encontraba quitando las fotos de Adrien casi con desesperación.

-¿Todo bien?- Preguntó el ojigrís.

-Adrien está aquí- respondió sin siquiera voltear a verlo. Tikki se unió a ella.

El chico alzó las cejas. No había pensado en la posibilidad de que su primo hiciera tal aparición, se suponía que a ella le gustaba él, no al revés... ¿no era así? Hasta aquél momento consideraba a Chat Noir como su única competencia.

-Interesante...- murmuró.

La chica ya había terminado de esconder las fotografías.

-Debes irte- le dijo.

Esto le provocó una punzada de celos al joven Piaf.

-Aún me debes la comida.

Ella soltó un gruñido, miró a todos lados un momento y corrió a abrir el armario, acto seguido tomó a Antoine del brazo y lo jaló al interior. Éste no opuso resistencia.

-Entonces quédate ahí y no hagas ruido.

-¿Así tratas a todos tus invitados? ¿O es un trato especial hacia mí?- Se burló y le indicó con la mano a Hacchi que entrara con él.

La ojiazúl se ruborizó.

-Sólo... ¡mantente callado un rato! ¿Quieres?

Y cerró el armario.

Cuando Adrien entró, se encontró con una Marinette ligeramente agitada, ahí parada a la mitad de la habitación con una sonrisa de oreja a oreja. Parecía nerviosa.

-¡Entonces!- Exclamó y comenzó a hablar rápido -¿A qué debo tu visita? Digo, no es que sea molesta, al contrario, es muy amable de tu parte venir a visitarme aunque sí lo encuentro bastante extraño porque tú no acostumbras... quiero decir, no sé si acostumbres visitar a tus amigos porque no te conozco del todo bien y no soy tu... quiero decir, sí soy tu amiga pero no sé si tú me consideres de las personas a las que simplemente irías a visitar y... quiero decir, no acostumbras venir a visitarme...

-¡Marinette!- La interrumpió y soltó una risita -Vengo porque dejaron un proyecto en parejas y Alya quedó con Nino, por tanto pensé... - se ruborizó ligeramente -que tal vez... si quieres, claro... podríamos hacer el trabajo juntos y no sé, tal vez ver una película o algo después.

La chica lo miró en silencio unos segundos, analizando la propuesta.

-¿Te refieres a... ahora mismo?

Blanco, negro y rojoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora