Lo primero que pasó por la cabeza de Chat al entrar a aquella habitación era lo cálida que parecía, era uno de esos lugares donde podrías sentarte en silencio todo el día y no sentirte desesperado, los colores, los olores, todo parecía pensado para ser relajante.
Lo siguiente que vio fue al kwami verde que flotaba cerca del viejo tocadiscos, parecía ser de una tortuga, con una única antena en la cabeza, a diferencia del suyo propio que tenía tres. Esto llamó su atención, pues no había visto nunca a un kwami aparte de Plagg. Se preguntó cómo sería el de Ladybug.
Finalmente miró al anciano que se encontraba encorvado sobre la mesita redonda que yacía junto a una cama oriental en el centro de la estancia, sirviendo tres tazas de té. Lo reconoció casi inmediatamente como aquél al que había ayudado afuera de la escuela hacía ya un tiempo, cuando apenas comenzaba el curso escolar, cuando aún tenía que salir a escondidas de la mansión para asistir a la escuela.
-¡Ah! Ladybug- dijo -Y Chat Noir, bienvenidos.
-Maestro- la heroína se acercó -Disculpe por molestarlo a esta hora, pero tenemos preguntas sobre...
-El miraculous blanco- respondió por ella -Me enteré de la aparición del héroe lobo esta mañana- hizo un ademán señalando la cama -Por favor, tomen asiento.
Los héroes se miraron y procedieron a sentarse, mientras el maestro tomaba las tazas.
-Esperaba que vinieran, ¿té?- Con una dulce sonrisa le dio una taza a cada uno y volteó a ver a su kwami para que se acercara a él -No les he presentado formalmente a mi compañero, Wayzz.
El pequeño se inclinó ligeramente en gesto de saludo, después se acercó a su portador para que éste le susurrara algo y luego volvió a alejarse.
-Usted me habló sobre siete miraculous la última vez que estuve aquí, pero no recuerdo que me hablara sobre uno de un lobo entre ellos.
-Eso es porque no lo mencioné- la criatura verde volvió con el libro sagrado en manos y se lo entregó al guardián -Gracias, Wayzz.
Chat ahogó un grito de manera sonora.
-¡El libro!
El resto de los presentes lo miró.
-Es...ese libro, ¿cómo lo consiguieron?
Fu miró a Ladybug, luego a Chat.
-¿Habías visto antes al libro sagrado?
El gato tartamudeó, estaba a punto de decir que él lo había encontrado pero ni siquiera estaba seguro de que fuera el mismo libro, era verdad que lo había perdido pero no había manera de que hubiera llegado a manos del guardián. Tal vez el que él había encontrado era una copia.
-Yo...- se recuperó lentamente y negó -No, no... lo confundí con otro libro- soltó un risita nerviosa -Lo siento.
El anciano lo dejó pasar, pero la chica no. Su reacción había sido demasiado extraña, estaba segura de que sí había visto el libro antes, pero ¿cómo? Las únicas personas que habían visto el libro antes que ella eran Lila y... Adrien. Su corazón se aceleró, no había ni una posibilidad de que Chat fuera Adrien, ¿cierto? Negó, estaba alucinando, el libro había llegado a manos de su amado de alguna forma y no sabía cuántas personas lo habían tenido antes de él. Esa debía ser la explicación, de alguna manera Chat había visto el libro antes de que Adrien lo consiguiera.
-El libro habla de un octavo miraculous- Fu hizo que ambos héroes volvieran su atención a él -Los siete principales se complementan con su poder, mantienen un equilibrio entre ellos y es por eso que no pueden ser usados con fines malignos, pues la armonía se rompe y con el tiempo afecta los poderes de todos- pasaba las páginas distraídamente mientras hablaba -Pero hay una leyenda que cuenta que junto con estos miraculous uno aparte fue creado, uno cuyo poder es independiente- se detuvo en una hoja donde destacaba el dibujo de los siete miraculous y un yin y yang -Se dice que el creador lo hizo para su uso propio, que no quería que sus acciones afectaran de ninguna manera al resto de sus obras, pues temía cometer algún error, sin embargo jamás sucedió nada malo.
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Blanco, negro y rojo
FanfictionUn fanfic más de Miraculous Ladybug. Adrien comienza a sospechar que la identidad secreta de su amada Ladybug podría ser su compañera de clase Marinette, pero para averiguarlo necesitará tiempo y eso es lo que menos le queda desde la llegada a...
