CAPÍTULO 14. SOLEDAD

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Haroon se despertó agitado,  respirando rápidamente, sus ojos mostraban temor,  gotas de sudor corrían por su frente, abría y cerraba sus ojos tratando de percatarse que había salido de esa pesadilla

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Haroon se despertó agitado,  respirando rápidamente, sus ojos mostraban temor,  gotas de sudor corrían por su frente, abría y cerraba sus ojos tratando de percatarse que había salido de esa pesadilla. Tocaba su cara tratando de despejarse.  Era la tercera noche en esa semana.  Tres noches seguidas de no poder dormir,  cada vez que trataba de hacerlo una pesadilla llegaba a sus sueños, y despertaba de la misma manera agitado, agotado y temeroso.  No sabía que era y lo peor era no poder recordar el sueño.  Solo se despertaba con temor, y por mas que intentaba no lograba obtener ninguna imagen de lo que había soñado. Era algo raro y ya lo estaba cansando, tanto físico como mentalmente.  Debido a las pesadillas no descansaba correctamente, lo que afectaba cuando estaba trabajando. No le había dado importancia la primera vez, ni la segunda,  pensó que era algo normal debido la situación que estaba pasando,  pero esta tercera vez lo puso a pensar.

--Dios, que está pasando,  solo espero que esto termine,  ya es suficiente con tener que vivir esto en la realidad,  ¿por que ahora también tengo que luchar en mis sueños?—se levantó de la silla en la que estaba y se acercó a la ventana,  desde ahí veía como los autos pasaban a pesar de la hora, como las ambulancias entraban y gente iba de un lugar para otro, cada uno con sus propias dificultades, sus propias luchas y problemas, miró su reloj y vió que eran las cuatro de la mañana. Sabía que ya no iba a poder dormir. Levantó su rostro y miró hacia el cielo,  la noche estaba despejada y se lograban ver las estrellas, observó la tranquilidad que había ahí, la belleza del firmamento,  la luna  brillaba en su esplendor y su corazón se calmó— perdóname, de verdad Señor perdóname, uno siempre mira hacia abajo y lo que uno ve es angustia,  problemas, y uno piensa que no es justo la situación que pasamos,  pero es por que miramos al lugar equivocado. Ayúdame a ya no mirar hacia abajo a los problemas, sino a mirarte a ti. Poner mi mirada en lo alto, donde esta  esa paz inimaginable.

--Disculpe ¿Necesitaba algo? – La voz de la enfermera lo saco de sus pensamientos— lo escuche agitado y pensé que le hacía falta algo a su padre.

--No, nada gracias,  simplemente no podía dormir.

--Si,  estar aquí no es un buen lugar para conciliar el sueño, a menos que tengas una intravenosa en tu brazo— Al decir esto sonrió pero al momento reaccionó y se dio cuenta que no era el mejor lugar para hacer una broma— lo siento, disculpa, creo que es un mal chiste.

-- No te preocupes—Haroon sonrió al ver a la enfermera avergonzada ante la situación – es bueno que a pesar de lo que te rodea no pierdas el sentido del humor.

--Mi madre me decía que uno nunca debe dejar de sonreír,  por que una sonrisa puede hacer la diferencia para alguien que lo necesite.

--En ese caso seguiré tu consejo – respondió Haroon con una sonrisa— No me he presentado, me  llamo Haroon, mucho gusto

Extendiendo su mano y saludando a Haroon respondió la enfermera – igualmente, mucho gusto,  te diría que tu nombre es raro pero el mío esta igual, yo me llamo Finna,  no es diminutivo de nada,  solo Finna o Finita, como me dicen aquí.

--Creo que a nuestras madres no le gustaban los nombres convencionales—Haroon sonreía, sintiéndose en paz,  tranquilo,  la presencia de Finna era reconfortante,  después de que su sueño fuera interrumpido por esas pesadillas, su compañía llegó en el momento adecuado.

--Disculpa, creo que ya te quite tu tiempo de sueño.

--No te preocupes,  al contrario,  tu compañía me ayudó,  no podía dormir y estar solo, sin sueño y en este lugar no es buena combinación.

-- Si, por eso me dedico a caminar, visitando a los pacientes,  muchos de ellos no tienen la fortuna de estar acompañados,  y eso no ayuda en su mejoría , es lo que eh notado en este tiempo. Al no tener a alguien a su lado que los motive, no encuentran un razón para luchar,  y se dejan vencer por la enfermedad.

--¿Por eso decidiste ser enfermera?

--Mi madre enfermó,  yo tenia 16 años,  y la visitaba todos los días , y durante ese tiempo veía que algunos pacientes estaban solos, nunca recibían visitas y no duraban mucho tiempo, mi madre siempre me pedía que platicara con algunos,  y a veces me escabullía de las enfermeras y doctores para visitarlos. Ahí me di cuenta de lo que iba a estudiar. Si no entraba en la carrera de Psicología iba a ser enfermera,  y bueno aquí estoy – en ningún momento Finna dejó de sonreír,  ella amaba su trabajo, le gustaba ayudar a los demás , calmar un poco la soledad de algunos, era amable , risueña,  bondadosa—Si quieres acompáñame,  iré a visitar al Señor Raúl,  esta en la habitación de enfrente.

Haroon miraba con admiración la dedicación que Finna ponía en su trabajo,  aunque era pequeña de estatura,  delgada, tenía una fortaleza enorme,  sus ojos negros mostraban seguridad y reflejaban una sorprendente paz, tenía solo diecinueve años pero mostraba madurez y sabiduría al hablar,  estaba atenta a lo que Raúl hablaba con ella,  Haroon se imaginaba que lo que le estaba contando a Finna ya la había dicho antes,  pero ella seguía atenta,  mostrando interés.

--¿Cuántas  veces te ah contado la misma historia? – Preguntó Haroon al salir de la habitación.

--Creo que con esta ya van como cinco veces— contestó Finna riendo— pero siempre la cuenta con tanto entusiasmo que no me molesta escucharlo una vez más.

--Eso sí que es tener paciencia— expresó Haroon sonriendo.

--Son gajes del oficio,  y no tengo problema con ello,  es reconfortante hacerlo.

-- creo que los ayudas mucho.

--Se lo que es la soledad,  y los problemas que hay en ella,  cuando el miedo, la tristeza, la desesperanza y la soledad se juntan pueden causar tragedia y si a eso le sumas el estar enfermo, tienes una bomba de tiempo

-- ¿Tu, te enfrentaste a ese tipo de problemas?,  disculpa si la pregunta es algo atrevida.

-- No hay problema Haroon, te dije que mi madre estaba enferma, estuvo mucho tiempo en el hospital,  pero murió,  tenía cáncer,  cuando ella murió pase un tiempo complicado, mi padre nos había dejado,  dos años antes de que mi mamá enfermara,  al morir ella quede sola,  no tenía más familia,  tenía solo dieciséis años,  y en algún momento pensé que ya nada valía la pena, que no tenía a nadie que le importara,  traté de hablar con mi padre, pero el no quería saber nada de mi, así que decidí que no quería seguir viviendo—narraba  Finna mirando hacia la ventana – el tiempo que estuve en el hospital con mi madre, aprendí algunas cosas de ciertos medicamentos,  así que decidí conseguir unas pastillas , fui a la habitación de una señora a la que había visitado una vez estando ahí,  pensé que estaba dormida,  pero al llegar a la habitación ella estaba escuchando música,  y estaba cantando y moviéndose en la cama,  al abrir la puerta ella me volteo a ver y me dió una sonrisa,  pero no era cualquier sonrisa,  en ella reflejaba todo,  paz, tranquilidad,  felicidad – Finna sonreía al recordar ese momento – Yo la conocí,  ella estaba sola en ese hospital,  sus hijos habían muerto antes que ella en un accidente,  su marido la había dejado después de eso,  se había fracturado el fémur y por eso estaba ahí,  pero aún así ella estaba sonriendo,  y en ese momento sentí algo en mi interior, y aun sin saber lo que yo iba a  hacer ella me dijo que no perdiera la esperanza,  y dijo que no estaba sola,  que Dios siempre había estado ahí,  solo que yo veía los problemas y las dificultades en vez de verlo a él. Y decidí entregarle mi vida a Jesucristo,  el se llevó todo el odió y el rencor que había en mi vida,  y fue una experiencia tan sorprendente, y sentí como la paz de Dios cubría la soledad que había en mi ser sin dejar rastro de ella.

Haroon sonreía, conocía ese sentimiento también, lo pasó cuando murió su madre,  sintió esa esperanza que a pesar de todo Dios seguía ahí,  solo que estaba mirando en el lugar equivocado.

--A partir de ese momento mi vida cambio,  estaba desperdiciando mi vida quejándome, y auto compadeciéndome, todo el odió que en algún momento sentí hacia mi padre desapareció, ese odió estaba robándome la vida.

--Muchas personas guardan tanto rencor que eso acaba con ellos,  odio a sus padres,  o hacia  ellos mismos,  y dejan que los problemas y las dificultades les roben la capacidad de perdonar,  de amar,  de ser sensibles a las necesidades de otros,  y hacen que se alejen de todos o como en tu caso de querer quitarse la vida – Haroon pensó en Sara en ese momento,  era como si ella estuviera pasando por eso y el lo estuviera sintiendo, desde que su padre estaba en el hospital había dejado a un lado la necesidad de pedir por Sara , pero en ese momento recordó cuando la conoció,  la tristeza que había en sus ojos,  lo mal que ella se veía,  la angustia y la soledad que vio en ella. Y en ese momento pidió por la vida de Sara.

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Tarde pero seguro,  disculpen la demora, andaba como un poco con falta de inspiración,  pero gracias a Dios que
llegó!!
Cuantas personas no se encuentran en una situación como la que pasó Finna,  la soledad, el rencor, y termina por quitarles la vida. Si tenemos la oportunidad de ayudar a alguien a demostrarle que no está solo hagamoslo,  hay mucho por lo cual vivir.
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Bendiciones y los que puedan se comen un chocolate 🍫 por mi,  tengo antojo de uno pero no tengo ni uno en mi casita, y son las 12:45 am como para ir a comprar uno 😊 😂

**Lina**

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