CAPÍTULO 10. DE REGRESO

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Junio 2002

--Muchas felicidades por esta etapa que van a concluir señoritas,  fue un placer el haber conocido a cada una de ustedes – La directora Lucrecia acostumbraba cada término de ciclo despedirse personalmente de sus alumnas – Esperamos que su estadía en este lugar haya sido agradable y que salgan de este lugar con gratos recuerdos – Por lo regular esta mujer se mostraba seria ante las alumnas,  ya que tenía que infundir esa autoridad ante ellas,  pero cada  una de esas jóvenes robaban un poco de su corazón. A muchas las vió pequeñas,  y quería a cada una,  y siempre le pasaba lo mismo,  su corazón se afligía al verlas partir—deseamos que la educación que les brindamos aquí les sea de gran ayuda en su futuro.

Abrazó a cada una obsequiándoles un recuerdo, a decir verdad ese lugar no era como se mostraban por lo regular a los internados,  ese era un lugar acogedor,  y las alumnas siempre terminaban con gratitud hacía la directora y con cada una de las maestras y maestros que estuvieron con ellos.

--Sara recibimos una llamada de tu tía diciendo que te comuniques con ella – se acercó una se las secretarias

-- Muchas gracias—Sara estaba algo curiosa de saber el porque de la llamada,  ella ya se había propuesto quedarse en España,  no tenía nada que hacer en México.  Su madre se había separado de Darío hacia 2 años , aunque  realmente él fue el que la dejó cuando el dinero que ella tenía se había agotado. A partir de ahí su madre se dedicó a estar con un hombre diferente el cual la mantuviera,  ya que al término del divorcio, el padre de Sara se había alejado por completo de ella. El cual también había terminado la relación que tuvo con la hija de su socio,  y no se había mantenido estable en ni una relación.

Sara se enteraba con tristeza la situación que vivían sus padres,  y recordaba las palabras de Pilar

--Ya te decía yo que el amor es una mentira,  al final de cuentas, nada es para siempre,  te querrán solo cuando obtienen algo de ti, y una vez que lo consigan o ya no puedas seguir dando más, se alejan,  así que disfruta del momento, y aprovéchate tu antes que los demás lo hagan de ti.

Esa era la filosofía que tenía Pilar, y Sara también lo llegó a creer. Pero aún en el fondo de su corazón se decía que no tenía por que ser así. Tenía que haber una luz se esperanza como la que encontró una vez en Haroon.

--Haroon,  a pesar de los años sigues estando en mis pensamientos—pensó Sara mientras caminaba a su habitación.

-- ¿Qué pasó Sara? Te vi hablando con la señorita risitas – era el apodo que le habían dado a la secretaria ya que siempre hablaba y mantenía una sonrisa.

-- Nada Lucía,  solo que habló mi tía para que me comunicara con ella –contestó Sara al momento de que se recostaba sobre su cama

-- Se me hace que te quiere convencer para que te  regreses

-- No lo creo – exclamó Sara con los ojos cerrados – No tengo nada que hacer en México. Aquí las tengo a ustedes,  y ya solicite la estancia en la universidad,  solo estoy esperando los resultados.

--¿Cuándo te los entregan?

-- Creo que a finales de este mes,  eso me dijeron en la oficina. – Expresó con cansancio Sara mientras se para. – Creo que haré la llamada entre mas rápido sea mejor.

-- vale, yo voy a bañarme te veo al ratito – y tomando las cosas que  ya tenía preparadas salió de la habitación.

Descolgó el teléfono que tenían en la habitación y espero la autorización para realizar la llamada,  después de unos minutos escuchó la voz de su tía.

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