Dicen que el primer amor nunca se olvida
Desde la primera vez que la vió frente a esos juegos quedó atrapado por ella, y todos los días oró por la princesa de cabellos castaños y ojos grandes.
Ella no cree en el amor, ya no confía, el único momen...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Sara acostada miraba por la ventana de su habitación, no podía dormir, llevaba varias noches igual, se levantó y se acercó hacia la ventana y contempló la oscuridad en el exterior, en ese momento sintió que su interior estaba de la misma forma, en el lugar donde estaba, el cielo se encontraba cubierto por una capa de nubes, y no lograba ver las estrellas, parecía que se avecinaba una tormenta, Sara sentía que estaba haciendo un buen trabajo, pero al mismo tiempo se sentía insatisfecha, sentía que algo le hacía falta, los logros que había alcanzado no tenía con quien celebrarlo, había dejado aun lado el relacionarse con los demás, no tenía amigos en su trabajo, eran simplemente compañeros, sus amigas de España, ni siquiera le habían hablado una sola vez, cada una estaba en lo suyo, estaban continuando sus estudios, cumpliendo sus sueños, llevando a cabo sus metas, en ese momento Sara sintió envidia, rencor, sus metas estaban truncadas, mientras que la de las demás habían continuado, como si ella no hubiese existido en sus vidas, ¿Dónde estaba esa amistad que según ellas tenían? Como con todo lo demás en su vida, había sido solo una fantasía, el mundo seguía su curso, sin importar lo que ella estuviese pasando o sintiendo , una soledad terrible invadió a Sara, sus padres eran los culpables de lo que a ella le había sucedido, ese pensamiento llegó a la vida de Sara. Todos aquellos que en algún momento de su vida la habían despreciado y humillado, iban a pagar de alguna u otra manera, pero lo harían, ella tendría su momento para regresarles todo el daño que habían causado a su vida. Parecía que de un momento a otro esos sentimientos se incrementaron, observó su reloj y vió que eran cerca de las seis de la mañana, motivado por esos sentimientos de rencor, de venganza, decidió comenzar su día de trabajo, había mucho que hacer y no iba a perder más su tiempo. Su momento llegaría tarde o temprano.
Sara se dedicó de lleno a su trabajo, había logrado buenas ventas pero no estaba satisfecha, si quería ganar debía dar hasta su último esfuerzo, se levantaba antes de las cinco para empezar temprano y recorrer más lugares, la jornada que se había propuesto era de seis de la mañana hasta la hora que fuera necesario, cuatro meses era el plazo para decirle si obtenía el puesto o no, y deseaba con todas sus fuerzas ganarlo.
Durante cuatros meses Sara trabajó hasta su máximo esfuerzo, hubo momentos en que la desalentaron, diciéndole que tenía muy poco tiempo en la empresa como para que fueran a darle un puesto como el que ella quería. Ella pensó que tenían razón, pero se aferraba a sus metas, y seguía esforzándose. Tenía que hacerlo , ya que de ello dependía si subía de puesto o la corrían, y no quería volver a pasar por lo mismo, el desempleo arruinaría sus planes una vez más. Así que cuando su jefe la llamó después del tiempo establecido esperaba que fueran buenas noticias.
--Sara, buenos días, toma asiento por favor – Sara estaba nerviosa el plazo había llegado, y estaba sentada en la oficina de Omar Ruiz, y la inquietud de Sara aumento al ver el semblante del licenciado, y eso le preocupó, le habían dicho que podría correr el riesgo de ser despedida si no lograba el puesto, era una estrategia de la empresa para recortar personal