*NARRA LUKE HEMMINGS*
Ashton se fue y no volvó más. Hace 20 minutos que desapareció.
- Chicos, Ashton me está preocupando.
- Fue a ver a Olivia seguro -dice Calum-
- ¿Cómo creen que esté?
En ese momento entra cabizbajo.
- ¿Qué pasó? -dice Agostina preocupada-
- Eh, no nada. Estoy bien.
- Estuviste llorando, ¿pasó algo malo? -pregunto-
- Es que... fui a verla -dice triste-
- Lo sabemos -dice en voz baja Michael- ¿cómo está?
- Mal, muy mal -comienza a llorar-
- Ay no llores -dice Agostina sentándose a su lado-
- Es que tenes que verla. Tan rota, tan indefensa. No es la Olivia de hace unos días.
- No es la Olivia de hace unos años -dice Agostina decepcionada-
- ¿Y ahora? ¿Qué hacemos? -pregunta Calum-
- Quiero verla
- No podes Luke, vos estás internado al igual que ella -dice Ashton-
- Hoy a la tarde me dan el alta.
- ¿Cuando pensabas decirlo? -pregunta Calum enojado-
- Ahora, no sé, no se dio simplemente. Necesito verla.
- ¿Por qué esas repentinas ganas? -pregunta Agostina-
- Sólo... quiero verla.
Los chicos se quedaron hasta las 5 de la tarde conmigo, esperándome que me den el alta. Me hicieron unos estudios y por suerte salieron bien.
- Doctor... -digo tímidamente-
- ¿Qué pasa Luke?
- Necesito verla.
- No se puede, lo siento -dice triste-
- ¿Por qué Ashton pudo?
- Es que...
-lo interrumpo- Es que nada, yo también soy su amigo. Necesito verla por favor, es importante.
-piensa unos minutos y después responde- Esta bien, tenes razón sería injusto.
- Gracias -digo feliz- ¿cuándo?
- Termina de vestirte y te espero en el final del pasillo.
Sale de la habitación y me cambio lo más rápido que puedo. Voy al baño, me lavo la cara y salgo corriendo en dirección al final del pasillo. A lo lejos lo veo con una bata en la mano.
- Es necesario que uses esto. Te doy unos minutos, después vengo a buscarte.
- Esta bien gracias. -digo nervioso-
- Suerte -dice mientras me toca el hombro y se va-
Como puedo me pongo la bata y abro despacio la puerta.
Ahí estaba, recostada en la cama, enchufada a una máquina que la ayudaba a respirar. Cierro la puerta y me apoyo en ella. Agacho la cabeza y cuando menos me doy cuenta las lágrimas empiezan a brotar de mis ojos.
- ¿Por qué no despertas Olivia? -digo en un susurro-
Me acerco lentamente a ella y me siento en el pequeño espacio que había en la camilla.
- No te conozco, sólo sé que te llamas Olivia, que tenemos la misma edad, que sos parte de la family y nada más. No sé cual es tu comida preferida, ni tu canción preferida. No sé si te gusta leer, no sé si te gusta salir a bailar, cuantos amigos tenes o cuál es tu hobbie... pero sé que sos una hermosa persona -las lágrimas caían con más pesadez-
- Sé que no mereces todo esto que te está pasando. Sé que sufriste mucha mierda desde chica -digo mirando el piso- Sé que estás pidiendo ayuda... lo vi escrito en tu pared. ¿Por qué lo hiciste? -digo mirándola fijamente- ¿Sabías que yo o alguno de los chicos lo iba a leer? -hago una pausa-
- Tengo... tengo tantas dudas en mi cabeza que necesito que las respondas -vuelvo a mirar al piso- No sé porque mierda me importas tanto, es la primera vez que me pasa. -suspiro- Pero... quiero que estés bien. Deseo que estes bien. En algún sentido me importas mucho. Capaz es porque no sé, me intriga todo esto, mejor dicho -hago una pausa- vos me intrigas Olivia.
Las lágrimas no paran, no sé que hacer. Me paro y la quedo mirando... tiernamente.
Instintivamente beso su frente y... la abrazo. La abrazo fuerte.
- Despertá hermosa -susurro-
