Ella me mira más tranquila.
- ¿Crees que me vuelva a enamorar? -me mira expectante-
- Eso depende de vos. Sí vos te dejas enamorar sí, ¿por que no? -levanto los hombros-
- ¿Vos te volviste a enamorar después de...?
- Creo que sí.
- ¿Cómo creo?
- Es difícil de explicar, pero si, creo que me estoy enamorando.
Giro la cabeza para mirarla y la veo de perfil mirando el mar. Estaba pensativa, perdida en sus pensamientos...
- Sos muy linda -susurro cerca de su oído-
Ella se da vuelta de repente y quedamos bastante cerca, tan cerca que podía sentir su respiración sobre mi labio. Ella se queda petrificada.
- ¿Estas bien?
- ¿Eh? Sí, creo -dice nerviosa-
Yo también estaba bastante nervioso a decir verdad, pero me gustaba verla así, se veía tan idenfensa y tierna.
- Te pone nerviosa que esté tan cerca tuyo -digo burlándome-
- Nada que ver, es que tenes mal aliento -se ríe-
- ¿Qué en serio? -pregunto alejándome de ella-
- No. Al contrario, tenes olor a chocolate -se ríe- estásruborizado Luke.
- También con lo que me acabas de decir -digo frunciendo el ceño-
- Yo también se jugar -me guiña un ojo y vuelve la mirada al mar-
Niego con la cabeza mientras rio. Esta chica es una caja de sorpresas e iba a hacer todo lo posible para descubrir todos sus secretos.
Me vuelvo a acercar a ella.
- ¿Vamos? -pregunto cerca de su boca-
- No me voy a girar Luke -dice ruborizándose-
- A mi no me molesta estar así ¿eh? podría estar toda la noche apreciando tus labios -susurro con una sonrisa-
- Luke basta.
- Estás morada de la verguenza.
- Con lo que me decís para que no lo esté -se ríe-
Me coloco detrás de ella y la abrazo por la cintura.
- ¿Queres que vayamos? -pregunto sonriente-
- Como quieras -dice mirándome-
- Ok vamos -le robo un beso y me doy la vuelta en dirección a la puerta-
Me doy vuelta para mirarla y la veo parada con el ceño fruncido.
- ¡Luke! -me grita-
- ¿Qué? -pregunto riendome-
- Me besaste -me reprocha-
- ¿Te molestó?
- No.
- ¿Entonces?
- ¿Entonces que? -pregunta confundida-
Me acerco lentamente a ella y la tomo por la cintura.
- Entonces no te quejes, porque sé que lo deseabas tanto como yo -la vuelvo a besar- ahora sí, ¿vamos? -le sonrío-
-suspira y me mira- Esto no se va a quedar así.
- Me gustan los retos, y vos sos uno grande.
La tomo de las manos y salimos afuera del restaurant. Yo ya tenía todo pago.
