Capítulo 41.

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Ella me mira más tranquila.

- ¿Crees que me vuelva a enamorar? -me mira expectante-

- Eso depende de vos. Sí vos te dejas enamorar sí, ¿por que no? -levanto los hombros-

- ¿Vos te volviste a enamorar después de...? 

- Creo que sí.

- ¿Cómo creo?

- Es difícil de explicar, pero si, creo que me estoy enamorando.

Giro la cabeza para mirarla y la veo de perfil mirando el mar. Estaba pensativa, perdida en sus pensamientos...

- Sos muy linda -susurro cerca de su oído-

Ella se da vuelta de repente y quedamos bastante cerca, tan cerca que podía sentir su respiración sobre mi labio. Ella se queda petrificada.

- ¿Estas bien?

- ¿Eh? Sí, creo -dice nerviosa- 

Yo también estaba bastante nervioso a decir verdad, pero me gustaba verla así, se veía tan idenfensa y tierna.

- Te pone nerviosa que esté tan cerca tuyo -digo burlándome-

- Nada que ver, es que tenes mal aliento -se ríe-

- ¿Qué en serio? -pregunto alejándome de ella-

- No. Al contrario, tenes olor a chocolate -se ríe- estásruborizado Luke.

- También con lo que me acabas de decir -digo frunciendo el ceño-

- Yo también se jugar -me guiña un ojo y vuelve la mirada al mar-

Niego con la cabeza mientras rio. Esta chica es una caja de sorpresas e iba a hacer todo lo posible para descubrir todos sus secretos.

Me vuelvo a acercar a ella.

- ¿Vamos? -pregunto cerca de su boca-

- No me voy a girar Luke -dice ruborizándose-

- A mi no me molesta estar así ¿eh? podría estar toda la noche apreciando tus labios -susurro con una sonrisa-

- Luke basta.

- Estás morada de la verguenza.

- Con lo que me decís para que no lo esté -se ríe-

Me coloco detrás de ella y la abrazo por la cintura.

- ¿Queres que vayamos? -pregunto sonriente-

- Como quieras -dice mirándome-

- Ok vamos -le robo un beso y me doy la vuelta en dirección a la puerta- 

Me doy vuelta para mirarla y la veo parada con el ceño fruncido.

- ¡Luke! -me grita-

- ¿Qué? -pregunto riendome-

- Me besaste -me reprocha-

- ¿Te molestó? 

- No.

- ¿Entonces?

- ¿Entonces que? -pregunta confundida-

Me acerco lentamente a ella y la tomo por la cintura.

- Entonces no te quejes, porque sé que lo deseabas tanto como yo -la vuelvo a besar- ahora sí, ¿vamos? -le sonrío-

-suspira y me mira- Esto no se va a quedar así.

- Me gustan los retos, y vos sos uno grande.

La tomo de las manos y salimos afuera del restaurant. Yo ya tenía todo pago.

"Díganme que no estoy soñando"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora