Capítulo 45.

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Olivia había ido al shopping con Agostina. La estaba esperando para hablar con ella, jamás estuve más nervioso.

Mientras jugaba con mis dedos escucho el ruido de las llaves y la puerta abriéndose.

- Perdón por llegar tarde -dice colgando su abrigo- ¿que pasa?

No podía contestar, el miedo me superaba.

- Necesito que hablemos... tranquilos.

- Si ya empezas así, esto no va a terminar bien -se sienta en el sillón paralelo-

- Es sobre vos Oli -la tomo de las manos- tenemos que hacerte unos estudios.

- ¿Ahora que tengo? -me mira con miedo-

-doy un suspiro largo y hablo- ¿Te acordas el día que fuimos a tu casa y yo me quedé hablando con tu mamá?

Asiente con la cabeza.

- Bueno... tu mamá me contó que... -los ojos se me llenaron de lágrimas-

- ¿Qué Luke? -dice aguantando las ganas de llorar- no me asustes -dice despacio-

- Que tenes leucemia -le toco la mejilla-

En ese momento pude ver en sus ojos como su mundo se derrumbaba. Que las pocas esperanzas que tenía se desvanecían. Que estaba muriendo por dentro.

- Pero te podes curar, si seguís el tratamiento correctamente te podes curar -me arrodillo frente a ella-

De repente se para y empieza a los gritos, estaba tan alterada que me daba tanto miedo.

- ¡¿Otra vez tratamientos?! ¡Vos sabes todo lo que tuve que pasar, todas las mierdas que me inyectaron! ¡¿Y queres que lo vuelva a hacer?!

- ¡Yo quiero que estes bien Olivia! ¡Por favor, hacelo por mi, por tus amigos, tu mamá!

- ¡A mi vieja le chupa un huevo lo que me pase Luke! ¡Es tan cagona que no me lo pudo decir ella! -me grita-

- Te podes calmar por favor -trato de aguantar las lágrimas-

En ese momento Olivia se agarra el pecho y su piel cambiaba a un color morado. No me podía mover, mis piernas no reaccionaban, luchaba contra mi cuerpo hasta que reaccionó y fue corriendo a mi celular que estaba sobre la mesa de luz. Llamo a emergencias y pido una ambulancia rápido, creo que estaba teniendo uno de sus ataques, pero completamente distinto.

Lo único que hice fue abrazarla y apoyar mi mandíbula en su cabeza, mientras le cantaba para que se tranquilice. Balanceaba mi cuerpo hacia delante y atrás suavemente, al compás de la melodía. A los minutos sentí la ambulancia cerca así que decidi cargarla y llevarla afuera para ahorrar tiempo. La acostaron como pudieron en la camilla porque volvío a tener combulsiones, yo no podía ni mirarla.

Me preguntaron si iba con ellos y tuve que decir que sí. No quería verla en ese estado, sufriendo, luchando entre la vida y la muerte, pero si iba en mi auto capaz sea yo el que muera.

Al llegar al hospital la llevaron a urgencias, me habían dicho que tuvo un principio de un paro cardíaco y que por eso las combulsiones, que era algo "normal".

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Ya hace 5 horas que estoy en este maldito hospital y nadie se digna a decirme que mierda está pasando.

- ¿Usted está con la señorita Olivia Mazzeo? -me pregunta un doctor bastante viejo, lo deduje por las canas-

- Sí -contesto con la voz temblorosa- ¿que le pasó?

"Díganme que no estoy soñando"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora