- ¿Como estas? -me pregunta-
- Creo que yo sería el que te tiene que preguntar eso, ¿no? -se ríe-
- Sí -suspira- Supongo que ya debes saber que me quieren mandar al loquero.
- No digas así -la regaño- suena feo.
- Es que es feo Luke -me mira triste- voy a salir peor de lo que estoy, más loca todavía.
- No estas loca.
- Luke, ya sé cuales son mis condiciones, no me quieras mentir solo para hacerme sentir mejor.
- Bueno... las mejores personas lo están -le sonrío- Nadie te va a dejar sola Oli, confía.
- Sólo pueden ir a verme dos días, yo no creo aguantar tanto tiempo lejos de mis amistades -dice con la cabeza gacha-
- Yo prometo ir a verte todos los días.
- Luke, no vas a poder no te van a dejar pasar.
- ¿Confías en mí?
- Plenamente.
Me quedé mirándola fijamente, y de repente empiezo a sonreír. Ella se reía de mi expresión.
- ¿Estas bien? -preguntaba entre risas-
- Sí, si, estoy bien -vuelvo a la realidad- ¿Vamos adentro? Hace frío.
- Bueno.
Se para e inmediatamente le tomo la mano. Ella parece haberse sorprendido por el gesto.
Ya adentro de la casa veo que hay una nota en la mesa de vidrio.
"Ya le avisé a los chicos donde están. Me fui para dejarlos solos, creo que merecen hablar, cualquier cosa me llamas al celular. Cuida a mi amiga Hemmings, confío en vos :)"
- ¿Y Agostina? -pregunta llendo hacia el living-
- Creo que se fue -digo riendo-
- ¿Qué? -dice entrando a la cocina- ¿Por qué? ¿Te vas a quedar? ¿Conmigo?
- No te voy a violar Olivia -bromeo-
- Ya lo sé idiota, solo que... me parece raro que no me haya saludado.
Levanto los hombros y voy a abrir la heladera.
- ¿Por qué hay comida? Si no vive nadie acá.
- Yo todas las semanas vengo acá y traigo algo de comida, por las dudas, o a veces mamá -me sonríe-
- Para ocasiones como estas ¿no? -le devuelvo la sonrisa-
- Si, o cuando quería tener intimidad con algún chico.
- ¿Qué? -pregunto sorprendido- ¿No que eras...
- ¿Virgen? -me interrumpe- si, si lo soy. Que quiera tener "intimidad" -remarca las comillas- no quiere decir sexo Hemmings. Deja de pensar con la cabeza de abajo -dice riéndose-
- Yo no soy así.
- Porque tu mamá no te deja -bromea-
- Obvio que no me va a dejar, todavía soy su "bebé"
- Mm claro, de bebé no tenes nada -me mira desafiante-
- Vos tampoco -digo acercándome- así que calladita.
- Respetá mi espacio personal -dice alejándome- ahí esta mejor.
Pongo los ojos en blanco y prendo el horno.
- Haber, ¿qué quiere comer la princesa de la casa?
Olivia empieza a reír a carcajadas.
- Uy que cursi que estamos, emm quiero... carne al horno con papas.
- Pero no hay carne.
- Anda a comprar -me sonríe-
- No soy tu mula.
- A mi me debe estar buscando la policía.
- Te tapas la cara y listo, sin vos no salgo.
- ¿Por qué? -pregunta confundida-
- Porque quiero pasar tiempo con vos, es todo -le sonrío dulcemente-
- Esta bien -pone los ojos en blanco y va a buscar un abrigo-
Sube hasta su habitación y yo la espero en la puerta.
- Pareces un delicuente -bromeo-
- Cuidado, mira que soy peligrosa -se ríe-
- No te tengo miedo.
- Por ahora -susurra-
Hago como que no escuche y cierro la puerta. ¿Por qué habrá dicho eso? Me da miedo.
Ella se aferra a mi brazo y vamos caminando colina abajo hacia un supermercado pequeño del lugar.
No había mentido, había muchos policías buscándola. Entramos al primer local que vimos, esquivando los patrulleros.
- ¿Qué parte de este pobre animal queres? -digo mirando el refrigerador donde se encontraban las carnes-
Ella me mira entrecerrando los ojos.
- Vos también comes a este "pobre animal" -remarca las comillas- así que callate y... este -señala-
- Ok -lo agarro y vamos llendo a la caja para pagarlo cuando de repente se detiene-
- Mira -me muestra una revista- es la primera vez que salen en la tapa de una revista -dice sonriente-
- Salgo re lindo, bue, como siempre -le hago ojitos-
- No, no te sale -me dice seria-
- Em, ok -la miro confundido- mejor la llevamos -digo sacándosela de las manos-
Ella empieza a reírse y no entendía el porque.
- Que rara que sos -digo mirándola de reojo en la caja-
- Y loca.
Me tenso por su comentario. No sabía como reaccionar.
- Ey tranquilo -me abraza- solo bromeo.
- Es raro que bromees con eso -le entrego la plata a la cajera y agarro la bolsa-
- Acostumbrate -dice feliz-
- Estas feliz, ¿qué te pasa? -le sonrio-
- Estar a tu lado me hace feliz.
Pude ver que le brillaban los ojos más de lo normal, y eso... me encantaba.
