Capítulo 35.

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- ¿Como estas? -me pregunta-

- Creo que yo sería el que te tiene que preguntar eso, ¿no? -se ríe-

- Sí -suspira- Supongo que ya debes saber que me quieren mandar al loquero.

- No digas así -la regaño- suena feo.

- Es que es feo Luke -me mira triste- voy a salir peor de lo que estoy, más loca todavía.

- No estas loca.

- Luke, ya sé cuales son mis condiciones, no me quieras mentir solo para hacerme sentir mejor.

- Bueno... las mejores personas lo están -le sonrío- Nadie te va a dejar sola Oli, confía.

- Sólo pueden ir a verme dos días, yo no creo aguantar tanto tiempo lejos de mis amistades -dice con la cabeza gacha-

- Yo prometo ir a verte todos los días.

- Luke, no vas a poder no te van a dejar pasar.

- ¿Confías en mí? 

- Plenamente.

Me quedé mirándola fijamente, y de repente empiezo a sonreír. Ella se reía de mi expresión.

- ¿Estas bien? -preguntaba entre risas-

- Sí, si, estoy bien -vuelvo a la realidad- ¿Vamos adentro? Hace frío.

- Bueno.

Se para e inmediatamente le tomo la mano. Ella parece haberse sorprendido por el gesto.

Ya adentro de la casa veo que hay una nota en la mesa de vidrio.

"Ya le avisé a los chicos donde están. Me fui para dejarlos solos, creo que merecen hablar, cualquier cosa me llamas al celular. Cuida a mi amiga Hemmings, confío en vos :)"

- ¿Y Agostina? -pregunta llendo hacia el living-

- Creo que se fue -digo riendo-

- ¿Qué? -dice entrando a la cocina- ¿Por qué? ¿Te vas a quedar? ¿Conmigo?

- No te voy a violar Olivia -bromeo-

- Ya lo sé idiota, solo que... me parece raro que no me haya saludado.

Levanto los hombros y voy a abrir la heladera.

- ¿Por qué hay comida? Si no vive nadie acá.

- Yo todas las semanas vengo acá y traigo algo de comida, por las dudas, o a veces mamá -me sonríe-

- Para ocasiones como estas ¿no? -le devuelvo la sonrisa-

- Si, o cuando quería tener intimidad con algún chico.

- ¿Qué? -pregunto sorprendido- ¿No que eras...

- ¿Virgen? -me interrumpe- si, si lo soy. Que quiera tener "intimidad" -remarca las comillas- no quiere decir sexo Hemmings. Deja de pensar con la cabeza de abajo -dice riéndose-

- Yo no soy así.

- Porque tu mamá no te deja -bromea-

- Obvio que no me va a dejar, todavía soy su "bebé"

- Mm claro, de bebé no tenes nada -me mira desafiante-

- Vos tampoco -digo acercándome- así que calladita.

- Respetá mi espacio personal -dice alejándome- ahí esta mejor.

Pongo los ojos en blanco y prendo el horno.

- Haber, ¿qué quiere comer la princesa de la casa?

Olivia empieza a reír a carcajadas.

- Uy que cursi que estamos, emm quiero... carne al horno con papas.

- Pero no hay carne.

- Anda a comprar -me sonríe-

- No soy tu mula.

- A mi me debe estar buscando la policía.

- Te tapas la cara y listo, sin vos no salgo.

- ¿Por qué? -pregunta confundida-

- Porque quiero pasar tiempo con vos, es todo -le sonrío dulcemente-

- Esta bien -pone los ojos en blanco y va a buscar un abrigo-

Sube hasta su habitación y yo la espero en la puerta.

- Pareces un delicuente -bromeo-

- Cuidado, mira que soy peligrosa -se ríe-

- No te tengo miedo.

- Por ahora -susurra-

Hago como que no escuche y cierro la puerta. ¿Por qué habrá dicho eso? Me da miedo.

Ella se aferra a mi brazo y vamos caminando colina abajo hacia un supermercado pequeño del lugar. 

No había mentido, había muchos policías buscándola. Entramos al primer local que vimos, esquivando los patrulleros.

- ¿Qué parte de este pobre animal queres? -digo mirando el refrigerador donde se encontraban las carnes-

Ella me mira entrecerrando los ojos.

- Vos también comes a este "pobre animal" -remarca las comillas- así que callate y... este -señala-

- Ok -lo agarro y vamos llendo a la caja para pagarlo cuando de repente se detiene-

- Mira -me muestra una revista- es la primera vez que salen en la tapa de una revista -dice sonriente-

- Salgo re lindo, bue, como siempre -le hago ojitos-

- No, no te sale -me dice seria-

- Em, ok -la miro confundido- mejor la llevamos -digo sacándosela de las manos-

Ella empieza a reírse y no entendía el porque.

- Que rara que sos -digo mirándola de reojo en la caja-

- Y loca.

Me tenso por su comentario. No sabía como reaccionar.

- Ey tranquilo -me abraza- solo bromeo.

- Es raro que bromees con eso -le entrego la plata a la cajera y agarro la bolsa- 

- Acostumbrate -dice feliz-

- Estas feliz, ¿qué te pasa? -le sonrio-

- Estar a tu lado me hace feliz.

Pude ver que le brillaban los ojos más de lo normal, y eso... me encantaba.

"Díganme que no estoy soñando"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora