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-------- ALEX ------

Eran las 3 de la mañana cuando Elettra y yo subimos a la limusina que nos llevaría de vuelta al hotel de Salamanca. Durante el largo rato de viaje, no nos separamos la una de la otra. Ambas sabíamos que ese viaje iba a acabar, y con él, llegaría la hora de volver a la realidad y empezar a pensar de nuevo con la cabeza.

Yo personalmente nunca me dejaba llevar demasiado por lo que mi mente decía, intentaba guiarme más por lo que sentía y me apetecía en cada momento. Esto, claro esta, me había traía desengaños y golpes en la vida, pero me negaba a dejar de sentir solo por lo que pensaba era lo correcto. 

Pero sabía como era Elettra. Ella era mucho más racional para los sentimientos, y siempre tenía miedo al dolor o a equivocarse, siempre tenía que tenerlo todo controlado. Era como si ella necesitara ser la que siempre mandaba y la que nunca perdía. También me encantaba esa parte de ella, aunque fuera totalmente opuesta a mí, me encantaba. Pero en estos momentos, lo que más me encantaba era que esa parte de Eli había desaparecido y se estaba dejando llevar por el momento, igual que yo. 

Íbamos sentadas la una al lado de la otra, ella pasaba su brazo por detrás de mi cabeza y yo el mío por su cintura. Intercalábamos besos suaves y dulces con momentos de sonrisas y nervios. No hablábamos demasiado, yo creo que las dos teníamos miedo de romper el momento, pero no nos hacía falta, nos entendíamos perfectamente solo con mirarnos. 

La limusina paró en la puerta del hotel y el chófer nos avisó con una lucecita verde de que ya habíamos llegado.

- Merda... già siamo qui. - Eli me hablaba a escasos centímetros de mis labios, como si retrasara el separarse de mí lo máximo posible.

- Podemos quedarnos así toda la noche. - Le respondí acariciándole el brazo y dándole un dulce beso... el último...

Algo nos sobresaltó y nos sacó de nuestro mundo... Ginevra se acercaba a la puerta del hotel tambaleándose, en no muy buenas condiciones. Ambas salimos de la limusina de inmediato.

- Gin, ¿che si fa? - Elettra parecía preocupada, pero yo me temía que sabía perfectamente lo que le pasaba. 

- Esta borracha tía. - No pude evitar soltar una carcajada, y Eli me miró enfadada. - Lo siento tía, pero es graciosa así. 

Gin se rió también y se abrazó a mí, dejando caer la mayoría de su peso sobre mí. Yo sabía que no era para tanto así que me reí y sonreí a Eli para que no se preocupara demasiado.


---- ELETTRA -----

Intenté mantenerme enfadada, pero la sonrisa de Alex me lo hacía imposible, y acabamos riendo las tres por la situación. Rápidamente llamé a un empleado del hotel y le pedí que nos ayudara a subir a Gin a su habitación.

Cuando por fin conseguimos que Gin estuviera ya tirada en la cama, el chico se despidió y yo le acompañé a la puerta y le dí una propina a cambio de pedirle que por favor no dijera nada. Estaba bastante preocupada, a la prensa le encantaba sacar chismes de mí y de mi familia, y no quería que se enterara nadie. Cerré la puerta de la habitación y Alex debió de notármelo en la cara. 

- Le has dado 100 pavos cariño - Me dijo sonriendo desde la cama al lado de Gin. - No va a abrir la boca ni de coña.

- Eso espero...

- Ven, ayúdame, - me pidió mientras se levantaba y cogía a Gin del brazo. - Hay que darle una buena ducha antes de que se duerma, así se le bajará el pedo.

Fuimos al baño y metimos a Gin a la ducha con ropa incluida porque era imposible quitársela sin que protestara. Ella se resistía al agua y acabamos las 3 empapadas. Era bastante gracioso y aunque estaba enfadada con Gin, Alex me ayudaba mucho.

Por fin conseguimos ponerle a Gin el pijama y meterla en la cama y se quedó dormida de inmediato. 

- Será mejor que me quede a dormir con ella... - Dije susurrando a poca distancia de Alex.

- Si, claro. - Ella se levantó y fue hacia la puerta. Yo le acompañé para despedirme.

- Bueno, pues... - Nos quedamos en la puerta mirándonos de frente, sin saber muy bien qué hacer. Mi cabeza ya había vuelto a la normalidad con todo lo de Gin, y yo estaba mucho más fría con ella que hace un rato.

 - Muchas gracias por la cena. Me ha encantado.

Alex me cogió la mano y mi cuerpo se estremeció, mi cabeza empezaba a volver a perder el control y mi cuerpo no reaccionaba, solo la miraba con una pequeña sonrisa en la cara. Me sentía estúpida, yo, la matadora, me quedaba sin nada que hacer o decir cuando la tenía al lado, y eso me pasaba solo con ella. No lo entendía, nunca lo había entendido. 

Alex se inclinó hacia mí y me dio un beso largo en la mejilla, parándose a respirar cerca d mi cuello, y nos quedamos ahí varios segundos las dos, como intentando guardar ese momento para siempre... - Buenas noches. - Nos dijimos las dos casi susurrando.

Se dio la vuelta y se abrió la puerta dispuesta a irse. Entonces, justo antes de que cerrara y nos dejáramos de ver, me miró un segundo guiñándome un ojo y sonriéndome. - ¡¡La próxima elijo plan yo!!


Despacito  (Blumettra)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora