La realidad es una ilusión que cada quien decodifica según sus patrones mentales que le dicen que "eso es eso" y que "aquello es aquello", aun cuando otra persona, viendo lo mismo, lo interprete de diferente forma.
Mientras que unos piensan estar en...
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Estaba sumergido en una bañera de mármol blanco, dejando que mis pensamientos salieran a flote para armarlos como debería haberlo hecho desde un comienzo. El lugar transpiraba soledad, todo de colores blancos, grises o negros. Dejaba que el agua helada se llevara el dolor que aún se albergaba en mi pecho. Tantas muertes...
Y el que debía morir, seguía vivo...
Miré el techo, igual de blanco, con luz incorporada que iluminaba cada rincón del pequeño baño. Mi cabello mojado lograba incomodar mi rostro, decidí cerrar los ojos y recordar.
Nosotros habíamos sido llevados a una de las bases militares de N.U.S.E. Según mi padre, ese reclutamiento agresivo tenía el hecho de probar a los reclutas para ver el grado de soporte mental que teníamos. Otros eran llevados a la fuerza (como el chico al que sedaron frente mío) por tener buena resistencia física.
El propósito de aquella majadería, era para formar jóvenes militares capacitados sin mucho esfuerzo y asesinar a esos mutantes así como a los posibles Bioterroristas.
Yo, en ese entonces, creía que el culpable de todo era mi padre. Tenía mis razones y supuestas pruebas. Como el suero, sus pruebas científicas en animales y humanos, la desaparición de gente con el SIDA-DN, su trabajo en Ox Company, etc. etc.
Ahora.
Cuando estábamos en la cárcel esa (otra prueba que nos hacían para ver cuánto resistíamos), mi padre averiguó nuestro paradero gracias a uno de sus contactos y, para poder mantenernos vivos a Zoe y a mí, ingresó de forma ilegal el suero que me daba específicamente a mí.
Zoe me explicó cuando llegamos al avión camuflado antitérmico, que tuvo que soportar mis dosis, adecuarse a mi ritmo de consumo. Fue difícil para ella pero, pudo sobrevivir.
Ella, desde un comienzo, pudo haber destrozado de un solo jalón esas cadenas pero, según el plan que el colega ese militar le había susurrado a Zoé desde el otro lado del pasillo, debía ella de aguardar.
Suspiré.
Ahora que estaba en este lugar, tan frío ―Y sin contar, la bañera con agua helada―podía decir que...estaba perdido... ¿Quién era el culpable?...