III

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Las risas de Judy, al ver las incontables llamadas que su amigo, se podían escuchar a lo largo del pasillo, eso hasta que alguien la interrumpió con un estupor moderado diciendo que se callara, que algunos animales todavía tenían que descansar de su jornada nocturna laboral, pero siguió riéndose, esta vez con moderación tratando de no incomodar a los vecinos que escuchaban como cuchicheos las risas maliciosas de ella.

Nick se preparó para lo que sería un día largo y estresante, trataba de no pensar mucho en la mala broma que Judy le hizo, engañándose, diciéndose a sí mismo que todo saldría bien, que las cosas pronto terminarían y que, como un salto de orgullo a sí mismo y a los de su raza, ganaría con amplios márgenes esa tonta competencia. Lo que no sabía es que en ese día y en los posteriores las cosas, como movidas por fuerzas más allá de toda explicación razonable, irían acomodándose como rompecabezas formando un desenlace predecible para nosotros e impredecible para ellos.

El sábado comenzó como cualquier otro: escaso y libre, comenzando con la ducha con agua fría que lo ayudaba a despertarse, como no es la costumbre en los días laborales y como si es en los días libres para él, solo para tener mayor tiempo para realizar todas las cosas que planeaba. Se puso ropa de frescura dominical y continuó con su día. Exceptuando con la medicación programada para esas horas, todo trascurrió de manera natural y normal. Desde las seis de la mañana hasta las nueve, empezó a desayunar algo preparado por él mismo con una maestría ignorada; después de eso se quedó en la mesa como por cinco minutos, sin pensar o decir nada, hasta que, al llevarse las manos a la los ojos para restregarse los restos de sueño que todavía cargaba, notó que un temblor casi imperceptible lo aquejaba.

Eso era apenas el primer síntoma, pero no le prestó demasiada atención, encogió los hombros y se levantó de la pequeña mesa que estaba casi en el centro de la cocina.

Hizo un último intento por llamarle a Judy, pensó que si le explicaba la situación, y los pormenores de esta, ella entraría en razón y de esa forma todo quedaría como una mala broma que después sería vengada con alguna que otra tontería que se le ocurriera de manera espontánea.

Esta vez ella contestó, el empezó a hablar diciendo que necesitaba el medicamento y que era de suma importancia, que podía meterlo en problemas graves, incluso que afectaría su trabajo; un silencio que pareció eterno se escuchaba a través de la bocina del celular y la respiración impaciente de alguien se escuchaba a lo lejos, como si el celular estuviera lejos del interlocutor, ignorado ante las inquietudes de la vida cotidiana. Nick supo entonces que en realidad lo que Judy quería que hiciera era que él rogara de manera tal que fuera una humillación. ¿Debía o no debía arriesgarse Nick ante eso? Todo parecía indicar que Judy estaba lista para grabar y de esa forma hacerle la vida imposible más adelante así como él se la estaba haciendo. Tal vez era la divina providencia o quizás una serie de acontecimientos, hasta el momento, que acabaron mal para él, no podía explicarlo, pero su orgullo de hombre fue mayor y con una voz azarosa dijo: «¡Si crees que te rogaré y que me humillaré estas muy equivocada, iré hasta donde te encuentras y te las quitaré a la fuerza!»

La voz de ella acudió ante las amenazas del zorro y lo que dijo intrigó a Nick, a tal punto en que iría hasta donde Judy se encontraba y que entraría y tomaría su frasco sin mediar nada y saldría recuperando una parte importante de su vida. Como un reto abierto de inténtalo, si puedes, Judy dijo «Adelante, te espero.» Nick se enojó más, debía ir lo más pronto posible.

Nick salió de su apartamento, conocía donde vivía pues en más de una ocasión había ido para acompañarla a hacer algunas cosas que solo ella sabía y que nunca le mencionó a él. No perdió tiempo y se fue a la estación de trenes más.

Unos calores repentinos y algunos que otros mareos lo angustiaron a tal punto que tuvo que tomar un breve descanso por unos minutos, después de recuperarse prosiguió con su camino.

Zootopia: PrimaveraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora