.Capítulo 9.

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Anteriormente...

El mayor comenzó a hacer un vaivén alrededor del pene del menor, era lento y torturoso, pero aún así para el menor era saciable, hasta que quiso más.

—Oh Dios... Más... Daddy...

Quien diría que al pequeño Kookie le gustara este tipo de fetiches, igual que a él.

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—Ah.. Oh sí... Mmmhg...— El pequeño Kookie era un delirio de gemidos completamente. Agradecía que las paredes no sean delgadas. 

—Sigue gimiendo Kookie, sigue.— El mayor susurró en el oído del menor, lamiendo luego su lóbulo.

De un momento a otro, la puerta de la habitación del menor fue abierta dándole pase al hermano mayor del menor.

-Jeonggukie, volví antes y no he encontrado mi muda de pi-...- Junghyun, el hermano mayor del menor se había quedado con las palabras en la boca al ver a su hermano completamente sonrojado y sudando con un tipo que no había visto nunca en su vida, que esta agarrando aún la anatomía de su dongsaeng .-Yo... ¡YO NO VI NADA!-Al gritar esto salió de la habitación de su dongsaeng y cerró la puerta de un tirón.

Kim y Jeon al ver lo que había pasado hace unos segundos. Se habían quedado muy avergonzados y más al entrar en razón de lo que habían hecho, pero en el fondo, no se arrepentían de nada.

El mayor se separó del menor lentamente, pensando muy seriamente en lo que había hecho.—Hyung... Iré... Iré a darme una ducha.— El menor habló rápidamente y se fue corriendo al baño tal y como estaba. El mayor no pudo contener las ganas de mirarle el trasero, y bueno, que buen trasero, no era ni tan grande ni tan pequeño, era perfecto. Y esa cinturaaa... Se golpeó mentalmente por haber pensado eso.

El rubio soltó un suspiro y se dedicó a cambiarse con la ropa que el día de ayer tenía puesta. Su teléfono de trabajo había comenzado a vibrar, señalando que tiene una llamada, este inmediatamente sacó el aparato inteligente y deslizó el dedo a la derecha contestando la llamada.

—Habla Kim.— Contestó el castaño con un tono cansado.

—Buenos días, señor Kim.— Era su secretaria Yang mi.—Quería recordarle que hoy en su agenda tiene una charla pendiente con el empresario Jung y tiene una reunión con los negociantes e CEO de la empresa Park. Eso es todo, perdóneme por interrumpirle su tranquila mañana. Hasta luego, señor Kim.— Su secretaria terminó de hablar y cortó la llamada.

Soltó un gran suspiro, tenía una charla con Jung, y eso iba a ser muy, pero, muy cansado. No tenía ni un problema con él, pero es cuando llega siempre a su oficina no para de hablar y hablar. Revolvió sus cabellos de forma frustrada. Ya que no tenía nada que hacer espero que el menor saliese del cuarto de baño y se cambiase para bajar con él a la sala de estar. Tenía miedo de encontrarse con la persona de entró en el habitación del menor y que lo mirase mal.

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Kim y Jeon  se encontraban bajando las escaleras de forma silenciosa. El menor ya se encontraba bien bañado y cambiado. El silencio entre ellos era incómodo, pues ninguno de los dos no sabía como empezar la conversación.

Cuando llegaron a la sala de estar, se encontraron con el mismo tipo que entró en la habitación del menor, con los padres de este.

—Buenos días— El menor habló captando la atención de todos.

—Buenos días.— El rubio sonrió ampliamente y dio una pequeña venia en forma de respeto.

—Buenos días, Taehyung.— Sonrió la madre del menor, ignorándolo a este. El empresario le sonrió dándole así su respuesta.

—¿Cómo han dormido?— Preguntó el padre del menor.

—Hemos dormido bien, ¿verdad Hyung?— El menor le habló al mayor forzando una sonrisa.

—Eh, si, claro.— Sonrió.

—Más que bien diría yo—, comento el hermano mayor de Jeon. 

—Cállate, hyung.— Dijo Jeon. 

—Bueno, vayamos al comedor. Hace unos minutos hice el desayuno.— Anunció la señora. Al hacer eso, todos le hicieron caso.

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Al terminar todos sus desayunos, el rubio tuvo que despedirse de los padres del menor y del tipo de esa mañana, que al final terminó enterándose que era el hermano mayor del menor, Junghyun. De este último se despidió apenado, y pidiendo disculpas por lo sucedido en la mañana mientras que este respondía que no había visto nada y que no tiene porque disculparse. Este momento dejó un poco confundidos a los padres del menor y a este con un rubor en sus mejillas.

La madre de Jeongguk pidió a este que acompañase al mayor hasta la salida, y este para no hacer enojar a su mamá, lo hizo.

—Jeongguk, lo siento por lo de esta mañana, no sé que me pasó, en verdad yo n-...— El mayor fue interrumpido por el azabache.

—No sé preocupe, hyung.— Sonrió apenado con aún el rubor en sus mejillas. —Fue cosa del momento. No hay problema.

El castaño suspiró aliviado.—Muchas gracias, Kookie.— Sonrió el mayor.—Tengo que ir a la oficina, espero que me mandes un mensaje.— Le "amenazó" con su dedo índice.—Adiós.— El mayor le dio la espalda, y el menor vio como este se alejaba y sacaba su teléfono celular y supuso que iba a llamar a alguien. El azabache entró nuevamente a su casa y cerró la puerta, fue a la sala de estar y desde ahí observaba como el rubio esperaba a alguien o algo.

Luego que unos diez minutos un auto negro se estacionó donde estaba el empresario y este ingresaba al interior del vehículo.

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—Muchas gracias, Choi.— Kim agradeció mientras bajaba del vehículo.

—No hay problema, joven Kim. Que tenga un buen día en la oficina.

—Hasta más tarde.— Kim se despidió en ingresó por las grandes puertas de vidrio. Todos los empleados lo saludaron cordialmente y muchos empleados de áreas diferentes comenzaron a bombardearlo de las miles de actividades que tiene y sobre los contratos y propuestas de otras empresas. Kim respondía de forma rápida y para luego responder a otro.

Era muy cansado ser dueño de una de las empresas más grandes de Corea del Sur, pero de todas maneras le gusta.

Después de un larga espera en el ascensor, llegó hasta el último piso de todo el edificio. Las puertas se abrieron y caminó por los pasillos hasta llegar a su oficina, pero antes su secretaria le avisó que el empresario Jung ya se encontraba en su despacho esperándolo. El castaño se limitó a asentir e ingresar al lugar. Vio como la persona había mencionado su secretaria se hallaba en su asiento.

—Jung, sal de ahí.— El castaño habló sin ganas.

-Vaya forma de saludarme, Taehyunggie.- El pelinegro formó un pequeño y tierno puchero en sus belfos mientras se paraba e iba al otro asiento que se encontraba frente al escritorio del castaño.- Veo que te has vuelto teñir el cabello, si sigues así te quedarás calvo como YoonGi hyung.

-YoonGi hyung no se está quedando calvo, Hoseok.

El mayor de ellos rodó los ojos y miró al rubio.

—¿Ha qué ha venido?— Preguntó el menor.

-¿Acaso no puedo venir a visitar a mi primito? Me siento aburrido en la empresa, quise tomarme un tiempo libre, ¿Me entiendes?

—Si sí.— Respondió sin interés.

—Bien, tengo algo que contarte.— Sonrió el mayor.

Oh no, ya va a comenzar...

𝓜𝔂 𝓭𝓪𝓭𝓭𝔂 - 𝓥𝓴𝓸𝓸𝓴 [태국]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora