12. Manos frías.

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Nicole iba a ofrecerle hacer algo estúpido. Lo supo desde que entró a la habitación donde se estaban quedando con una botella en su mano y vestida con su traje de baño.

Roman estaba en el baño en ese preciso momento y Dean estaba terminando de vestirse cuando ella se aventó a sus brazos. Dean soltó un alarido mientras apretaba a la mujer entre sus brazos, la cual chillaba emocionada.

—No te vi llegar ayer, pensé que no vendrían. —dijo ella, abrazándolo por el cuello, soltando chillidos de felicidad.

—Llegamos muy tarde. —dijo él, empezando a tener problemas para respirar por el abrazo de Nicole.

— ¿Qué haces así vestido? —Le preguntó ella, después de alejarse de él e inspeccionarlo con sus ojos cafés.— ¡Estamos en un lugar perfecto para mostrar ese lindo cuerpo tuyo! ¡Colócate tu traje de baño y vamos a broncearnos con las chicas!

—Yo… Lo lamento, es que no coloque mi traje de baño en la maleta. Lo olvide. —Le mintió él, en realidad, no tenía uno. Y no creía que ese que solía usar cuando tenía 17 le serviría.

— ¡Eso no detendra la diversión! —Nicole se acercó al baño, donde Roman acababa de cepillarse los dientes.— ¡Me llevaré a tu media naranja! Prometo traerlo de vuelta lo más pronto posible.

—Diviértanse. —Roman sonrió hacia Dean, el cual le miró, suplicándole que lo salvara de esta. Roman simplemente besó sus labios rápidamente.— Adiós.

Dean soltó un quejido mientras Nicole lo jalaba por los pasillos del hotel donde se hospedaban. La castaña abrió la botella de alcohol y tomó un gran trago, para después extenderle la botella a Dean. Él la tomó, mirándole un poco preocupado. Eran las nueve de la mañana, ¿qué hacía bebiendo tan temprano?

—Nicole, ¿estás bien? —Murmuró él, sosteniendo la botella y alejándola de las manos de la castaña, la cual quería tomar otro trago.— Es muy temprano para estar tomando, ¿no crees?

—No. No creo. ¿Me la devuelves? —Ella logró retirarle la botella. Dean mantuvo su ceño fruncido, Nicole simplemente tomó otro largo trago, uno que provocó que sus piernas temblaran por un momento. Dean la sostuvo, mientras ella soltaba una escandalosa risa que se extendió por todo lo largo del pasillo.— Tan lindo, preocupado por mí. Pero yo puedo cuidarme sola, Deanie. Soy toda una mujer… —Se acercaron a unos de los ascensores. Dean apretó el botón en el ascensor, mientras oía como Nicole trataba de no trabarse con sus palabras— No lo entiendo, ¿por qué todos se preocupan por mí? Todos dicen que tengo un problema, pero yo estoy bien, Dean... Puedo dejarlo cuando yo quiera.

—Lo sé, Nicole. —Dean trató de sonreír hacia ella, con fingida tranquilidad. Un chillón sonido provino del ascensor, anunciando su llegada. Después de que unas personas salieran del mismo, el dúo de castaños entró. Dean retiró la botella de las manos de su amiga, ignorando sus quejidos— Pero, por favor, es el cumpleaños de April. ¿Qué tal si tratas de mantenerte sobria para qué puedes disfrutar al 100% con ella?

—Pero, Dean…

—Vamos, Nicole. Así recordarás todo y la pasarás increíble, lo prometo. —Él le sonrió, mientras presionaba el botón de planta baja del tablero del ascensor— Hazlo por April.

Nicole se mantuvo quieta por unos segundos, sin hacer nada. Hasta que asintió energéticamente y sonrió, tan inocentemente que Dean pensó que no estaba negociando con una alcóholica.

— ¡Reto aceptado! —Exclamó.

Dean soltó un suspiro sonoro, viendo como las puertas de metal del ascensor se abrían. Nicole salió, caminando con extrema felicidad por el lobby del hotel. Dean miró la botella por un momento, y mientras perseguía a Nicole, la dejó caer en un cesto de basura.


Fire Breather.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora