Inicio de la Guerra

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Me quedé allí, tumbada sobre la arena observando a Nachaeng jugar en el agua, me sentí observada y busqué con la mirada a mi alrededor  un ruido molesto llegó hasta mis oídos, me hacía cerrar fuertemente los ojos, me senté y seguí observando, giré hacía mi derecha y las chicas ya no estaban, Me incorporé hasta quedar de pie y vi una sombra a mi izquierda, entre las palmeras y lo que parecía ser una pequeña cabaña, di un paso hacia allí y de la nada alguien apareció frente a mí, haciéndome caer de espaldas.

— ¿¡Qué tal, Mina!? – me saludó

—Momo… ¿Cómo llegaste aquí?

—Alguien me invitó – Miré sobre su hombro y Chaeyoung venía hacía nosotras corriendo de puntitas

—Hola Momori – le saludó con un beso en la mejilla

—Chaeng… explícame que hace ella aquí – exigí

—Minai, esa no es manera de saludar a las personas – me regañó

Nayeon se unió a nosotras pero al ver a Momo vi miedo en sus ojos y se refugió de inmediato a mi espalda “¿Qué hace ella aquí?” me dijo al oído lo más bajo posible y yo le respondí negando con la cabeza.

—Nayeon, has vuelto…— Momo dio un paso hacia Nayeon pero ella solo apretó más su agarre en mis hombros. Me giré para abrazarla “¿Qué sucede?” tomó mi muñeca y me llevó detrás de un par de rocas grandes y nos sentamos.

—Debo confesarte algo— tomó mi mano la enlazó con la suya – Momo sabe que robé algunos de tus poderes y los de Chae, ahora ella quiere robármelos a mí.

—¿Para qué los quiere?

—Ella quiere destruirte… debes tener cuidado. No corres peligro mientras ella no tenga suficiente fuerza. Momo es hija de una de las que fueron esposas del Dios del mal, al conocer la historia, prometió a su madre vengarse por no haber heredado los poderes de su padre, ella quiere convertirse en la Diosa con más poder, y puede hacerlo, siempre y cuando robe el medallón del bien.

—Ok… ¿El medallón del bien? Pero ese es tu medallón, solo tú puedes controlar esos poderes, Nayeon.

—Solo yo puedo hacerlo, es correcto. Pero si ella obtiene el medallón le será más fácil aprender nuevos poderes. Sin los medallones es imposible que los adquiera. Solo tú puedes hacerlo porque te fueron heredados, solo debes despertarlos. Ella solo está buscando la manera de aprenderlos para acabar contigo.

—wow, no sabía eso… la última vez ella no parecía mala.  Nayeon… ¿Qué sucedió con tu mitad malvada? –Pregunté curiosa

—Ella siempre vivirá dentro de mí, solo que no la dejaré salir más, ahora que soy más fuerte no la necesito para controlarte un poco más.

— ¿Controlarme? – me sentí indignada

—No volverás a lastimarme, Minari, no ahora que sé que me amas

—Nayeon eso… — fui interrumpida

— ¡Mina!, ¿vienes conmigo? — Chaeyoung estaba sentada sobre una de las rocas, su mirada fija en mí, noté sus lentes de contacto negros, me pregunté por qué los tendría puestos ya no había necesidad de ello.

Giré a ver a Nayeon y su mano acarició mi brazo y me regaló una suave sonrisa y luego alzó la mirada para observar a Chae sobre nosotras, me levanté perezosamente de la arena y caminé directo al agua con Chaeyoung siguiéndome.

Al llegar a la orilla, ella me alcanzó dándome un abrazo por la espalda, su cabeza apoyada sobre mi hombro, sus manos alrededor de mi cuerpo, sus besos en mi mejilla, sus manos acariciando mi abdomen, sus labios sobre mi cuello, sus manos bajo mi playera, su lengua acariciando mi orejita, sus piernas rozando las mías, su cuerpo pegándose al mío, mi corazón a punto de salir, su respiración en mi oído, mis manos acariciando las suyas, me giré para verla y antes de preguntar, como leyendo mi mente, ella me contestó.

Ángel y DemonioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora