Nayeon se ha ido

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Subí hasta el segundo piso pero ahora tenía otro problema, esta casa es tan grande que no sé cuál será la habitación de Nayeon.

Comencé a abrir puertas y puertas y creo que encontré la que sería la habitación de Chaeyoung, todo allí dentro se parece a ella, salí al balcón y observé la enorme piscina de la casa. Un extraño sonido me hizo girar, busqué por la habitación lo que parecía ser un timbre ¿de celular tal vez?

Me acerqué a la cama y debajo de una de las almohadas estaba el dichoso aparato, dudé por un momento si tomar la llamada y mientras pensaba mi dedo ya había presionado el botón de contestar.

Recuerda nuestra cita en la calle abandonada tras la escuela, te estoy esperando. – Colgaron

— ¿Eh? ¿Pero quién puede ser?, tengo mucha curiosidad.

Miré el fondo de pantalla, una foto de Chaeyoung junto a Nayeon y Tzuyu; la pantalla se apagó y dejé el celular en el mismo lugar, noté un cuaderno abierto sobre un sofá en una esquina de la habitación, me acerqué para mirar, en el cuaderno habían pequeñas frases acompañadas de dibujos, nada interesante para mi, pasé las hojas y de de pronto algo cayó al piso.

Parecía ser una carta, me agaché para recogerla y me senté en el piso, con la espalda apoyada en la cama, abrí para leer.

“Te he encontrado mi alma gemela, tómame y no me dejes ir porque batallaré contra todos por ti, quiero ser tu esclava, tu amante, tu todo. No quiero irme de tu vida, has llegado a mostrarme lo bueno que puede ser esto.”

Miré la carta de nuevo y recordé el collar que Nayeon había tirado, ¿Qué está sucediendo con esas dos?

Sentí dolor de cabeza de tanto pensar, mi mundo se convirtió en algo inexplicable de un momento a otro, en Londres era solo una chica normal y solía divertirme de vez en cuando. Pero desde que llegué aquí todo cambió, dejé a mí… “familia” y ahora estoy sola aquí.

Bueno, de acuerdo, no tan sola, las tengo a ellas, esas mujeres que hacen que me descontrole, pero es diferente en cada una, mientras que con Chaeyoung me siento a gusto en todo y ella se siente de igual forma conmigo, no logro sentirme bien del todo con Nayeon, ella nunca cede a lo que le digo, siempre quiere cambiarlo todo.

Me quedé allí sentada por 15 minutos, pensando en Nayeon y en su comportamiento conmigo, y algo que no puedo describir se apoderó de mí.

Salí de la habitación, golpeando y empujando con todas mis fuerzas las puertas, abriéndolas violentamente “¡Nayeon!” gritaba, esperando que me respondiera, pero no fue así. “¿Qué no escuchas? ¡Sal inmediatamente!”.

Llegué hasta el final de aquel pasillo, solo una puerta quedaba pero al empujar esta no abría, al parecer ella estaba allí dentro y cerró la puerta para que no pudiese entrar, pero si yo no podía entrar por ella, entonces ella saldría por su cuenta.

Traté de concentrarme, visualizando su habitación en llamas, quería que ella sintiera el calor del fuego pero que no fuese a quemarla en realidad, tan solo dos minutos después ella abrió la puerta y se lanzó a mis brazos, asustada.

Sonreí burlescamente al ver que mi plan funcionó. –Te dije que salieras, ¿acaso no escuchabas?— le pregunté tomándola fuerte del brazo, caminando a pasos rápidos, arrastrándola tras de mí. –Te he preguntado algo, ¿No piensas contestar?— la empujé contra la pared mirando fijo a sus ojos pero ella desvío la mirada –mírame, Nayeon – y así lo hizo, vi sus ojos cristalinos y eso por alguna razón me hizo enfadar, — ¿Por qué lloras? No te he hecho nada— Ella no respondía. –Así son las cosas contigo siempre, de acuerdo… te daré motivos para llorar entonces.

Ángel y DemonioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora