Parte del pasado NaMo

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Bajé del auto y observé frente a mí la casa, dejé cerrar mis ojos y suspiré. Falta poco, muy poco en verdad y necesito sentirme confiada de que todo estará bien, aún más para ellas. Esto lo hago por ellas, porque las amo con mi alma. Con pasos indecisos hago mi entrada. En la sala ya cómoda estaba Nayeon, había quitado toda su ropa mojada y decidió quedar solo en ropa interior tumbada sobre el sofá observando una revista. Alzó la mirada y se quedó mirándome de arriba a abajo y cuando por fin decido caminar su voz me detiene.

-Eres realmente guapo de esa manera, lástima que hoy te hayas dejado dominar de tu lado malo. No he pedido que seas siempre buena, pero esta no es la forma correcta de hacer las cosas, lo siento si te disgusta pero hacerte ver esto, es parte de mi misión como tu Diosa del bien. –terminó de hablar y su mirada volvió a aquella revista.

-Nayeon, entiende que me gusta mi lado dominante, comprendo que Chaeyoung lo tolere más puesto que somos iguales en ese sentido y aunque siempre quise someterte, domar, controlar, llámalo como quieras... tú nunca me lo permitiste. Siempre llevándome la contraria en todo y haciéndome enojar tan mal. –Suspiré y continué – Sé que te comportas de esta manera por mi decisión, pero Nayeon, es la única salida. Tú guardaste esperanzas en que escogiera mi lado bueno pero no puedo hacerlo. Créeme cuando te digo que todo estará bien, ustedes estarán bien. Se los debo. Yo les debo todo a ustedes y a Momo.

-¿Por qué le has permitido vivir? ¿Qué planeas con Momo?

-Nayeon, eso no importa ahora. Pero gracias a ella comprendí lo que realmente soy

-Sí, y me encanta que lo descubrieras, pero no deseo que pierdas todo por esa decisión

-Es lo mejor, no hablemos más de ello. ¿Respetarías mi decisión?

Ella me miró con mansedumbre pero al final asintió y se dio vuelta para tumbarse sobre el sofá.

Yo hice mi camino hacia la habitación de Chaeyoung.

En mi travesía a su pieza, fui despojándome de mi ropa, regándola por las escaleras y el pasillo hasta quedar frente a su puerta. Solo conservé el bóxer y colgué en mi cuello la correa de mis pantalones. Sin tocar solo me hice paso adentro traspasándola, encontrándola sentada en el sofá tal y como se lo pedí. –Desnuda-

-Mina, pensé que tardarías un poco más –Se cruzó de piernas

-Estaba hablando un poco con Nayeon – me arrodillé frente a ella

-Creo que ella es la más afectada con lo que planeas hacer, simplemente no lo acepta

-¿Y tú sí, Chaeyoung?- tomé sus piernas y las coloqué cada una sobre mis hombros, quedando en medio de ellas.

-Yo respeto tu decisión, no soy quién para decirte que hacer o no, mi única misión era mostrarte tu lado malo. El dictamen final es tuyo.

-Gracias, pero tú me debes algo y he venido a cobrarlo –tomé fuerte sus muslos y la acerqué a mi rostro, teniendo frente a mí su dulce vagina brillando ya por sus primeros fluidos causados por la excitación de la situación.

-¿Es por lo de Momo, o me equivoco?- sus manos acariciaban mi cabello

-Perdóname... te amo – Deposité un beso suave pero sonoro sobre su intimidad. Me levanté y enrollé su cabello en mi mano, la jalé fuerte hacia adelante haciéndola caer de rodillas en el suelo. Ella no se quejó demasiado puesto que sabía lo que venía para ella y sin queja o reclamo lo aceptaba. Y eso, era de gran satisfacción para mí. –Sabes lo que deseo, ¿verdad Chaeyoung? –Ella asintió y en esa posición abrió aún más sus piernas apoyándose sobre sus manos.

Ángel y DemonioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora