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Luhan se acercó al presidente con más decisión, si su destino era este tenía que afrentarlo

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Luhan se acercó al presidente con más decisión, si su destino era este tenía que afrentarlo

-Dígame, ¿en que lo puedo ayudar? –lo miraba el chico directo a los ojos

-siéntate muchacho es largo de explicar –le extendió la mano indicándole la silla que estaba frente a él, Luhan no titubeo y de inmediato se sentó, el presidente Kim se levantó y comenzó a caminar trabajosamente apoyándose en su bastón por la oficina meditando las palabras que le diría al chico

-tengo entendido que estudiaste administración de empresas en una escuela muy prestigiosa en China ¿cierto? –preguntó el presidente mientras caminaba detrás de Luhan

-así es, estudié en la universidad de Pekín –decía orgulloso

-bien, muy bien –se detenía frente a la repisa de sus relojes -¿y que te trajo para corea? –se interesó

-lo hice porque me interesó aprender el idioma, seguir estudiando y para encontrar un trabajo aquí –lo miraba de reojo con cierto recelo

-¿y que vinculo tienes con Oh Sehun? –por fin volteo a ver al chico, Luhan sintió una estocada en su corazón pues le dolía el simple hecho de escuchar ese nombre de inmediato su expresión cambió

-bueno verá, es... era un gran amigo –trató de ocultar sus verdaderos sentimientos mientras bajaba la mirada y comenzaba a juguetear con su portafolio

-¿era? –se sorprendió el presidente

-sí, ahora no tengo nada que ver con él, bueno solo esto –lo miró mientras suspiraba, el presidente lo miró con una sonrisa sínica

-¿y estás dispuesto a seguir en esto a pesar de que ya no tienes lazos con Oh Sehun? –era su oportunidad de escapar, comenzó a sudar frío y pasó en seco 

-¿Qué pasa si me retracto? –fue directo

-sabes perfecto... Sehun dejaría de existir –Luhan se levantó de golpe de la silla y apretó los puños pues a pesar de todo no quería que nadie lastimara a Sehun

-¡no por favor no lo haga! –sintió que las lágrimas querían salir pero se contuvo

-entiendo, eres un buen chico ¿sabes? No tienes salida, tuviste la desgracia de cruzarte en mi camino y en el de Sehun –Luhan se llevó las manos a la cara y respiró muy profundo, no tenía otra opción

-dígame que tengo que hacer –respondió resignado

-bien así me gusta, ven conmigo –decía el presidente triunfante para después salir de la oficina seguido del chico, caminaron por el mismo pasillo que llevaba al elevador principal hasta llegar a otra puerta, al abrirla se encontraron con otro pasillo menos formal que el principal, abrió una puerta de metal y le mostró unas escaleras metálicas y en medio de ellas había otro elevador, ambos entraron y el presidente presionó el botó de planta baja, no dijeron ni una sola palabra mientras estaban bajando, eso hacía que el chino se pusiera más nervioso, los números se movían lentamente o al menos eso le pareció al chico. Después de varios segundos el elevador se detuvo en planta baja y lentamente se abrió la puerta, eran unas oficinas bastante sobrias, no se veía mucha gente trabajando. Al ver al presidente todos se levantaban a saludarlo con una reverencia mientras miraban al chico con recelo sin entender que hacía un extraño metido ahí en esas oficinas tan escondidas de las demás, todo el personal tenía estrictamente prohibido entrar ahí pues se decía que eran otros negocios de hotelería que necesitaban más atención, como casos especiales y más, pero la verdad era que ahí era el cerebro de la perversidad del presidente Kim, ahí era donde los negocios sucios se echaban adelante. El chino solo seguía al presidente que caminaba entre las oficinas y los empleados hasta que llegaron a una puerta de madera, entraron a una oficina principal donde estaba la mano derecha del presidente para los negocios sucios, el secretario Wang

-señor –saludó formalmente el secretario al ver al presidente

-querido amigo, nuestros problemas serán resueltos próximamente gracias a este joven –lo recibía con gran alegría a un agobiado secretario que intentaba resolver algo en la computadora

-que tal, mi nombre es Luhan –se presentaba formalmente el chico y el secretario recibía su saludo de manera formal

-estarás bajo las ordenes de mi secretario, él te va a indicar por dónde ir, pero yo te hablaré de lo que tienes que hacer, toma asiento por favor, los tres se sentaron mientras que el presidente acomodaba su bastón junto a su silla

-veras... tuvimos un gran problema hace unas semanas con el padre de Sehun, el oficial Oh ¿lo conoces cierto? Sino no te hubieras entrometido ese día –el presidente miraba a Luhan con algo de molestia en sus ojos

-sí señor, lo conozco –decía algo triste

-bien, pues resulta que el padre de Sehun me hizo perder mucho dinero, ¡bastante! Un negocio millonario y para mi perder dinero es algo delicado sabes –sonreía de manera sucia, algo que le provocó a Luhan un escalofrió en la espalda mientras que el secretario de facciones toscas reía sutilmente al entender a su presidente

-entiendo señor –inclinaba la cabeza Luhan

-bien, no sé como pero tú vas a hacer que ese negocio se concrete, ya que te prestaste a ayudar a tu querido amigo Sehun –Luhan sintió cómo las tripas se le retorcían de rabia y de tristeza

-¿Cómo puedo hacer eso?

-es un cargamento, 70 toneladas de cocaína, tengo mis contactos pero nadie quiere arriesgarse a comprar tanto, tal vez puedas contactar de nuevo a algún aliado de mi querido amigo que ahora está tras las rejas por culpa del oficial Oh –Luhan al escuchar todo eso sintió un agobio demasiado grande, no tenía idea de cómo salir de esa, otra vez culpó a su estúpido corazón por haberse metido en algo que no le importaba

-entiendo –apretó los puños el chino por impotencia, se sentía atrapado 

-si no me pagan ese dinero junto estaré en problemas y no me gusta perder, así que ya sabes Luhan si no me ayudas a saldar esa cuenta yo me cobraré a mi manera y con sangre –lo miraba sonriente y Luhan por inercia lo hizo también, estaba asqueado de tanta perversidad en un solo hombre –ahora ve a descansar, mañana te esperamos temprano aquí en la oficina, pasa directo hacia acá el secretario Wang te estará esperando –sacaba de un gabinete un gafete para dárselo al chino y así tener acceso a la empresa sin ningún problema, el chico tomó el gafete y después de un fuerte apretón de manos para cerrar el trato con el presidente salió de ahí agobiado, iba sumido en sus pensamientos, reflexionando en la atrocidad que estaba a punto de hacer lo único que quería era que terminara todo eso ya

-¡ten más cuidado! –le gritaba un joven a Luhan después de que ambos chocaron de manera fuerte en la recepción

-disculpe señor –se inclinó Luhan mientras que el otro chico lo miró unos segundos atentamente

-¿estas ciego o qué? –Luhan volvió la mirada a él y sintió un toque en su corazón algo parecido a lo que solo Sehun podía hacerle sentir

-perdón no me di cuenta –se disculpaba el chino, pronto el joven de piel morena lo ignoró para seguir su camino, Luhan lo siguió con la mirada hasta ver que subía al elevador, suspiró hondo y siguió su camino.

Al llegar a casa tiró su portafolio y su saco al piso, fue a la cocina por un poco de agua y se sentó durante varios minutos en la mesa del comedor, fue cuando volvió a su mente Sehun -¿Qué será de ti? –Se preguntó el chino a sí mismo, -¿aun pensaras en mí? O será que ya me echaste al olvido...

Sweet Lies // KaiLu (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora