Capítulo IX

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No soy de dejar notas pero esta vez lo hare: gracias a tod@s por sus hermosos comentarios de verdad me hace feliz leerlos, no he podido responderles porque tengo datos limitados y tengo que administrarlos sabiamente. Ahora denle las gracias a los fics angst, que leí la otra noche TwT, por este cap :) que tengan una agradable lectura.

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Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.

 Octavio Paz, Acabar con todo.

Javi se queda muy quieto. Sin comprender. Mentalmente revisa de nuevo la conversación con la esperanza de encontrar algo en sus palabras que hubiera hecho a Yuzu lucir tan miserable. Sus ojos brillan con lágrimas no derramadas y gira la cabeza en un obvio intento de ocultar las conflictivas emociones en su interior, pero Javi ve el alivio y el miedo cruzar su rostro.

Su enojo resurge una vez más.

Y antes de que pueda pedir más explicaciones un anciano Kikuchi aparece, con el rostro preocupado le dirige una mirada y asiente en un silencioso saludo para luego tomar el brazo de Yuzu y conducirlo lejos por el pasillo.

Se mantiene de pie en el mismo lugar por un minuto más antes de decidir que ya basta de esa ridícula situación. Camina hacía los vestidores en un silencio enojado.

Más tarde en su habitación el recibe un mensaje de Yuzu, pide disculpas por su actitud de esa tarde y quiere verlo en la mañana para hablar de algo importante. Cae pesadamente en su cama, con el rostro enterrado en la almohada y detrás de sus párpados puede ver la expresión acomplejada de Yuzu. Suspira. Sigue sin entender.

Yuzu no aparece al día siguiente. Pregunta a algunas personas y descubre que el equipo japonés ya se ha ido. Frustrado y confundido, él realmente no entiende nada.

Todo se aclara dos semanas después, o al menos, cree que lo hace.

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18 de abril, Tokyo, Japón.

Es el día en que anunciaran su retiro, la señora Kobayashi vuelve a repetir lo que dirán y él trata de escucharla pero el sonido de su voz le parece demasiado lejano. Sólo asiente mecánicamente sin entender nada.

—Está bien, Yuzuru-san. Es temporal, solo unos meses y estarás de vuelta— su voz es suave y amable y Yuzu tiene ganas de gritarle aunque sabe que no es su culpa. Todo es culpa suya y de nadie más.

Sólo… esta noche… mío. Si tan sólo no… pero ya es tarde y no tiene derecho a quejarse.

Durante la entrevista las palabras se sienten extrañas en su boca, sus gestos son forzados y el ardor en sus ojos no desaparece. La gente frente a él hace preguntas, las cámaras disparan una y otra y otra vez.

No quiero. No quiero. Basta.

~§~ 

18 de abril, Toronto, Canadá.

Despierta tarde esa mañana. El sol entra a raudales por la ventana y no puede evitar hacer una mueca ante el exceso de iluminación. Jala la manta y cubre su rostro, cierra los ojos un poco más. Trata inútilmente de volver al sueño de momentos atrás.

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