Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.Jorge Luis Borges, Dime.
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Semana 24—Yuzu, no puedes.
—Es mi hermana. Tengo que hacerlo.
—No. No tienes que hacerlo, quieres hacerlo. Porque cualquier cosa que no sea el patinaje pasa a segundo plano para ti. Tal vez para ti ese niño también está en segundo lugar.
Las palabras de Javi son como un golpe en el estómago que lo deja sin aliento y con los ojos llorosos. Parpadea furiosamente para ahuyentar las lágrimas y presiona el tarso de su mano izquierda contra su sien porque el dolor de cabeza que lo ha acompañado durante todo el día de repente se dispara en algo insoportable, algo que late al ritmo de los latidos de su corazón y lo hace querer esconderse en algún lugar oscuro y libre de ruido.
La verdad duele, no, Yuzu?
Eso no es verdad.
—Es…— las palabras mueren en su boca cuando se da cuenta de que nada de lo que tiene para decir importa porque Javi está enojado y cuando está así no escucha a nadie. Cuelga sin decir nada más y apaga el teléfono. En el fondo de su mente casi puede escuchar a Brian decir “Toma un descanso, refrescate y luego vuelve al trabajo”.
Es todo un malentendido, había querido decirle a Javi, pero las palabras se negaron a salir tan rápidas y tan claras como a él le gustaría y jamás había odiado tanto su incapacidad con ese horrible idioma tanto como en ese momento. Y todo sería mejor si tan sólo Javi le hubiera permitido explicar.
Explicar que él ama al niño en su vientre y ese niño no dejará de ser su hijo y el de Javi sin importar que el nombre de su hermana sustituya al suyo propio en los registros, porque no importa lo que diga un papel, y no importa si lo gritan al mundo o lo guardan en un susurro cerca de sus corazones, ese niño es suyo y nada jamás cambiará eso.
Con las cosas saliendo exactamente de la manera en que él pensó que irían, definitivamente mal, Yuzu decide que no puede hacer nada con eso, porque Yuzu es egoísta. Él sabe que es egoísta con todo lo que tiene que ver con el patinaje, y si su federación está dispuesta a mentir para ayudarlo a continuar haciendo lo que tanto ama entonces él está dispuesto a seguir siendo lo que ellos quieren que sea, el mejor patinador, el que no decepciona a nadie, Yuzuru Hanyu el orgullo de Japón; porque Yuzu es egoísta, porque aunque le avergüence mentirle a todo el mundo, aún no está listo para dejar caer la obra de toda su vida.
Sólo espera que Javi lo entienda, sólo espera que su hijo también lo entienda, quiere creer que lo harán porque pensar en la otra opción es insoportable.
Quiere creer que ellos perdonaran su egoísmo.
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—Hola— Laura bosteza y Javi se da cuenta tardíamente de la hora que es, se golpea mentalmente por despertarla pero ya es tarde para arrepentirse y él necesita hablar con alguien, sacar esa cosa desagradable que se instaló en su pecho y que no lo dejará respirar en paz hasta que no lo comparta con otra alma—. Te amo, Javi, pero en estos momentos no te amo tanto.
—Perdón— cierra la puerta detrás de él y camina para sentarse en un lado de la cama de su hermana.
— ¿Qué pasó? Traes una cara como si alguien te hubiera golpeado en el pie con la cuchilla del patín.
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Hope & Legacy
Fanfiction¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada? Jorge Luis Borges, Ausencia. Todos y cada uno de nuestros actos tienen consecuencias, algunas más evidentes que o...