t r e c e

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Si, nos quedamos dormidos.

El brazo de Zac estaba todavía en mi cintura.

Observé a mi alrededor, en la casa de campaña todavía se veían unas cuántas gotas de lluvia. Me tenía que levantar para guardar mis cosas, para luego ir al otro lado del lago con mis amigos. Sólo tenía que quitar el brazo de Zac. Pero me sentía tan cómoda.

Y eso es raro en mi.

Así que trate de sacar su brazo, trate, por que en vez de quitarlo, me acerco más a su cuerpo. Genial.

-Zac, despierta, tenemos que irnos-  levante un poco la voz.- ¡Zac!-.

Y tampoco funcionó gritarle en el oído.

Pase otro rato pensando en cómo quitar su brazo de mi cintura, pero todavía sueño. Y no quedó de otra. Me dormí otra vez.

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- ¿Por que debemos de entrar con gorras y lentes negros?- dije sosteniendo unos lentes.

- Por que será más divertido - negué con la cabeza- Es casi lo mismo que entrar al centro comercial con pijama-.

Entonces reaccione.

- ¿Como sabes eso?- levante un poco la voz.

- Se todo sobre ti- me regaló una sonrisa.

- Menos mi nombre.

Me puse los lentes negros y empecé a caminar dentro del centro comercial. No se por que termine aquí. Bueno tal vez si, por que mis amigos olvidaron la comida en sus casas.

Pero de lo que no se olvidaron mis amigos fueron nosotros. Nos despertaron con un balde de agua fria. Nos depertamos enseguida. Luego nos dijeron que se les había olvidado la comida.

- Ya tenemos todo - voltee a verlos, sus carritos estaban llenos de golosinas.

- No se van a llevar eso- apunte hacia el carrito -. Venimos por comida no por golosinas-

Si, me mandaron al diablo. Compraron las golosinas. Y ahora están corriendo con ellas hacía su coche.

- No seas amargada, toma una golosina- me puso una de ella en mi cara-. Anda de que quieres una-.

- No.

Y ya no dijo nada Zac, primera vez que no me lleva la contraria. Fue mala idea decir eso. Ya que me cargó y me subió al carrito del centro comercial.

- ¿Y ahora?- me dio otra sonrisa.

- Sólo si dejas de sonreír.

- A ti no te gusta nada.

- De ahí viene mi nombre-. Me miro un poco raro.

- ¿Tú nombre?

Le arrebate la golosina que tenia en la mano y me la comí. Tenía tiempo que no me subía a los carritos del centro comercial. Se sentía bien. 

Y todo se aurrino por que oí las patrullas de la Policía. Y gritaron hacia nosotros.

- Joder- escuche murmurar a Zac-. ¡Corran!-.

Así que eso hicimos, salte del carritos y fui corriendo hacia mi coche. Sabía que no debíamos de entrar con gafas y gorras negra. Se los había dicho, pero nunca me hacen caso.

En cuanto llegue a mi coche lo encendí, y en un segundo Zac estaba en el asiento del copiloto. Arranque y nos fuimos del centro comercial.

- ¿No fue divertido?

- Estas loco, no fue divertido, es la primera vez que me persigue la Policía-.

- No seas aburrida, a ti no te gusta nada.

- Que de ahí viene mi nombre joder, entiende.

- Sólo si dices tu nombre.

Lo voltee a ver. Ya me tenía cansada con lo de mi nombre.

-Nadia. 

Adiós, Chico Que Nunca ConocíDonde viven las historias. Descúbrelo ahora