Amigos con Derecho

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No llegue a hacerle caso a mi intuición, ya que al mismo instante él me giro para que no viera nada.

Estaba roja del calor interno y la excitación del momento al sentir, su piel húmeda en mi espalda, callándome con una mano y susurrándome al oído.

-no te muevas- con pudor extremo, en su tono.

-Mati... tu...estas... ¿excitado?, lo puedo sentir en mi espalda-

-¿Qué?..No es mi mano y no estoy desnudo, tengo un bóxer puesto, pero debo admitir que esta situación me gusta mucho -pícaro riendo.

-Hola... ¿hay alguien ahí?... ¡ayuda me duele!... ¿Kelly?... ¿Matt?.... ¡¿Dios?!... ¡Mamá!- Mierda , ¡me olvide del inútil ese!..

Velozmente me zafe de las garras de la escultura viviente y me asomé al borde de su ventana, Gonzalo parecía haber sido atropellado por un camión de alta carga, acostado sobre unas pencas boca arriba.

Salte de la ventana de Matt hasta el balcón de la habitación de alado y baje por las escaleras de emergencia de ahí.

-Gonzalo ¿Estás bien?... ¿Te duele demasiado?- Estaba preocupada, pobre le había pasado de todo conmigo y eso que me conoció ayer.... A la semana lo entierro si sigue todo así.

-Kelly dile a mi madre que la amo.... Adiós mundo cruel.-

-Dale payaso de circo casero, son pencas, no agujas envenenadas, te ayudare a levantarte- apareció Matt de la puerta trasera.

-Espera, con cuidado, me duele mucho-

-Ven te ayudare también-.

Yo tome de sus ambas manos con firmeza, Matt se aferro a su torso y lo ayudamos a incorporarlo, me dio mucha gracias ver que al levantarlo desenterró 2 pencas incrustada en su trasero. Ahora el problema era sacarlas, sin que haga tanto alboroto y la madre de Matt no se enterara, encima eran sus favoritas.

-Vallamos a casa, le quitamos las plantas y cuando oscurezca volvemos a plantarlas- sugerí mientras, Mati le tapaba la boca con una mano y con la otra amagaba sacarles las pencas a Gonzalo.

-Muy buena idea, jefa... ya tuve demasiada humillación pública- de veras me daba lástima o no sé qué sentimiento era, yo estaba acostumbrada de que estas cosas que me sucedieran es común y rutinario en mi vida, pero veía que su estatus e integridad masculina se desplomaba en cuestión de 24 hs.

-Ok, aunque para mí me da igual, no me duele el trasero- agrego Mati y aunque lo amo, lo odie por esa actitud y sus comentarios. Sé que esta celoso, pero se tendría que ubicarse y entenderme , al estúpido no lo elegí, me lo enchufaron sin consentimiento alguno.

Nos adentramos a la casa y rápidamente corrí al baño en busca del botiquín, ya volviendo, me frene en seco al ver la siguiente escena.

Matt había acomodado a Gonza en la esquina de la mesa en un Angulo de 90°, con la tijera de podar sujetando las plantas y una bolsa hielo que en teoría era para un aplique local, el lo tenía en su boca amordazado para no que no gritara. Entonces exploté.

-Se puede saber por qué actúas así Matías- ups, se me salió del alma.

-Matías me llamaste- enfurecido.

-Si te llame Matias quiero que hablemos a solas, pero antes vas dejar a gonza en mi cama para quitarle los restos de espinos y que descanse, se lo merece lo único que le eh traído a su semana fue desgracia.- grite como una loca de psiquiátrico pero me habían sacado de mis cabales ya estuvieron así todo el día.

-Como quieras, ven señor le ayudare a recostarse.- con sarcasmo e indiferencia, se notaba que estaba desilusionado por mi actitud, pero bueno todos tenemos un límite y en mi genética, la paciencia tenia nivel demasiado bajo.

Lo sostuvo siempre con mucho cuidado dejando escarpar una lagrima, al depositarlo en mi cama.

-Gonza por favor descansa, lo necesitas.- con compasión, raro en mi.

-Mati ... puedes venir a mi oficina.- seguido de esto me fui, no podía dejar de pensar, la lagrima de Mat, jamás lo vi llorar en mi vida, y eso que nos han pasado muchas malas... me sentía culpable.

Tock...tock

-Puedo pasar- secándose las lagrimas.

-Pasa, ven- me sente en el escritorio para estar a mejor combinación de altura. Lo vi acercarse a mi, ahogándose en mi pecho mientras las lagrimas brotaba de él.

-Gordito.. ¿Qué te pasa mi amor?- con cariño de tantos años de amistad.

-Kelly... te amo ... y no me encuentro... cuando estas con él me transformo de los celos, lo único que logro es lastimarme mas y lograr que me odies.- quebrado en llanto.

-Amor... necesito que me entiendas, no lo elegí y no tengo ningún otro sentimiento más que laboral y si te voy a dar la razón en algo... ahora siento lastima.

- ¿Aun me quieres?... ¿me perdonas?...Te amo y no puedo controlarlo más... te necesito.-

- Si bombón te perdono, Aun te amo y descuida que solo,... tengo ojos solo para ti ... también te amo.

Matt se arrodillo en el suelo y me tomo mis manos frágilmente y siguió:

-¿Serias mi novia?- sus ojos se llenaron de brillo y de esperanza.

-Me encantaría... pero no puedo darme el gusto de perderte,... por si no llega a funcionar... Te amo y quiero que siempre estas a mi lado, no te estoy rechazando ni tampoco acepto... seamos amigos con ¿derecho? .... ¿si te parece?.

-Está bien, sabes que no me gustan las cosas inconclusas, pero te amo demasiado, para conformarme con una amistad y respeto tu decisión... entonces es un si...-

Incorporándose, me abraza por mi cintura y acercándose hasta mi rostro, siento su respiración ligera y pacificadora, rozando mis labios con los suyos.

Ese atardecer con la resolana que entraba por la ventana de mi oficina, era un reflecto sobre nuestro encuentro.

Ya de noche Matt se había ido a su casa a cenar, muerta del hambre fui a despertar a Gonzalo para comer algo que nos guste a los dos, pero el prefirió irse a su casa, ya tuvo demasiado, quedamos en vernos mañana en la empresa.

Pedí una pizza y me puse hacer el papeleo sola y tranquila.

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Inported Love [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora