Las clases del día martes eran como el Toad de la semana, no eran malas como un Wario, ni aparecían como un último desafío al estilo Bowser. No eran tranquilas e irrelevantes como Luigi, ni eran lo mejor como la princesa Peach. Simplemente estaban ahí para decirte: "Lo siento, tu princesa está en otro castillo". Y tenías que continuar con la tarea titánica por el resto de la semana.
Al menos eso pensaba DaeHwi mientras jugaba con la nintendo portátil sentado afuera del salón. Ser uno de los mejores alumnos en general era una ventaja, y aquél martes, estando eximido del primer parcial del año, hubiera sido el mejor aliciente de la semana poder regresar a casa temprano. Pero no, tenía que esperar por BaeJin, quien llevaba todo el día actuando extraño y probablemente no lograría terminar su exámen en el tiempo establecido.
Y claro, era un caso perdido hablar del chico con quien debían hacer el trabajo grupal. SeonHo había estado durmiendo a pierna suelta sobre su pupitre desde el inicio de clases y cuando empezó el exámen aquello no cambió en lo más mínimo.
— Apuuuuuuuuraaaaaaateeeeeee.~ — Comenzó a canturrear a la puerta cerrada del aula, guardando la consola en su bolsillo para proceder a rascar la madera de manera superficial, apoyado en sus rodillas y moviendo las caderas como un perro ansioso movería la cola antes de un paseo. No creaba sonido alguno pero su mímica era tan exagerada y probablemente homosexual que cuando notó una mirada clavada en su nuca sus mejillas cobraron un tono carmesí que DaeHwi nunca hubiera imaginado posible. Con torpeza giró en su sitio y se sentó en el suelo, buscando con la mirada al intruso para saber si excusarse o huir avergonzado. En aquél momento se encontró con los ojos almendrados de una chica que no era totalmente asiática, y se sintió escaneado por completo por aquella temible mirada escrutadora.
La chica era alta como una torre, tenía hombros anchos, una cintura poco marcada y caderas similares a las de un atleta. Sus piernas eran gruesas y tonificadas como las de un futbolista, y DaeHwi solo podía imaginar que una patada de aquellas extremidades probablemente le quebraría un hueso o tal vez diez. El marco imponente de aquella muchacha se complementaba con una melena rojiza ondulada como no se veían en Corea, así como tupidas cejas negras que le daban un aire severo a la inicial mirada.
— Ho-hola...— Titubeó nervioso intentando ponerse de pie. Estaba acostumbrado a hablar con sus amigas, según Bae demasiadas y con mucha influencia en su caracter, pero nunca había hablado con alguien tan imponente. — ¿Hay...hay algo en lo que pueda ayudarte?
El pelilavanda esperó por algunos segundos antes de que la chica abriera la boca. Durante los cuales varias ideas cruzaron por su mente, desde el probable tono de voz de aquella chica (en su imaginación se asemejaba mucho a la gruesa voz del director), hasta la esperanza de que la hora del exámen acabase antes y le permitieran entrar al aula y resguardarse de su posible muerte sumamente violenta y dolorosa. Pero al fin, nada de aquello se hizo realidad.
— Hey, hola...— La voz de la chica era aniñada, pero no era chillona como la de la mayoría de las asiáticas. Tenía un agradable tono más jovial y sinceramente menos plástico, casi podría haberle agradado...de no ser porque seguía aterrorizado, yep. — Nos conocimos en el campamento de verano en Los Ángeles...y, uhm...estuve pensando en ti.
El rostro de DaeHwi debió revelar toda su confusión de una manera tan clara como el agua, ya que la chica no pudo más que suspirar resignada e inclinarse ante él, extendiendo con ambas manos un pequeño sobre de color rosado cuya delicada apariencia contrastaba en demasía con la de la remitente. El chico recibió lentamente el sobre, sin entender muy bien la situación, pero intentando sonreir afable de todos modos.
— Esto...¿gracias?
— No lo abras aquí, espera a llegar a tu casa...y, uhm...espero que escuches todo el cd, yo junté las canciones durante la semana, especialmente para tí...
La chica hizo ademan de aproximarse a él, pero el pomo de la puerta girando para abrir le hizo cambiar de opinión y al fin salió corriendo por la misma dirección por donde había llegado. Al mismo tiempo, del aula salió BaeJin acompañado de otros tres chicos, entre ellos y para su grata sorpresa, Yoo SeonHo.
— ¿Y eso? — Fue lo primero que salió de la boca de Bae al ver el llamativo sobre en las manos de su amigo, mientras se despedía con un ademán de manos de los otros chicos que habían salido con él. Únicamente quedó el equipo de trabajo, y tomando en cuenta que el proyecto no iba a esperar por ellos se encaminaron a la salida del colegio y luego por la amplia avenida mientras DaeHwi intentaba explicar el extraño presente y SeonHo se encontraba en un mundo distinto, probablemente a miles de años luz de su cuerpo físico.
— Pues...no tengo ni la menor idea de cómo se llama, pero me dió esto y se supone que la conozco de ese campamento de verano al que fui porque se iba a presentar Kim Samuel...— Exhaló Dae con resignación mientras el sobre daba vueltas entre sus finos dedos, ganándose una mirada de reproche de parte de su amigo, quien tomó el empaque con brusquedad y le dió la vuelta frente a los curiosos ojos de sus amigos.
— Podrías haber leído el sobre, señor Estoy-Eximido-Pero-Igual-Soy-Idiota — Le mostró la pequeña dedicatoria escrita con un plumón rosa con glitter sobre el papel − "Para DaeHwi, con amor, de Kyla" ¡Se llama Kyla!
— ¡Con el aspecto que tenía bien podría haberse llamado Hagrid!
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Notas:
Estoy de vuelta pero no prometo quedarme (?), ahre no.
Este capítulo me quedó largo, me tocó dividirlo en dos y así, espero que les guste. Estoy en bancarrota y me alimento de estrellitas y comentarios, así que no olviden dejar uno o dos. Las quiero 🌝
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Dopamine
Fanfiction=· La dopamina es un peculiar elixir de doble filo que es esencial para mantenernos vivos, porque el estar motivados cada día es parte esencial del ser humano, pero debe existir siempre un equilibrio de este neurotr...
