Capítulo 2.

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La multitud avanzaba de un lado a otro, los alumnos buscaban salir del instituto y los de intendencia deseaban entrar al edificio. Harry estaba en un punto medio no se movía, no sabía si quería irse o quedarse.

Estaba absorto en su mundo, el ruido dejó de ser presencia en sus oídos al empezar a pensar, solo veía hacia el frente, visualizaba ese halo de luz que indicaba que ahí se encontraba la puerta de salida.

Un leve golpe lo hizo salir de su revoltoso pensar, su mirada se dirigió hacia quien había llegado junto a él, se encontró con William Tomlinson el único al que consideraba su amigo en ese colegio.

— ¿Te atraparon con Alex?— Preguntó con cierto deje de diversión en sus palabras.

A veces parecía ser un reverendo hijo de puta y quizás hasta alguien que solo andaba con Harry por el poder de su nombre y como era.

Harry ante las vista de casi todos era el sorprendente Styles, un modelo a seguir, el mejor en todo lo que hace, para casi todos menos su padre y eso lo sabía William, pero tampoco se basa en lástima su relación.

William, simplemente ve agradable a alguien como Harry, sentía la necesidad de darle su hombro para llorar y un abrazo que lo protegiera.

—Si, en mi defensa él se dejó, pudo detenerme. — Respondió levantando las manos en signo de rendición.

—Conmigo no te haces la mosquita muerta. —Dijo entre carcajadas mientras negaba en dirección a su amigo.

—No quiero irme, llévame a tu casa— Expreso el rizado, a la vez que estiraba sus brazos hacia su amigo.

—Pareces un crio, ven, tienes que ir a hacer tus tareas al edificio de tu padre y ya, puedes irte. —Respondió mientras jalaba a su amigo fuera del lugar.

Harry trato de jalarse hacia atrás y hacer fuerza sobre él, para no ser llevado a su inminente destino, no tenía ganas de ver a su padre y menos a Ray, eso debería saberlo su amigo.

Antes de seguir haciendo más intentos de quedarse en la escuela sintió como su amigo lo cargaba de forma nupcial hacia fuera.

La luz del sol pego en su rostro, haciendo que los cerrara por unos segundos Hasta sentirse acostumbrado los abrió.

Su vista cayó sobre su hermano mayor que lo esperaba recargado contra su auto. Este al ver a los dos chicos solo opto por mirar con reproche al rizado y con cierta disculpa hacia su rubio amigo.

—Suerte enano. —Exclamó el chico mientras lo bajaba y se iba dejándolos solos.

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El camino fue en silencio, hasta ese punto ya toda su familia sabía lo que había pasado y aunque no fuera una sorpresa de parte de Harry, si seguían algo molestos ante su mala actitud.

Al llegar al gran edificio el chico fue dejado junto en el elevador de la empresa, para asegurarse que no tratara de huir antes de si quiera poner un pie en la acera del frente.

Al salir del cubo metálico tenía puesta su mejor sonrisa y como niño pequeño iba moviendo su falda para que todos le Vieran.

Muchos esperaban no verlo y no porque no les agradara el menor, si no por lo sucedido al día anterior.

Tarareando una canción se detuvo ante uno de los tantos cubículos en ese piso. En este se encontraba sentado un chico rubio, alto, grueso de cuerpo y con cara seria.

— ¡Bobby! ¿Cómo te ha ido hoy?—Preguntó de forma alegre hacia el joven.

Para sorpresa de su padre y muchos Harry jamás trato de seducir a Bob, ni hizo esfuerzos porque lo corrieran, hasta se diría que estaba bajo su brazo protector.

A pesar del semblante serio del mayor le gustaba la compañía del chico, quizás por esa de los opuestos atraen o por qué el mejor era el único ser que no se le aleja por miedo a recibir un golpe que el rubio jamás quiere dar.

Como cosa de todos los días Bob saco de sus cajones un paquete de galletas con chispas con chocolate y se la extendió al chico que se acomodaba en una parte del escritorio. Al ser pequeño no representaba una molestia alguna.

Con alegría abrió la pequeña bolsa de galletas y empezó a comer la como si fueran la mejor maravilla del mundo.

—Papeleo, papeleo escuchar gritos y ordenes de Ray. —Respondió mientras seguía su trabajo y a la vez prestaba su atención al menor.

—Perdón, quizás es por tu amistad conmigo, lo siento Bobby. —Dijo en un pequeño susurro que expresaba tristeza.

—Oh no, no, no, ni digas eso. Solo es un idiota. —Explicó con una sonrisa tranquilizadora.

El joven asintió frenéticamente mientras tomaba su mochila del piso y empezaba a sacar sus apuntes. Razón por la que estaba ahí, tener mejor concentración y terminar sus tareas de ese día.

El rubio hizo un pequeño espacio para que su acompañante fuera dejando sus cosas. Para después levantarse y traer una silla en la que pudiera sentarse.
Con una expresión de agradecimiento se bajó de un salto y se posición o en forma india sobre la silla.

Poniendo su mejor cara de concentración, empezó a revisar cada cuaderno y apunte.
Bob le miraba con cierta gracia, ya que siempre era lo mismo para al final no hacer nada durante minutos, minutos en los que sacaba conversación de algo o se iba a caminar entre cubículos aledaños.

— ¿Hay algo nuevo en esta oficina? ¿Papá sigue acostándose con Meredith?—Preguntó mientras hacia su cabeza hacia atrás. Por unos segundos el mayor se quedó pensando en la respuesta a cada cuestionamiento. Aunque no le apetecía responder lo segundo, puesto que los dos sabían la respuesta y eso no le hacía bien al chico. Así que se dirigido a buscar algo interesante sobre lo primero.

—Contrataron a alguien, vino a hacer la entrevista y fue aceptado para el puesto que antes era de tu noviecito, mañana empieza a venir.

—EW, nadie es mi noviecito, asquito. — Respondió haciendo expresiones de asco y fingía quitarse algo del cuerpo.

Bob le miro divertido buscando ocultar sus grandes ganas de reírse Harry al notar esto le tiró el lápiz que tenía en manos mientras volteaba su rostro indignado.

Antes de poder acercarse a pedirle disculpas por su "ofensa" notaron que venía el padre del chico y junto a este venia Ray, así que rápidamente volvieron a lo que deberían estar haciendo cada uno.

Daddy- Larry Stylinson.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora