Capítulo 4.- Johan

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Al día siguiente, estaba Johan impaciente, dando vueltas y vueltas por todo su hogar; Tod le había hablado muy temprano y le había informado que esa misma tarde ambos saldrían en una cita doble

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Al día siguiente, estaba Johan impaciente, dando vueltas y vueltas por todo su hogar; Tod le había hablado muy temprano y le había informado que esa misma tarde ambos saldrían en una cita doble.

Por mas que Johan intentó persuadir a su mejor amigo de que era una terrible idea, Tod era más terco que una mula desobediente. No hubo palabras ni alegatos que lo hicieran cambiar de opinión.

Johan no tenía ninguna excusa, por que para su mala suerte, ambos habían sincronizado sus vacaciones decembrinas, así que no podía decir que iría a trabajar.

Tod era el dueño de una pequeña cadena de talleres automotrices, amaba estar entre aceite y motores, siempre arreglando aquí y allá y también haciéndose cargo de la organización y dirección de todo... Por su parte, Johan era el gerente de una famosa empresa que se dedicaba a la creación de cocinas integrales, por lo que su puesto bien remunerado le brindaba grandes comodidades, financieras.

En sus vidas todo parecía perfecto...

Desde la perspectiva de Johan, el problema de Tod, era que amaba ser un libertino y no tenia ni la más remota idea de lo que es comprometerse en una relación. Jamás había llamado a alguien su "Novia" y cambiaba de chica, casi a como cambiaba de ropa. No le gustaban los compromisos y era un soltero empedernido, amante de las rubias y con alergia al matrimonio.

Analizándose así mismo, Johan tuvo que aceptar que era demasiado aprehensivo, siempre procurando que su pareja estuviese feliz... Preocupándose de más, llegando al punto de asustar o incomodar a las personas. Todas sus parejas habían prácticamente huido de él por ese motivo... Todos huían... Todos, menos Tod.

Tan contrastante como pudiera parecer, Tod pasaba casi todos los días con él, era la relación mas larga que hubiera tenido en la vida, además que Tod era muy alto, moreno claro y con unos músculos tan marcados, que derretirían a un glaciar entero... Tod no se incomodaba con las atenciones de Johan, ni salía corriendo cuando lo escuchaba hablar como un loco que fuera a morir a falta de oxígeno por hablar tanto, tampoco le molestaba que hablara con su familia, vaya, todos los familiares y amigos de Tod, conocían a Johan y le respetaban... Tod era perfecto... Demasiado perfecto... Pero como la vida es una cruel y una despiadada, Johan descubrió ayer, gracias a la llamada de su hermana, que estaba enamorado de Tod y para hacer más grande su miseria, su cabeza le repetía una y otra vez, el único defecto que Tod tenia... Tod no era gay.

Johan aflojó su corbata, ya se sentía algo asfixiado, pasó las manos por su rostro, por su cabello... Salir en una cita doble después de su reciente descubrimiento, solo le haría sentir peor. Tod en una cita, terminaría en Tod en una cama con alguna rubia... Y el salir con alguien, cuando Carter a penas le dejó, no era un buen comienzo para asimilar la pérdida.

Eran las seis de la tarde, la puerta comenzó a retumbar; Tod había llegado. Estaba decidido, abriría la puerta y le diría a Tod que cancelara su cita, se quedaría en casa.

Mi amigo Johan y yoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora