Mientras todo lo que pasó fue visto por las hadas de ese modo, del otro lado del bosque estuvo aquel gigante en la ciudad, fue un niño alegre, aunque ya estaba convertido en un adulto que, había olvidado por completo aquel acontecimiento. Vivía en la calle 335 y tenía como vecino a un hombre llamado Richard, el único que creía en su cercano encuentro con las hadas.
Richard Deluke tiene una cabellera castaña clara, ojos verdes, tez blanca y una altura que lo hacía un poco intimidante, pero al contrario de su apariencia era muy amable, comprensivo y apasionado con lo que hacía. Es un biólogo y científico con unos títulos maravillosos colgando en las paredes de su oficina o laboratorio personal. Y a pesar de ser un amante de la biología, no todo era trabajo en su vida, también cumplía como buen esposo y padre de familia.
Jazmín, era el nombre de su querida esposa, y como su nombre lo decía, era delicada y bella como una flor, sus cabellos eran largos, rojizos, sobre sus mejillas se coloreaban diminutas pecas que hacían una combinación estupenda con su dulce y calmada personalidad.
Ambos adultos jóvenes contaban un hijo llamado Rubén de apenas tres añitos, pero que ya contaba con sobresalientes rasgos de su padre, como los ojos verdes, el cabello castaño claro, y ese espíritu valiente.
En Richard comenzó esa curiosidad, deseo de investigar y conocer desde el día que dijo ver... ¿Un hada, tal vez? ¡Imposible, esas no existían en la vida real! Pero resultaba extraño, porque el pequeño Rich aseguraba haber visto una en su jardín casualmente días antes de que su vecino, unos años mayor, dijera haber capturado una.
—Mamá, papá, vi un hada, un hada de verdad, está afuera, es muy chiquita —Tomaba el borde del vestido de su madre, pero esta solo le sonreía y continuaba canturreando una melodía mientras cocinaba—. Estaba creciendo las flores, mamá, la vi, es real, está afuera —Le decía el pequeño con tanta emoción.
—Hijo, ya te dije que las hadas no existen, seguramente confundiste a una mariposa.
—Sí mamá, sí existen, está afuera, ¡Vamos a verla! —Insistió tanto que logró que su madre dejara la cocina para salir y confirmar que lo que había visto no estaba por ningún lado. Era una simple ilusión, ¿Una chispa de imaginación?
Él siempre fue catalogado como un niño fantasioso, y con seis años de edad que tenía en ese entonces, no era capaz de comprobar que lo que decía era cierto. La desilusión que sintió al ver que su madre no le creía fue devastadora, pero se prometió a sí mismo que al momento de crecer y convertirse en adulto, le demostraría a todos que las hadas si existían.
Jamás se cansó de buscar pruebas de que lo que vio fue real.
Y desde entonces, el biólogo Deluke ha estado buscando y buscando, día tras día, poco ha avanzado pero tiene la esperanza de encontrarlas en algún momento.
Lo que él no se imaginaba era que sería precisamente el día de su cumpleaños numero veintisiete.
***
El castaño despierta de un sueño profundo volteando a la derecha en busca de su esposa pero rápidamente se percata de que se encontraba solo en la cama.
—¿Jazmín? —Pregunta aún adormilado.
Se extraña de que la pelirroja no estuviese durmiendo a tan temprana hora, ella no era de madrugar. Levantándose casi automáticamente, bosteza echando una vista por la ventana.
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Gema, el hada especial © [Editando]
FantasiElla cambiará todas las reglas. En una aldea mágica donde habitan las hadas, se encuentra un hada especial, Gema, una linda y carismática chica que le encanta hablar, conocer cosas nuevas y ayudar a los demás. Pero, la maravillosa aldea se encontrar...