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Casi de un salto se pone de pie. Me mira, en su mirada hay frialdad y le tengo miedo por varios segundos.
-¿Viste o hablaste con alguien cuando saliste a caminar?
-No-miento. No debería mentirle porque esta de por juego su identidad, sin embargo lo hago, porque aquel hombre me había amenazado y yo tenía miedo.
Sólo que ahora tenía miedo, miedo de como van a pasar las cosas y ahora con James vulnerable, las cosas iban a cambiar.
-¿Estás cien por ciento Segura?
-¡Lo Juro! Pero aunque viera a alguien ¿de que sirve eso, que tiene que ver con el Boletín?
-No lo sé. Esto es fuera de lo común. Maldita sea, esa gente quiere que me atrapen por matas a sus malditos hombres. Solo... solo ve a dormir, mañana hablaremos.
Y no lo volví a ver en toda la noche... yo solo le traje problemas.

Por la mañana parecía que todo estaba olvidado, pero yo sabía que esto había sucedido porque me salí de la casa sin seguridad y por supuesto porque vivo con él, si no viviera con él sé que las cosas serían distintas y el no estaría en un boletín del FBI.
Baje a desayunar luego de arreglar mis maletas, yo debía irme. James no estaba, lo cual me pareció muy extraño ya que la policía lo estaba buscando y todo se podría complicar. Desayune con tantas ansias de preguntar dónde estaba, pero daba igual tenía que irme antes que James volviera porque yo sabía que no me iba a dejar ir...
Busqué un poco de papel para escribirle al menos un par de párrafos para no dejarlo con la duda, pero entonces lo pensé. Volver con Bea, sé que me vería muy mal porque me fui simplemente, así de la nada; Mi casa... este lugar ni siquiera es una opción. Es un error en verdad irme, pero estaba en riesgo seguir viviendo aquí.
Un par de golpes me hicieron reaccionar.
-Diga...
-Niña, soy yo Joe.
-Oh si, ya abro. –Escondí las hojas y la pluma debajo de las almohadas
Abro la puerta y Joe se asoma.
- ¿Puedo entrar?
-Sí, está bien.
Joe pasa y se sienta en la cama, yo me siento a su lado. No sé qué hacer y estaba viendo hacia abajo, veía mis pies.
- ¿Vas a algún lado? -Pregunta. Me saco de mi lugar un momento y entonces me doy cuenta que mis maletas están al lado de la cama, que tonta.
-Eh no... es solo que arreglaba mi ropa.
-Mira niña, yo sé que te quieres ir y también estoy segura que ocultas algo, no malo, pero fue lo que costo el boletín del señor. Antes... antes de que digas algo, sé que lo haces por tu propia seguridad y está muy bien, de hecho, quiero decirte que James no está enojado ni nada, solo vamos a tener que reforzar la seguridad porque es demasiado extraño que ese sujeto te haya encontrado a ti, exclusivamente a ti.
Quise hablar, pero él siguió hablando.
-Lo único que va pasar es que james tiene que apurar su maldita venganza ya que nos podría poner en riesgo, y sobre todo a ti, que ya lo está haciendo. Pero todo va estar bien niña, es casi imposible que sepan que ese es el físico exacto de James, hay muchas personas con esa descripción y es difícil que den exactamente con nuestro chico, bueno al menos es difícil que el FBI lo encuentre- Me toma de las manos- Pero si quieres irte, absolutamente nadie te va detener y James no tiene por qué molestarse, él te tiene aquí por tu voluntad y por tu seguridad, pero si no quieres estar, eres libre de irte incluso el señor te puede ayudar.
-Es que no sé qué hacer, siento que por mi culpa todo esto paso, en primer lugar, no debió haberme ayudado nunca.
-No digas eso, no es culpa de nadie, él y su empeñada venganza que lo tiene ciego.
-Pero no puedo evitar sentir este tipo de remordimiento, porque yo fui la que me salí a la calle, ese tipo me amenazo y yo debí saber que no iba pasar nada si advertía a James.
-pero no paso, y las cosas cambian, solo debemos de aprender del pasado, no llevarlo con nosotros toda la vida. –Se pone de pie – Piénsalo, James no te va prohibir irte.
Yo sabía que James no me lo prohibiría, pero no sabía qué hacer, mi culpa, mi miedo, todo me impedía pensar con claridad.
Saqué la hoja que había guardado y empecé a escribir.
James.
Solo quería decirte que lamento todo lo que paso, debí haber tenido más cuidado y haberte hecho caso, pero ya es muy tarde las cosas ya están hechas y lo arruine, todo. Te quiero, si te quiero mucho y me enseñaste muchas cosas, que tal vez ni las comprendí muy bien. Ojalá que las cosas se solucionen y ese hombre pague por lo que le hicieron a tu familia.
Gracias por todo, por brindarme un lugar en tu casa y de darme la seguridad que todo el tiempo desafié, no lo sé, te agradezco.
No intentes nada por hacerme quedarme por favor.

                                                                                                                           Cherish.

No me iría hoy, pero la carta ya estaba escrita, la puse debajo de la almohada. James no había regresado y yo ya estaba perdiendo la paciencia, porque tenía miedo de que lo encontraran, o prender el televisor y que lo hubiesen detenido, me volvía loca.
Baje por la noche por algo de comida, ahora no quería comer con nadie, ni mucha comida. Solo me serví un recipiente con frituras y un vaso de refresco, bastante para ser de noche.
Me senté en la orilla de la cama y prendí el televisor. Nada malo, entonces puse una película, precisamente me gustaba, así que no me aburriría del todo. Me acosté un poco, mientras comía frituras, sin misericordia.
La película tuvo un momento muy silencioso, para mi suerte ya que en el instante se escuchó el ruido del portón y de un poco de escándalo, supe que James había regresado, pero no iba a salirme de mi habitación.
Mi teléfono estaba sonando, me levante rápido a ver quién llamaba, era Bea. Tomo mi teléfono y contesto.
-Amiga!
- Hola Bea, necesitaba saber de ti.
-No yo de ti. ¿Quería saber si no quieres regresar a la casa?
-¿Es de verdad?
-Solo te pregunto, sé que estas con el guapo millonario.

Tocan la puerta y abro.
—Sé que piensas que estoy molesto, pero no es así. Quiero hablar contigo ¿Puedo?
—Está bien —Me muevo hacia la cama y me sigue.me recargo en las almohadas y él se sienta al pie de la cama.
—Creo que al vivir aquí es necesario creer que tienes confianza de que a mi lado no te va pasar nada, eso que te pasó debiste habérmelo dicho en cuanto pasó, no me puede hacer nada, en cambio a ti sí y me asusta saber que te pudiera pasar algo por mi maldita culpa.
—Es que...  me asuste mucho, y en ese momento no pensé que tú puedes con eso.

—No, lo siento. Tampoco se trata de eso, simeplemente quiero que me digas si te sientes segura a mi lado, sino pues no me molestará que no quieras seguir aquí. Porque, quiero que estés aquí, y yo puedo protegerte, pero...—Me toma del brazo.— quiero que me digas lo qué haces, es por tu seguridad a mi no me va pasar nada. Que me avises si vas a salir y no quiero ir salgas por ningún motivo sin guarda espaldas.
—James... es que es mejor que no esté aquí.
—Solo quiero... quiero que me digas por qué no confías en mi.
—Tengo miedo de que...—Quería besarlo. Mi cuerpo estaba estremeciéndose como nunca.—Miedo de que te pase algo y no quiero estar aquí cuando eso pase.
—No puedes entender que a mi no me va pasar nada. Te quiero Cherish! Te quiero, quiero que estés aquí, por primera vez en tanto tiempo me he sentido tan bien con una mujer y tú me llenas completamente—Acaricia mi rostro.
—No puedo hacer sentir si a ningún hombre... no.
—Voy a hacer que me creas...
y entonces... me besa, su barba me raspa el rostro pero es una sensación divina. No puedo dejar de besarlo, nuestros labios están en un compas y una predicción que sorprendía. Era algo único. Lo mire y nunca antes había sentido la energía que me recorría de quererlo desvestir. Levante mis brazos a su camisa y la comienzo a desabrochar, él me ayuda y vuelve a besarme. Sus labios me recorren el rostro, por la barbilla, hasta mi cuello.
Me quita la blusa y comienza a bajar con sus labios por allí.
Entonces recuerdo aquella noche, aquel día, aquel asquerosos día y lo detengo.
—¿Que pasa? —Su respiración es agitada.
—No puedo...
—Está bien. Yo respeto lo que decidas
¿Que estás haciendo Cherish? Y si esta es la señal para decidir si te vas a quedar, si te das cuenta que quieres estar con él y lo más importante y si él te hace sentir como nunca nadie lo hizo? ¿Por qué lo rechazas?
Me levanto junto con él y detengo de un brazo.
—No te vayas, perdón. Quiero estar contigo.
Me sonríe y me besa de inmediato. Yo realmente estaba radiante, yo acariciaba su espalda mientras él me besaba y depositaba besos por todo mi cuerpo hasta llegar a mi vientre. No tenía miedo. Esta vez no.
Me fui perdiendo en él, en su aroma, en sus labios, en sus manos y esa sensación jamás se olvida.
Escuche el sonido de una hoja crujir. Se detuvo.
Abrí los ojos y él estaba leyendo la carta que él había escrito. Mientras me besaba la encontró debajo de la almohada. ¡Maldicion!
—¿No intentó nada para que te quedes? ¿Y entonces esto que es? ¿Te vas a ir cuando acabemos?
—No James, no es lo que piensas. De eso estábamos hablando, yo quiero estar contigo, no voy a irme. Nece...
—No confías en mi, necesitabas una prueba para no irte
—Sí confió en ti, no seas tonto—Le arrebató la carta y la arrugó, con fuerzas. La lanzo.
—¿No vas a irte?
—¿Te han dicho que tienes unos cambios de humor repentinos?
Él ríe.
—constantemente. —Me besa una vez más—Lo siento, ¿pero vas a quedarte?
—Sí y quiero que sigas con lo que estabas.
Me sonríe y me vuelve a besar, y espero que esta vez nada nos interrumpa. Baja los tirantes de mi sosten y en este punto tengo miedo, pero no por él, porque quiero estar con él.
El radio de James empieza a encender, y lo llaman a la vez que llaman a la puerta.
—Señor—Se escucha detrás de la puerta. Se detiene.

Continuará...❤️

Shadows Of Pain. | James McAvoyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora