Seúl, Corea del Sur
La mesa del jardín llena de comida y dulces estaba vacía.
Era el noveno cumpleaños del heredero Cho, había invitado a todo al que se encontraba, era un niño con una alegría interminable, su coeficiente intelectual era por encima del promedio. Por ese motivo a sus compañeros no les gustaba, creían que solo lo hacía para hacerse lucir y los padres de estos decían cosas sin sentido llevados por estúpidos prejuicios.
La mesa afuera del jardín llena de comida, dulces estaba vacía.... Ningún niño había llegado en ese día tan especial para él.
El pequeño corrió a su habitación ante la mirada preocupada de su padre, el hombre sabia todas y cada una de las estupideces que decían sobre su hijo y a pesar de que le dolía, no podía mandar a callar a todos ni cambiar sus ideas.
Su madre era una mujer orgullosa, ante los comentarios sobre su hijo prefirió irse de "visita" con sus parientes lejanos lo que la llevo a su trágica muerte al estrellarse su carroza en un árbol, nadie entendía como pudo morir por ese accidente.
La culpa fue hacia su primogénito, nadie tomo importancia al hecho de que la mujer no llevaba ninguna de sus lujosas joyas, que su equipaje había desaparecido y que tenia moretones en brazos y cuello, nadie pregunto ¿dónde estaba el cochero? Detalles pasados por alto por la mente morbosa y estúpida de los humanos.
El castaño tras oír los rumores que corrían de boca a boca por compañeros de colegio, cambio su forma de pensar. Creía que los humanos creaban rumores a lo que no entendían, decían palabras crueles sin importar los sentimientos ajenos.
La luna miraba molesta lo sucedido, cada noche vigilaba a aquel pequeño por petición de su bendecido, el castaño miraba la gran ciudad pensando en la tranquilidad que aquel lobo le brindo.
De pequeño narraba con entusiasmo el encuentro con su amigo peludo, cada persona que escuchaba la historia lo miraba como si hubiera enloquecido pues ningún lobo tenía esa actitud hacia un humano, a pesar de todo el castaño sabia que lo que contaba era verdad y esperaba poder verlo algún día.
Con el paso del tiempo, la vida de Kyuhyun se basaba en leer libros entre sus lugares favoritos de la mansión, no tenía amigos en el colegio donde estudiaba y sus primos evitaban contacto con él, a excepción si estaban en presencia de su padre, su enfermedad no era grave pero si llevaba consigo algunas leyendas y mitos de que traía desgracias a la gente junto a él y que era un imán para la mala suerte.
Ante la negativa de las personas a su alrededor, el chico se volvió frio... tenia palabras hirientes para cualquiera que en otro momento lo había insultado cuando solo era un niño.
Recordaba aquellas lamidas a sus ojos por aquel lobo, aprendió a leer solo para saber sobre esos animales, que les gustaba, que comían, que hacían, se sabía de memoria todo lo que los libros decían sobre aquellos animales.
Los ponían como una raza sin piedad pero el solo podía recordad lo cálido y feliz que se sintió a su lado, no entendía porque recordaba ese encuentro como si hubiera sido ayer y no hace mucho tiempo atrás.
No tenía intención de ser vengativo pero habría sufrido demasiado ante el rechazo incluso de su propia familia, el chico era apegado a su padre, tenían una relación donde podían contarse todo, pues el castaño lo consideraba a su padre como un amigo.
Un amigo al cual le contaba sus tristezas y la única alegría que podía sacarle una sonrisa sincera al heredero, aquel misterioso lobo del que siempre hablaba.
Para Kyuhyun cumplir quince años marcaba un cambio en su vida pero nada que fuera significativo, para él solo era otro año en que no podría reencontrarse junto a aquel amigo lobuno.
En cambio para su padre era año en el que las familias adineradas invitaban a su hijo para conocer a una bella señorita para poder casarlo, el hombre no tenía ninguna intención de obligar a su hijo a casarse y mucho menos con ninguna de esas víboras que solo iban tras su dinero.
Además de que sospechaba que su hijo no tenía ningún interés en alguna joven, ya creía saber la respuesta y si para hacer feliz a su hijo tenía que mudarse al bosque desconectado de todo, lo haría.
El señor Cho creía que hijo no necesitaría de nadie para vivir pues aparte de la fortuna que heredaría de su parte también contaba con la herencia de sus abuelos que vivían en Inglaterra, a los cuales visitaba dos veces al mes.
En cuanto dijeron que el castaño sería el heredero de la fortuna Cho, familiares a los que en su vida había visto se acercaban al castaño para pedirle salir a comer, a tomar una copa, incluso una prima le había propuesto ir a su habitación.
El castaño le había contado todo a su padre y terminaron haciendo chistes un tanto subidos de tono para burlarse de la joven que se quedo esperándolo en su alcoba.
Para el castaño... aquella conversación con su padre le daba una alegría inmensa pues era momento de volver, volver a ese hermoso lugar donde su lobo lo esperaba.
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My lonely wolf
FanfictionUn lobo solitario protegido de los dioses... Un chico solitario a causa de una enfermedad... Un padre que daria lo que fuera por ver feliz a su hijo, el destino no es al azar. Tu mi querido Niño eres mi destino... Tu mi querido Lobo eres mi felic...
