Capítulo 9: "El gran viaje"

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Mi respiración era pesada, mi cuerpo aún no quería responder, no podía mover con libertad ninguna parte de el, mis manos no dejaban de temblar, era una sensación de terror psicológico que no supe como explicar, y entonces empieza a retirar la daga de mi abdomen lentamente, el dolor era insoportable, fue ahí cuando todo empezó a tornarse borroso y empecé a escuchar a lo lejos la voz de lily llamando a mi nombre, y cada segundo que transcurría se hacía más fuerte y clara, hasta que girando un par de veces mi cabeza, los vi de nuevo, eran Dylan, Jostan y Lily, los chicos estaban nuevamente conmigo, miré a mi alrededor, todo estaba iluminado, todo seguía igual, mientras lily decía:

— ¡Chris! ¿Qué te sucede? llevas un par de minutos sin decir ninguna palabra y mirando a lo lejos, te hablábamos pero era como si no escucharas, ¿Estás bien?
— Ehh, si, si, estoy bien, solo estoy un poco cansado—lo dije mirando hacia mi abdomen y notando que no tenía ninguna herida.

Dando un paso adelante dije en tono serio:

—Nos vemos a las 8:00 a.m en casa de jostan, sean puntuales, ya es mejor que nos vayamos, no me estoy sintiendo bien.
—Bueno vámonos—Todos asintieron.

Cuando estábamos afuera del hospital Lily un poco preocupada pregunta:

—¿Qué pasará con la chica, con Emilyd?
—De seguro estará bien, su padre debe estar en camino—Respondí para tranquilizarla. En realidad Lily era una chica a la cual le preocupaba mucho el bienestar de los demás sin importar si lo conociese o no.

Entramos al coche y nos fuimos del lugar, en el camino íbamos escuchando música y planeando todo lo del viaje.

15 minutos después.

Al bajarme del auto me despedí de todos y empecé a dirigirme a casa, tomé mis llaves y abrí la puerta, entré y encendí las luces de la sala, mi papá estaba esperándome sentado en el sofá, se puso de pie y dijo:

—¿Qué son estas horas de llegar christopher?

Sinceramente no tenía ni idea de la hora que era, miré mi reloj y fruncí el ceño, era más de media noche, quedé como el meme que sale en redes sociales...

¿Cómo pasó tan rápido el tiempo? Verdaderamente que Einstein tenía razón, el tiempo es relativo.

—Papá disculpa, solo se me hizo un poco tarde.
—Bueno, está bien, es que no quiero que estés en la madrugada afuera porque las noches están muy frías y puedes atraer un resfriado, para la próxima vez avisame.
—Bueno papá, lo tendré en cuenta.
—Te guarde un poco de comida, la deje en la cocina, si se te antoja la calientas en el horno microondas ¿vale?
—Vale papá, muchas gracias.
—Y... ¿Cómo te fue?
—Hmm digamos que no estuvo tan mal, y ahora que lo mencionas, debo decirte que mañana me iré de viaje unos días con los chicos a el distrito de Forest Epping.
—¿Viaje? ¿Por qué no me habías dicho antes?

Ehh pues papá fue algo que salió así de la nada, algo de último momento, es que el papá de Dylan, mi mejor amigo, vive en Epping y nos invitó a que nos quedáramos unos días allá antes de ir a presentarnos a Londres.
—Comprendo, pues si es así no hay problema, pero explícame eso de la presentación en Londres ¿Cuál presentación?
—¡Ay papá! Verdaderamente olvidas todo rápido, ¿recuerdas el proyecto de ciencias que estaba elaborando para la prepa? bueno, pues nos fue muy bien y nuestra calificación nos alcanzó para participar por unas becas que esta ofreciendo la Universidad de Londres. Y esa es la dichosa presentación en Londres ¿Entendiste?
—¿Si? ¡Muchas felicidades hijo!—Su mirada estaba llena de orgullo.
—¿Gracias? aunque la verdad yo no hice nada, recuerda que no pude presentarlo por...
—Shh silencio—Me interrumpió y continuó diciendo—Que no lo hayas podido presentar no fue tu culpa, pero eso no significa que no hayas hecho nada, sé las ganas que le pusiste, las noches en vela que tuviste, incluso en ocasiones te quedabas dormido encima de tu laptop, hijo vi esforzarte mucho por esto, y mereces créditos también—lo dijo acercándose a mí y colocando su mano en mi hombro—Me siento orgulloso de que seas mi hijo. Esas palabras... esas simples ocho palabras, me hicieron tan feliz, dibujaron una sonrisa en mi rostro.

La sabiduría de los diosesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora