-Law, que haces aquí? Pensaba que estarías descansando con todos los otros.
-Como estas Nami? - Le preguntó a la chica sin hacer caso a la pregunta de ella
-Bien, la verdad es que me siento como nueva. Y te quería dar las gracias por todo lo que has hecho por mi: por protegerme y por salvarme.
-Es mi trabajo, soy medico. Ya te dije que Luffy no me perdonaría nunca si te pasaba algo mientras estabas conmigo.
Ella se quedó perpleja ante esa respuesta. Lo cierto es que no la esperaba para nada. Sabía que él era un tipo frío y con pocos sentimientos, pero debía reconocer, que al menos, por su parte, se había encariñado un poco con aquel cirujano.
En cuanto lo dijo, Law se arrepintió automáticamente de ser tan seco con ella. A quien quería engañar? Aquella chica le gustaba, pero no quería dejarse llevar por sus sentimientos.
-Nami podemos hablar? Tengo algo que contarte.
-Si, por supuesto, siéntate.
-Verás... Tu me recuerdas?
-Si te recuerdo? Claro que si. Creo que la memoria no la he perdido.
-No es eso, quiero decir, cual es el primer recuerdo que tienes de mi?
-El primero? Veamos... La primera vez que recuerdo haberte visto fue hace algo más de dos años, en el Archipiélago de Sabaody, en la casa de apuestas. En cambio había leído anteriormente sobre ti en los diarios.
-Lo suponía. No recuerdas nada anterior a eso?
-Debería recordarlo?
-Me gustaría decirte algo Nami, no se como te lo vas a tomar, pero creo que es algo que me gustaría que recordaras.
Nami no contestó. Estaba muy intrigada ante aquello que tenia que contarle Law. Así que no respondió y dejó que fuera él quien continuara con la conversación.
-A ver... Tú y yo nos conocimos cuando apenas eras una mocosa. Cora-san y Bellmere eran muy amigos cuando los dos trabajaban en la Marina, y más de una vez fuimos a Cocoyashi a visitaros. Lo cierto es que no me caías muy bien, eras una niña muy pesada pero...
-Tú? Eras tú aquel niño que nunca quería jugar conmigo y que no hablaba con nadie. Es cierto, eras tú. No me lo puedo creer.
-Si, era yo.
Ambos se quedaron en silencio durante unos pocos minutos hasta que la pelirroja decidió hablar.
-Pues que sepas que no has cambiado nada. Sigues siendo igual de aburrido que antes y igual de soso.
-Pues que sepas que tu también eres exactamente igual. La misma niña llorona y cobarde que antes.
Nami se emociono al recordar a Bellmere. Aquella conversación con Law le había traído muy buenos recuerdos y no pudo evitar llorar.
Ante aquella situación, el joven se levantó de la silla en la que se encontraba sentado y se situó al lado de Nami, cogiéndola del brazo para levantarla de la silla y abrazarla. Ella no supo reaccionar. Aquel abrazo era lo que menos se esperaba que Law hiciera. Hundió su cabeza en el pecho de él y dejó que el la abrazara, deseando que aquello no acabara nunca.
-Cora-san nunca me perdonaría si dejara que a la hija de su amiga le pasara algo. Tengo más motivos para no querer que mueras a parte de mi alianza con mugiwara-ya.
Nami levantó la cabeza para centrar su mirada en los ojos de Law. Aquella mirada gris la absorbía. Sentía unas enormes ganas de besar a aquel hombre e iba acercando su cara a la de él, poco a poco, notando como Law también hacía lo mismo. Sus narices se rozaron y Nami cerró los ojos. Él pasó su dedo pulgar por la mejilla de la chica, acariciando su piel. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la pelirroja. Todo aquello que sentía era completamente nuevo. A pesar de vivir con hombres, nunca nadie le había provocado aquella sensación en el cuerpo, aquel deseo que sentía cuando tenía a Law delante. Él colocó una de sus manos en la cintura de la chica, mientras que la otra la puso en su cabeza, enredando sus dedos con aquel pelo tan suave.
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Las cuatro estaciones
Fan-FictionUn dia cualquiera, los Piratas del Sombrero de Paja, se encuentran con la tripulación de Trafalgar Law justo antes de llegar a una gran isla que los dividirá. Juntos tendrán que conseguir escapar de aquél lugar, no sin antes dejar al descubierto su...
