LA DESPEDIDA

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En serio era posible que Smoker les hubiera dejado escapar? El mismo Smoker que los llevaba persiguiendo desde que iniciaron su aventura?

Lo cierto era que todos los miembros de la tripulación del sombrero de paja sabían que aquel Marine era distinto. Hasta les hacía gracia cruzarse con él de vez en cuando para ver que todo seguía en orden.

Al poco tiempo todos llegaron a sus correspondientes barcos y embarcaron lo antes posible, antes de que Smoker cambiara de idea.

Los Sombrero de Paja se despidieron de los Piratas del Corazón con un simple saludo con la mano. Sabían que no tenían tiempo que perder y menos si el marine que se encontraba en la isla era Somker.

-Torao! Nos veremos pronto! - Grito Luffy mientras sonreía a sus aliados.

Una vez en su barco todos tomaron posiciones y emprendieron su rumbo. 

Nami, desde el timón del barco, vio como el submarino de los Piratas del Corazón se sumergía lentamente. 

¿Y ahora qué?, se preguntaba. ¿Realmente había sentido tanto por aquel pirata en tan poco tiempo? Recordaba como el maldito laberinto los había enviado juntos a la zona más fría, como él se preocupaba por si ella pasaba frío, como la defendía y procuraba que siempre estuviera a salvo. Recordaba aquella noche después de la fiesta, el cosquilleo que sentía cada vez que juntaba sus labios con los del chico. 

Sabía que se volverían a ver, tenían que derrotar a Kaido. Pero no podía dejar de preocuparse. ¿Y si le pasaba algo? ¿Y si cuando se reencontraran todo era diferente?

Ya se habían alejado lo suficiente de aquella isla, y los mugiwaras empezaban a irse a dormir. Nami se metió en la cama, pero no podía dormir. No paraba de pensar en Law. Se arrepentía de haber sido tan fría con él, cuando el chico mostraba sus sentimientos.

-Estupida Nami, a veces pareces tonta. - Se decía ella misma.

Decidió salir a cubierta para que le diera un poco el aire y revisar sus mandarinas. Era Franky quien tenia guardia hoy.

-Que hace nuestra súper navegante despierta a estas horas? - Dijo el carpintero

-Hola Franky, no podía dormir. Si quieres puedes ir a la cama. Hemos tenido una aventura intensa y debes estar cansado.

-Y tu no lo estás? - Le preguntó el cyborg

-No mucho. La verdad es que estoy bien y me apetecía tomar el aire.

-Entonces si es así bajaré a dormir un rato. Si te entra sueño avisame y vuelvo.

-Gracias Franky.

El cyborg bajó al camarote de los chicos mientas que la navegante se quedaba en la cubierta.

Se sentó junto a sus arboles, respirando aquel aroma que tanto le recordaba a su madre y a su tierra en general.

-Así que de aquí es de donde viene el olor de tu cuerpo?

Una voz sorprendió a la navegante.

-Law... ¿Qué haces tú aquí? 

-No es evidente? Vengo a despedirme.

-A despedirte?

-Si.

-Eso quiere decir...

-Eso quiere decir que no nos veremos, por lo menos en un tiempo

-Y la alianza?

-La alianza sigue en pie, pero nosotros también tenemos nuestros propios objetivos, al igual que vosotros.

Después de aquella frase, el silencio de la noche inundó la cubierta del barco. Law se sentó con Nami, rodeándola con sus brazos y permanecieron en silencio muchísimo tiempo.

-Me olvidarás? - Se atrevió a decir ella

-Realmente piensas que eso es posible? Nami, te quiero, y quiero que seas mía para siempre. Jamás podría olvidarte.

-Ojalá sea así.

Después de un tierno beso, Nami se recostó sobre el hombro de Law, y poco a poco iba cerrando los ojos mientras el acariciaba su pelo. 

Los primeros rayos de sol empezaron a salir y la brisa mañanera hicieron que Nami despertara lentamente. Se encontraba junto a sus mandarinas. Law ya no estaba junto a ella. Realmente el chico había ido a verla o lo había soñado?

Cuando despertó por completo, pudo ver un sombrero blanco y negro que se encontraba justo a su lado. Definitivamente, no lo había soñado.

Cuando cogió el sombrero, vio que un pequeño trozo de papel caía de su interior. 

-¿Y esto? 

Lo miró fijamente y encontró que en la esquina del papel habia un nombre estrito: Law

Eso era lo que ella creía que era?

Puso el papel sobre la palma de su mano y efectivamente, el papel se empezó a mover hacia su derecha.

Nami corrió a su habitación mientras alguna lagrima caía de sus ojos. 

Lo cierto es que no estaba triste. Aquel chico, su chico, era de los piratas más fuertes y persistentes que conocía. No le pasaría nada y si alguna vez le pasaba algo, allí estaría ella y la tripulación de los sombreros de paja para ayudarlo.

Cuando entró al camarote de las chicas, Robin ya estaba despierta.

-Navegante, estas bien? - Preguntó su amiga un tanto preocupada.

Nami sonrió y dejó el gorro de Law junto a su cama. Estaba feliz, estaba enamorada. Sabía que le echaría de menos, pero también sabía que si seguían juntos, no podrían conseguir sus propios objetivos, y lo mejor sería verse cuando todo acabe.

Salió del camarote corriendo, gritando para despertar a sus nakamas.

-Vamos, vamos, vamos! Todos arriba! Hay que recoger el barco y dirigirnos a la próxima isla!

-Maldite bruja cállate, es muy pronto! - Gritó Zoro

-Eso Nami, tu capitán te ordena que te duermas! - Decía Luffy

-Estupidos, como se os ocurre hablar así a mi querida Nami-swan - Contestaba Sanji enfadado.

-Veo una isla peligrosa donde parece que hay mucho sake! - Gritó Usopp

Zoro y Luffy salieron corriendo para verla. Efectivamente, era mentira.

-Narizotas ven aquí que te voy a cortar! - Dijo Zoro enfadado

-Vamos a tirarlo al agua para ver como se enfrenta a los reyes marinos - Sugería Chopper.

-Yohohohoho - reía Brook al ver a sus amigos discutir - Robin-san, sería tan amable de...

-Imbecil! - Le golpeaba la navegante

-Suuuuuuuper-hostia! - Dijo Franky

Todo volvía a la normalidad en el barco de los sombrero de paja y estaban más listos que nunca para seguir con sus aventuras!






FIN????????


Las cuatro estacionesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora