032: ¿Cierto, bebé?

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032: ¿Cierto, bebé?

CASSANDRA.

Luego de que Liam hiciera funcionar una lámpara vieja de la casa, dejé a Landon cómodo en uno de los sacos de dormir. Me aseguré que se comiera dos emparedados de pavo que me encargué de preparar en casa antes de venir hasta aquí, Lucas no ha llamado y él no para de preguntar dónde está. Ojalá pudiéramos explicarle lo que sucede.

—Ya está dormido. —Apoyo uno de mis hombros en el marco de la habitación contraria a la que estábamos esta tarde. Liam yacía sentado en la vieja camita que había ahí, bajó el colchón de la cama para que pudiéramos dormir pero Landon le parecía más divertido acampar en una sala que llama bosque.

—No lo culpo por no querer dormir en esta cama, da malos presentimientos. —Apenas me sonríe. —Pero la puse cómoda para ti con los sacos y las mantas.

Me abro paso a la habitación y me apoyo en el escritorio al lado contrario de donde él estaba. Justo al frente de él.

— ¿Vas a dormir conmigo?

Me mira con las manos encima de la rodilla.

—Lo necesitas más que yo. —Susurra pasándose una mano por el pelo.

—No podré dormir sin ti.

Me sonríe, pero no aguanta dos para quitarse las botas. Como me salgo con la mía, retiro también la chaqueta de mi cuerpo.

—Quiero calor, así que quítate todo. —Señalo cuando solo se ha quitado la chaqueta.

Enarca ambas ceja divertido.

Me quedo solo en una camisa manga larga blanca y mis bragas, Liam asiente encogiéndose de hombros y se sienta por completo en el colchón en tan solo el bóxer.

Agradezco que el colchón sea pequeño y yo pueda subirme encima de él, es la única manera que quedemos dentro de este. Liam apoya sus manos detrás de su espalda apoyando su cuerpo para mirarme, y yo me acomodo mejor ahorcadas ajustando nuestros cuerpos.

— ¿De qué clase de calor hablabas? —Me pregunta con la vista fija en mi boca.

Tomo el dobladillo de la camiseta y la saco de encima de mí, la dejo a un lado acercando mi cara hasta su cuello y abrazando su cintura. La única luz que había en la habitación era la de la luna que apenas y entraba por la ventana, así que él no tendría que mirar mis cicatrices fijamente y sentirse mal en el acto.

—No puedo estar contigo en esta habitación. —Susurra al mover mis caderas un poco juguetonamente.

Alzo la cara; —No es que esté desesperada, pero ¿Por qué no?

Sonríe a medias y separa las manos del colchón deslizándola por mis mejillas.

—Esta casa es un mal recuerdo para mí, ni siquiera deberíamos estar durmiendo ahora aquí.

Su dedo se desliza por la cicatriz de mi mandíbula y yo bajo más las manos por su abdomen al estremecerme.

—No sé lo que viviste aquí, Liam. Pero sí estás metido en esta única habitación es porque te reconforta ¿No es así? No sales de ella desde que llegamos.

Me mira un par de segundos; —Era el único lugar donde podía estar con Lucas en paz.

— ¿Qué tal si no hablamos de esto por este par de horas? Aún es tu cumpleaños. —Subo las manos por su abdomen hasta envolverla en su nuca.

—Tú eres lo único que hace que olvide toda esta mierda.

Acerco mi boca a la suya besándolo delicadamente, sus manos se deslizan por mi espalda arqueándola y ajustándome encima de su cuerpo. Me fundo en su boca y su lengua juega a pelear con la mía, sus labios son tan suaves como siempre al igual que sus caricias y nuestras bocas no pueden estar más juntas. Por eso dejo que se tome su tiempo.

Lost ManDonde viven las historias. Descúbrelo ahora