- ¡mamá, ya llegue!- dije mientras caminaba por el pasillo que conducía a la cocina.
Una voz media ahogada me respondió con - Estoy en la ducha hija, hay pasta en la nevera -
- ¡Esta bien, mamá!- le respondí, mientras buscaba la pasta en el congelador para calentarla, tenia mucha hambre y me es cantaban los spaguettis de mi madre.
Ya calentados me dispuse a comerlos en una pequeña mesa de la cocina, tirando mi mochila aun lado en el suelo. Unos minutos mas tarde escuche los pasos de mi madre bajando las escaleras, trate de comer lo mas rápido que pude no quería un interrogatorio de: ¿como te fue?, ¿Hiciste amigas? O ¿Qué te pareció él colegio?, son preguntas recurrentes en ella cuando comienzo a estudiar en otra escuela ya que no puede vigilarme por allá, intenta hacerse la detective conmigo y como tengo los ánimos, mejor es no entablar una conversación del desastre de día que tuve hoy.
- Hola mi bebé, como te fue en El colegio- me dijo mi madre mientras se sentaba a mi lado. Usaba su cómoda pijama, un suerte y un pantalón de algodón con una imagen de un gatito dormido. Me sorprendió lo rápida que fue para vestirse y llegar a mi sin terminar de comer. Lo podía ver, el interrogatorio se acercaba.
- Bien, mamá- dije tan falsa que hasta me la creí. - Angélica no se encuentra -dije tratando de cambiar El tema.
Mi madre me mira como escaneandome, al parecer no me creyó mucho, pero solo me dijo - Creo que viene un poco tarde del trabajo -
- Que bien, ya me voy a mi habitación, estoy cansada y quiero tomar una ducha- dije tomando mi mochila del suelo y caminando rápido hacia las escaleras, dejando a mi madre confusa pero esta no se quedo sentada me siguió y mientras subía los escalones murmuro.
- Eloisa martinez, todavía tenemos que hablar-
Solo me hice la sorda entre a mi habitación, Serré la puerta con seguro, tire mi mochila y me lance en la cama, cerré mis ojos y deje escapar un suspiro de alivio. No tarde en levantar mi trasero de la cama no quería pensar en nada de lo ocurrido, aunque las escenas eran chocantes y recurrentes. Me dispuse a tomar una ducha de agua caliente, el frío en la ciudad había aumentado y mi estrés con el. Quite mi uniforme y lo guarde en el closet que se encontraba cerca de mi ventana, la cual trajo a mi recuerdos de palabras que dije hacia Jack, que trataba de olvidar. Mi mente sabia que lo que dije fue estúpido y creó que solo me deje llevar por el cruel momento que viví al sentir que moría. Otro suspiro escapó de mis labios y este fue por decepción hacia mi misma por imaginar en algún momento que tal vez podía ser feliz en el nuevo colegio.
Y también por sentirte atraída por un chico que ni te ve como amiga...
—¡ Argh! – solté un gruñido. Por primera ves, creó que mi conciencia comenzó a jugar conmigo y fue muy ruda.
Pero sincera...
— Oh Dios creó que me estoy volviendo loca– susurré. Tome mi móvil y puse musica suave, la escuchaba mientras el gel del baño recorría mi piel haciendo espuma y desplegando un aroma delicioso. Media hora más tarde salí del baño con mi toalla en vuelta y me puse mi pijama de flores y en mi cabeza hice un moño desordenado. Tome mi móvil y apague la musica, luego me tumbe en mi pequeña cama estaba calentita y me adentre en la sabanas, dirigí mi mirada hacia la mesita de noche, que estaba cerca y tome aquella cadena que me recordaba a mis locas amigas, pamela y yaribel. La sostuve en mis mano y la apreté contra mi pecho cuanta falta me hacían. Así que me dispuse a escribirles un mensaje y después de unos minutos me respondieron y muy enojadas por no hablarles antes pero luego se calmaron.
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Soportando por amor
RomanceEsta historia narra la vida de Eloísa, una chica de 17 años humilde, esforzada en sus estudios, que nunca le intereso el amor y durante su joven vida, siempre a estado apartada de ese sentimiento. pero todo cambia al conseguir, una beca que la l...
