mis recuerdos

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Narra Jack

Abro mis ojos lentamente por la molestia que me causaba una claridad repentina en mi habitación, trate de abrirlos pero era muy doloroso, que me sucedía sentía que la cabeza se me partía en dos, que fue lo ¿qué hice anoche? ¿qué paso no me recuerdo nada? ¡rayos!, la sensación de un asco y nausea en mi estómago eran una tortura, escuche las palabras de una mujer en mi habitación, su voz hizo que me doliera más la cabeza y me la sostuve como si se fuera a caer.

— ¡Despierta!, es hora de que me expliques que te paso anoche ¿porqué llegaste a casa en ese estado, golpeado y todo mojado?– dijo la mujer que me dio a luz, su voz era preocupante y a la vez molesta pero eso debía ser por la resaca tan fuerte que tenía, acaso me habría vuelto loco tomando, cuando pude abrir totalmente mis ojos él rostro de mi madre tenia ojeras por no dormir, se notaba también que estuvo llorando, su cara tenía una mezcla de dolor y enojo.

— Mamá, ¿podrías dejarme solo?, no me siento bien– dije entre dientes mientras me tapaba con las sabanas él rostro y me volteo de lado en la cama. —ah y traeme unas patillas para la resaca o manda a la sirvienta– espete.

Mi madre me quita las sabanas con fuerza y me deja al descubierto.— ¡Jack! tenemos que hablar,perdón hijo, me duele verte así y siento él daño que te causamos anoche– Me dijo con palabras entre cortadas.

Sus palabras refrescaron mi memoria, pensaba que la noche de ayer íbamos a cenar en familia, reunidos en paz los tres pero que idiota fui al creerme algo tan falso y poco común en esta familia ya me lo hubieran hecho la noche del veinticuatro de Diciembre, cada uno con obligaciones y trabajo, hace años pasados recuerdo que cenamos juntos y aunque no lo mencione su ausencia me lastima, que iluso solo quería una cena en compañía de ellos y nadie más pero lo que obtuve fue perturbador. La mesa estaba preparada y mi padre estaba por llegar de hacer compras navideñas, mi madre estaba en su habitación sin darme señales de vida, pero sólo yo pensé que se tardaba arreglándose como toda mujer, hubiera preferido eso antes que a la razón del ¿por qué no bajaba?

Mi padre llega y le pasa las compras a la sirvienta colet, lo se por que exclamó su nombre y la pequeña señora fue a su encuentro, yo estaba en él comedor esperándolos a ambos, colet paso por él pasillo cerca del comedor, iva a subir las escaleras y se encuentra con mi madre.

— Colet vuelve a la cocina yo me encargó de estas bolsas – dijo con su vos seca, mientras tomaba las compras y después bajo las escaleras.

Mi padre ya se hubiera instalado conmigo en la mesa para cenar. Mi madre se sienta y bruscamente tira las bolsas, no entendía su actitud y mucho menos la forma en que vestía muy reveladora y sexi para su edad, que tiene cuarenta y cuatro años pero se ve muy bien y no sólo lo digo porque es mi madre sino por lo bella que es.

— ahora que es lo que te ocurre a ti Cristal?–dijo mi padre molesto.

Yo me limite a callar y observar lo mejor era no meterme en lo que ni siquiera entendía, pero algo pasaba.

— ¿Qué crees tu que puede pasarme a mi?– espeto ella seca, mientras se servía la cena. — coman no me hagan caso– dijo con una sonrisa falsa.

Mientras cenábamos mi madre observa a mi padre con odio. La tensión comenzó a surgir en la mesa.

— Mamá seguro no te pasa nada– susurré

— No le pongas caso Jack, ella sólo quiere llamar la atención – espeto él..

Para mi madre esa fue la gota que reboso él vaso.

Soportando por amor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora