Capítulo 8

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Capítulo 8

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-¡Hasta que al fin llegan!-. Gritó Ruby desde la entrada, cuando estacionaron la moto frente a la propiedad.

-Tampoco es para tanto Ruby-. Le gritó también Regina, ayudando a la rubia a bajar –Hey ¿estás bien?-. Preguntó agarrándola de la cintura ante la falta de equilibrio de Emma.

-Sí, solo… nunca antes había ido en una moto-. Confesó sonrojada.

-Ah… con que soy la primera-. Dijo seductora, con toda la intención de sonrojar más a la rubia, la cual no la defraudó. Se acercó más de la cuenta a su rostro para “ayudarla” a quitarse el casco –Entonces es un honor.

-¡Hey! ¿Van a entrar o qué? ¡Que la fiesta es para Emma!-. Volvió a gritar Ruby.

Emma soltó una risita mitad nervios, mitad alivio. Tener tan cerca a Regina la estaba afectando. Más después de su confesión.

-Vamos-. Dijo la morena luego de soltar un suspiro.

Al entrar en la mansión Mills, Emma fue abordada rápidamente por sus amigos más cercanos. Mulan y Aurora la abrazaron y la felicitaron por su gran logro. August y David también estaban ahí. Incluso el profesor Jefferson, quien se encontraba hablando muy animado con la hermana de Regina. Se extraño de no encontrar a Mary Margaret. Pero prefirió preguntar luego.

No había tanta gente y eso le agradaba. Pero si que había una que otra persona que ella no conocía. Como la rubia con la que Regina estaba hablando.

Tratando de tragarse los celos, se dirigió a la mesa de las bebidas sirviéndose un vaso de jugo.

-Espero que eso no tenga alcohol…

-Es solo jugo-. Dijo encogiéndose de hombros.

-Lo sé, me prometiste que no lo harías y yo creo en ti-. Dijo Regina mirándola a los ojos.

-A veces eres como mi abuela-. Dijo Emma sonriendo.

-¿Me estás llamando vieja?-. Dijo abriendo grande los ojos.

-¿Qué? ¡No! Solo… me proteges mucho-. Dijo lo último en un susurro, provocando una sonrisa en Regina. Se veía tan adorable.

-Bromeo contigo Swan-. Dijo guiñándole un ojo –Ahora ven… Zelena está loca por conocerte.

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La fiesta estaba yendo de lo más bien. A Zelena le había encantado Emma y viceversa. La pelirroja cada que podía le contaba anécdotas de Regina, y la rubia reía, sin poder creérselas. Incluso las que le contaba sobre su hermano.

Pronto bajaron la música y se quedaron todos en el patio de la casa, simplemente conversando y contando historias sobre las locuras que hacían Regina, David y Killian. El último vivía ahora en Nueva York y era uno de los guitarristas de Regina. Los tres eran realmente dinamita pura cuando estaban juntos.

Las anécdotas sobre su hermano, las contaban Regina, David, Zelena, Kathryn (la rubia con la que hablaba antes Regina) y Víctor Whale, quien era el mejor amigo de su hermano.

En un momento dado, mientras todos reían. David, un poco ya pasado de copas, le pidió a Regina que cantara una canción, y todos se quedaron en silencio. Emma no entendía nada. Menos la mirada extrañada que Regina le daba a David.

-Ok…-. Respondió la morena y entró en casa para luego volver con una guitarra.

-¿Porque se pusieron todos tan serios?-. Le preguntó Emma a Ruby quien estaba sentada a su lado.

Cuerdas del corazón (SwanQueen)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora