CAP 19: YO SOLO SE QUE NO SE NADA

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CAP 19: YO SOLO SE QUE NO SE NADA XD

Todas las noches me quedo despierta hasta que oigo pasos cerrando la puerta de nuestro cuadro, me levanto de mí cama y camino hasta la ventana, desde ahí, tengo cuidado de que no se me vea y me asomo, siempre, a unos minutos de las doce, veo cinco personas encapuchadas partiendo hacia lo más profundo del Bosque Prohibido. Más de una vez me ha parecido ver un destello de rubio platino entre esas personas.

Sé todo lo que hacen, les tengo controlados, no voy a dejar que hagan lo que quieren, sobre todo porque yo sé donde está la piedra. Lo sé gracias a los innumerables de veces que Harry nos conto su relato de lo que había vivido en esos años.

También me encargue de buscar información sobre la varita de Sauco en la biblioteca, y no era la única que se pasaba horas eternas buscando información de algo, ya que las serpientes también se volvían locos buscando alguna información que de momento desconozco.

Yo ya encontré lo que buscaba, esa fabula proveniente de los cuentos de Beedle el Bardo que tantas veces había oído, la fabula empieza de los Tres Hermanos empieza así:

Había una vez tres hermanos, que viajaban a la hora del crepúsculo por una solitaria y sinuosa carretera.

Los hermanos llegaron a un rio demasiado peligroso para cruzarlo a nado, pero gracias su destreza en las artes mágicas, agitaron sus varitas e hicieron aparecer un puente.

Antes de poder cruzar, una figura encapuchada les cerró el paso, era la muerte, que se sentía contrariada porque normalmente los viajeros se ahogaban en el rio pero era muy astuta y fingiendo felicitar a los tres hermanos por sus poderes mágicos les dijo que cada uno tenían un premio por haberla eludido.

El mayor, que era muy combativo, pidió la varita mágica más poderosa que existiera, y la Muerte la regalo una proveniente de un sauco cercano.

El hermano mediano, que era muy arrogante, quiso humillar aun más a la muerte, y pidió el poder de devolver a la vida a los muertos. La Muerte cogió una piedra de la orilla del rio  y se la entrego.

Por último, la Muerte le pregunto al menos que deseaba, este humilde y el más sensato de los tres, pues no se fiaba de la muerte, le pido algo que le permitiera salir de aquel lugar sin que la muerte pudiera seguirlo, y la Muerte de mala gana, le entrego su propia capa invisible.

Entonces la Muerte se aparto y dejo que los tres hermanos siguieran su camino.

Ashley DursleyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora