Stony. Steve es un labrador retriever que solía vivir en una granja, Tony un gato siberiano acostumbrado a los lujos y comodidades. Tras la boda de sus dueños comienzan a vivir juntos y, a pesar de sus muchas diferencias tanto de razas como de perso...
En cuanto lo bajaron del automóvil, Steve quiso salir corriendo y estirar las patas en ese lugar donde había crecido: su amada granja. Después de varias semanas de planeación, papá Clark finalmente convenció a papá Bruce de visitar la granja de la familia Kent.
-Tranquilo, Steve –dijo su dueño sonriendo y desató la correa que lo sujetaba-. Listo, muéstrale el lugar a Tony y cuida que no se meta en problemas.
El gato maulló enfadado y no permitió que el hombre de gafas lo sujetara. Cierto, Tony era un gato acostumbrado a vivir en la mansión Wayne, pero eso no significaba que fuera ignorante. Era un gato bastante inteligente, muchas gracias.
-Anda, Tony, quiero que conozcas a los demás.
Luego de saludar a Martha, la mamá de papá Clark, el perro guió al felino hacia los corrales. Su primera parada fue cerca del pequeño gallinero donde se encontraban dos de los amigos de Steve: Wanda, una gallina Rhode Island Red, y Visión, un gallo hatch quien lucía feroz, pero en cuanto miró al canino acercarse, agitó las alas con verdadera alegría.
-¡Es bueno volver a verte, Capitán!
Steve agitó la cola con alegría ante su viejo apodo y cuando sintió la mirada desconcertada de Tony, decidió explicárselo.
-Los demás animales de la granja me dicen así porque según ellos, soy como el líder de todos.
-No me extraña.
Al percatarse de la presencia del gato, Wanda apuró tras su cuerpo a varios pollos y Visión también cambió su postura amable a una desafiante. Tony prefirió no arriesgarse, de modo que con su pata empujó a su pareja para que hiciera las debidas presentaciones.
-Tranquilos. Tony es ahora parte de la familia, es el gato del esposo de papá y también mi compañero.
Tony infló su pecho con orgullo ante el evidente desconcierto de las aves de corral. Se sentía increíble poder restregar a otros que él era tan maravilloso que a Steve no le importó fuera un gato a la hora de elegirlo.
-... Mucho gusto, Tony –saludó Wanda, con más confianza-. Oh, conozcan a nuestros polluelos.
De inmediato ambos recién llegados se vieron rodeados por quienes fueron presentados como Pietro, Luna, Crystal, Tommy, Billy e incluso había un patito llamado Teddy. Según les explicó Visión, Martha Kent lo rescató y ahora ellos lo cuidaban (aunque al gallo le daba desconfianza que el pequeño pato fuera tan cercano con su pollito Billy).
Después fueron a visitar al caballo Quill y la yegua Gamora. El felino terminó tratando de arañar al caballo por burlarse de su tamaño, por lo que Steve prefirió llevárselo al siguiente corral donde sabía que Tony sería mejor recibido. Claro, cambió de opinión cuando el gato se unió al cerdito Clint en sus burlas hacia las ovejas Scott, Hope, Hank y Janet.
-Clint, te recuerdo que Tony y yo solo venimos de visita –comentó Steve, moviendo la cabeza con resignación-. Si Hank y Hope te dejan a merced de los coyotes, de nuevo, será totalmente tu responsabilidad. Y Tony, deja de alentarlo, por favor.
-Te hace falta divertirte más, cariño –contestó el felino lamiendo su pata
-Descuida, Cap, en el fondo ellos me aman –respondió el cerdo-. Eso y Janet no los dejaría. Además Hank está más ocupado impidiendo a Scott acercarse a su hija como para preocuparse por mí.
Tras finalizar su recorrido, Tony y Steve regresaron a la casa listos para tomar una siesta. El perro se detuvo de pronto, olfateó el aire y comenzó a mover su cola con más entusiasmo de lo normal.
-¿Qué sucede?
Antes de que el gato pudiera recibir una respuesta, la puerta de la casa se abrió y dos jóvenes perros labrador retriever salieron corriendo hacia el mayor. Resultaba gracioso ver correr, saltar y ladrar a un can amarillo, otro negro y uno más color chocolate.
-¡Steve! –gritaban ambos con entusiasmo
El pelaje de Tony se erizó y comenzó a gruñir con enfado. No le hacía nada de gracia que dos desconocidos estuvieran restregándose en su perro. Él era el único que podía hacer eso.
-¡Hey! ¡¿Quiénes rayos son ustedes y cómo se atreven a olfatear a mi Steve?!
La feliz reunión se detuvo y Steve, sin dejar de mover su cola, acarició su cabeza con la del otro en gesto de disculpa.
-Perdona, Tony. Ven quiero que los conozcas. Bucky –señaló al color chocolate- y Sam –ahora al color negro-. Son mis hermanos menores, pero viven en otra granja donde crían a perros como nosotros.
-¿Por qué este gato tiene tu aroma por todas partes, Steve? –preguntó Bucky y alzó las orejas en alarma- ¡¿Te apareaste con un gato?!
-El tío Rocket tenía razón –comentó Sam, divertido-. Siempre decía que los cachorros más tranquilos y dóciles resultaban ser los más atrevidos.
-Era obvio que ni siquiera Steve podría resistir a mis encantos.
-¡Tony!
Luego de que Bucky superara su shock inicial, ambos cachorros decidieron conocer mejor a su nuevo "hermano felino" y comenzaron a hacerle un montón de preguntas. A Tony le encantaba ser el centro de atención, de modo que respondió todo del mejor modo posible porque en el fondo quería agradar a la familia biológica de su pareja (algo que prefería admitir solo en sus pensamientos).
-¿Qué sucede? –preguntó Clark a su esposo al anochecer
Bruce llevaba rato observando a Steve y Tony durmiendo con Bucky y Sam (los nuevos perros de su suegra) acurrucados con ellos. Aunque el gato era bastante creído y malhumorado, estaba tolerando bastante bien a los jóvenes caninos, incluso colocó una pata sobre Bucky en gesto consolador cuando éste comenzó a agitarse en sueños.
-Clark, creo que estamos listos para ser abuelos.
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