Miriam me obligó literalmente a arreglarme un poco. Ella me dejó un vestido que tenía y que ya no le venía. La verdad era una preciosidad. Era negro, ajustado y con lentejuelas. Me puse unos tacones que ella también me prestó y comencé a maquillarme.
-Y de verdad que el maquillaje hace milagros.— Dijo Miriam mirándome.
-Oye, sin pasarse.— Le dije riéndome.
-Es broma, a ti no te hace falta todo eso.— Se acercó y me dio un beso en el hombro.
Terminé de maquillarme y le deje paso a mi amiga. Me quedé en el salón de su casa mirando mi móvil. Tenía como veinte mensajes de Mimi pero no me metí en su chat.
-¿Nos vamos?— Dijo Miriam a mis espaldas.
-Sí.— La miré.– De verdad que no entiendo como puedes ser tan guapa, alucino contigo.—
-La verdad que tú también estás muy guapa, sobre todo con la ropa que te he dejado.— Empezó a reírse y a continuación las dos salimos de casa.
Decidimos que cada una llevaría su coche ya que yo tenía en el mío mis maletas. Durante el camino yo iba detrás de Miriam porque no tenía ni idea de llegar al sitio. Para hacer más ameno el camino, encendí la radio. Genial. Estaba sonando la canción de Beyoncé que pusieron aquella noche que conocí a Mimi. Todos los recuerdos empezaron a golpearme y de algún modo me pusieron feliz, pero muy triste también. Da igual, no era el momento.
Al fin llegamos. Me bajé de mi coche y esperé a que Miriam llegara a mi lado.
-Te noto nerviosa.— Dijo ella mirándome de arriba abajo.
-¿Qué? Para nada.— Y sí, lo estaba y era por Mimi.
Comencé a andar y para darle otra prueba más de mi nerviosismo a mi amiga, me tropecé torciéndome todo el tobillo y fue un milagro que no se me hiciera trizas.
-¿Estas bien?— Oí la voz de Mimi entre risas.
Note como su mano agarraba mi muñeca y me ayudaba a recomponerme. Cuando por fin recobré el equilibrio apenas la tenía a centímetros y yo solo asentí con la cabeza ante su pregunta.
-Lo que tú digas, amigaaaaa.— Dijo Miriam chillándome desde lejos refiriéndose a mi intento de desmentir mis nervios.
Me quedé parada esperando a Miriam pero Mimi no se movió de mi lado.
-¿Esperas a alguien?— Le pregunté a Mimi que no paraba de observar mi vestido.
-A ti.— Que bien había sonado eso.— Quiero decir, estoy esperando a que des un paso y no se te salga el tobillo de golpe.— Me hizo reír.
-Que graciosa.— Le di un empujón.
-¿Has visto que bien le sienta mi vestido a Ana?— Dijo Miriam alcanzándonos de golpe.
-Sí, bueno... la verdad es que va muy guapa. — Mimi empezó a jugar con las manos y Miriam nos miraba con una sonrisa dibujada en la cara.
-Que bien que nos hemos encontrado contigo.— Volvió a hablar Miriam al ver que yo solo me había sonrojado ante el comentario de Mimi.
-Bueno, sí porque no sé si habrá llegado alguien ya.— Dijo Mimi mientras me agarraba de la cintura y me empujaba ligeramente para comenzar a andar.
Eso me puso aún más nerviosa pero que su mano estuviera ahí no me suponía ningún problema. Me gustaba andar y que ella me agarrara de esa manera. Mimi nunca pasaba la ralla pero siempre se quedaba al borde de esta y en parte eso me encantaba. Miriam andaba detrás de nosotras. Abrimos la puerta del pequeño pub en el que habíamos quedado todos y allí ya se encontraban algunos. Sin separarnos, Mimi y yo saludamos a Mireya, Raoul, Ricky y Noemi. Todos nos miraban pero por alguna razón no lo hacían de forma extraña. Quizás la emoción no les dejaba prestar atención a los detalles.
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Procuro Olvidarte
FanfictionEn cuando Ana conoce a Mimi sabe que todo comienza a torcerse y, aún más cuando esta comienza a ser la bailarina de su grupo de espectáculos. Ana no podrá sacarse de la cabeza a Mimi y esto le traerá muchos problemas.
