—Y entonces, lo último que recuerdo es que agarré esa botella destapada de ron y me la tomé sin ningún acompañamiento— relataba divertido Kirishima sentado en el piso de su habitación, junto a Kaminari que no paraba de reírse ante su humorística historia, más allá se encontraba Sero sin poder respirar con tranquilidad recordando ese memorable momento en que Eijiro se emborrachó por primera vez, Katsuki seguía recostado en la cama, escuchando atentamente la conversación y recordando lo satírica que fue esa escena —Ustedes fueron corriendo a detenerme y quitarme la botella, y yo no se las quería pasar— comentaba entre carcajadas.
—Luego te pusiste a gritar sin razón, de hecho llegaron los vecinos a preguntar qué estaba pasando— agregó Bakugo con su rostro neutral.
—Lo peor es que con suerte eran las 11 de la noche, era demasiado temprano y ya estabas totalmente ebrio— dijo Kaminari mirando a su amigo mientras tomaba un sorbo de cerveza Asahi con tranquilidad — ¿Recuerdan cuando nos vinieron a buscar después?
Sero volvió a sujetarse el
estómago con desesperación, no había tiempo para recomponerse de sus ataques de risa, menos con una historia tan cómica — ¡El imbécil al acercarse al auto de Bakugo abrió la puerta del piloto! — continuaba relatando Denki acompañando el carcajeo de Hanta.
—Mi mamá se fue burlándose de ti todo el camino de vuelta— dijo Katsuki refiriéndose a Kirishima, que estaba con una sonrisa y bebiendo la lata de cerveza del de quirk eléctrico —Pero no puedo creer que hayas vomitado ahí mismo.
— ¡El auto se movía mucho!— replicó el de quirk de endurecimiento en su defensa —Esa imagen mental todavía la tengo en mis memorias, iba vomitando fuera del auto desde la ventana— recordaba con algo de vergüenza —Ya sabes que estuve toda la mañana después pidiéndole perdón.
Kaminari ahora estaba acostado en el piso de la habitación, sujetándose el estómago al igual que su otro compañero. —Pelo de mierda, dejaste toda la puerta sucia por dentro y por fuera.
—Sero igual se puso a vomitar— sumó Denki mirando hacia el techo —Recuerdo que se tapó la boca con su mano y estaba totalmente callado.
—P-porlomenos sólo manché mi ropa— respondía a la acusación entre risas —No dejé un regalo en todo el asiento de atrás.
Katsuki sonrió frente a la conversación, era bueno recordar esos tiempos a veces, su segundo año fue uno de los más alocados y fiesteros, ahora seguían siéndolo, pero en menor cantidad, estar en tercer año obligaba tener más responsabilidades académicas, por lo tanto, menos espacio recreativo y de interactuar con bebidas o sustancias ilícitas. Pero con tales memorias en su mente, era inevitable recordar lo confundido y estresante que fue ese año respecto a lo que sentía su corazón, además de transportar la sangre por todo su cuerpo, sus emociones fueron una bomba de tiempo por más de 12 meses, donde creía que se iba a mantener, en ese entonces, en la eterna contradicción referente a lo que sentía y demostraba.
Era automático llegar a ver esos desordenados cabellos verdes en su cabeza, esa sonrisa tan honesta y transparente, esos ojos que llevaban consigo una mirada, una expresión que lo encarcelaba en uno de los peores sentimientos.
La confusión.
Su voz no coordinaba con sus deseos, pensamientos, siempre se guardaba todo, asumiendo acciones y tomando decisiones sólo por lo que podía ver, y hasta no más de dos meses atrás, pudo entender que lo que uno observa puede ser completamente distinto a lo que sucede dentro de uno. Que supo hace sólo dos meses que lo que sentía hace más de 8 años, era correspondido y no odiado, no despreciado y ni mucho menos olvidado.
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Íntimo
FanfictionDos meses han pasado desde que Midoriya Izuku y Bakugo Katsuki comenzaron su relación, todo ha sido un mar de emociones, y también una eterna precaución ante la vista de los demás. Una relación secreta podía traer muchas cosas buenas, pero lo que...
