Sylver, el príncipe desterrado, está cansado de las reglas del mundo mágico.
La organización fue creada para que los demi-âme y hechiceros pudieran comenzar una vida nueva, junto a los humanos en vuestro mundo ordinario. Sin embargo, el romance ent...
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En definitiva, el edificio había sido abandonado desde hace un par de tiempo, años quizás. Las paredes estaban algo destruidas, los pisos de madera tenían partes con hoyos pequeños, cosa que Horus descubrió cuando metió la pata, las ventanas estaban caídas y otras no tenían cristal, era una simple bolsa de plástico. Aun así, se convirtió en un buen refugio para los hechiceros.
En cuanto encontramos el piso en el que se escondían, Horus corrió a ayudar a los heridos, mientras que yo miraba a mí alrededor, reconociendo los rostros de todos mis compañeros de trabajo, o ex compañeros de trabajos. Entre los hechiceros, había unos cuantos humanos ayudando a los heridos. Es un alivio saber que no todos decidieron pasarse al lado malvado.
—¿Artemisa? —me voltee hacia la voz femenina. Arrugué la nariz al ver el terrible aspecto de la joven, quien me parece haberla visto en más de una ocasión con Nea— ¿Dónde está Nea? Dime que no está con ellos.
—No, ella está a salvo, no te preocupes —asintió, luciendo aliviada de la noticia. La agarré del brazo y la ayudé a sentarse. La sangre seca en su cabeza me daba un poco de nauseas. Sin contar su hombro dislocado... —¿Estás bien? ¿Qué pasó?
—Desconozco la razón por la que todo comenzó, lo único que sé es que Kennedy desapareció, Jerry apareció muerto en la bodega y...
—Alto —la interrumpí sin comprender eso ultimo— ¿Jerry murió? Creí que estaba con ellos...
—No, murió el mismo día en el que la orden de capturar a Sylver se dio —miró a las personas que estaban cerca y bajó la voz—. Dicen que Kennedy lo mandó por unos archivos en el último pasillo y ahí le tendió una trampa. Jerry nunca hubiera traicionado a la reina, es algo que todos los que éramos cercanos a él sabemos. En realidad, él fue quien mantuvo a Nea informada de todo lo relacionado al caso de Sylver, guardó los archivos de vuestros padres y borró cualquier acto sospechoso que las inculpara de traición.
—¿Por qué haría algo así? —pregunté incrédula.
—Porque estaba enamorado de ti, Artemisa.
Me siento aun mas asqueada ahora con esa información. Jerry murió por ayudarnos... ¿Por qué? Bueno, estaba enamorado pero eso no era un motivo para arriesgarse.
¿Qué digo? Si Sylver estuviera en peligro, yo también me arriesgaría por salvarle. Es lo que el amor te hace hacer, despierta las fuerzas y el valor para arriesgar todo por la persona que amas.
—Escucha —agarró mis manos, mirándome fijamente a los ojos—, los hechiceros están en guardia. Creen que hay traidores entre este grupo y que en cualquier momento, alguno dará información de nuestro paradero y los brujos vendrán —señaló con la cabeza hacia un hechicero que se mantenía de pie al lado de una ventana, vigilando el exterior—. Son inteligentes, no van a darse por vencidos después de haber construido la organización ellos solos.
—Creo que hay alguna forma en la que se enteran de nuestro paradero —susurré cuando un tipo de archivos pasó cerca.
—Lo hay —soltó mi mano y agarró mi collar, donde tenía una pequeña esmeralda—. Este es un rastreador, los únicos con acceso a él es Kennedy, unos cuantos de seguridad y la reina.