Cedric el sensacional

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~Gracias por recibirme reina Amber, fue un placer conocerla. Habló Anya haciéndole una reverencia. Amber se quedó mirandola fijamente a los ojos y la abrazo con fuerza.

~Siempre será un gran placer recibirte.

Anya subió al carruaje y comenzó a perderse a través de los paisajes de Encantia.

~¡Cochero! ¿Podría llevarme a Hexley Hall? Habló desplegando una sonrisa.

~Me es imposible, su padre me pidió que la regresará lo antes posible.

~¡Por favor!

~¿Qué interés tiene en una escuela de hechiceros?

~Cada año se celebra una reunión para antiguos estudiantes. Merlín, el mago, asistirá y realmente necesito su ayuda para aprobar un examen importante. Será una sorpresa para mi padre.

~En ese caso... Tal vez no le moleste.

~¡No le molestará! Lo conozco mejor que nadie.

El cochero accedió y llevo a la niña hasta la entrada de la academia.

~Volveré por ti en una hora, no importa si no has terminado lo que estás haciendo.

~¡Me parece perfecto!

Anya se adentro en la academia, encontrándose todo tipo de cosas maravillosas. Cuando no podía sentirse más asombrada, una joven se puso frente a ella cerrándole el paso.

~¿Qué se te ofrece? Por la pinta que tienes puedo ver que no eres una hechicera.

~Busco al señor Cédric, me dijeron que podía encontrarlo aquí.

~¿A mi tío Cedie? ¡Claro! Te llevaré con él. ¿Cómo lo conoces?

~¡Solo sé que es una leyenda! Cédric el sensacional no es un nombre que se le de a cualquiera.

~Él era maravilloso, pero ha cometido muchos errores... A veces quisiera que volviera a ser el mismo de antes, aunque es imposible.

Ambas se detuvieron frente a una gran puerta de aspecto fúnebre. La hechicera dió tres golpes y la puerta se abrió.

~Tío Cedie, hay una niña que quiere hablar contigo. Sonrió acercando a la princesa.

Anya se asombro al ver el rostro de aquel hombre. Sus facciones cansadas y piel arrugada la hacían sentir empatía. Tal vez era una persona buena, si Sofía confiaba en él, ella también lo haría.

~Buenas tardes... Soy Anya, me gustaría hacerle algunas preguntas.

~¡Los dejo solos! Debo ver a mi prometido. Mencionó Calista saliendo de la habitación.

~¿Por qué quieres hablar conmigo? No creo que te interesen las palabras de un viejo hechicero.

~Me interesan más de lo que se  imagina. Sé que usted fue una persona muy importante para la princesa Sofia.

Al escuchar este nombre las facciones de Cedric se volvieron duras.

~¿Dije algo malo...? Contestó con un nudo en la garganta.

~¿Qué relación tienes con Sofía?, Si sabes dónde se encuentra ¡Debes decírmelo!

~No... No sé nada, solo sé que... Vivía en Encantia y que era una gran amiga de usted. Pero... No sé preocupe, ya me di cuenta que no sabe nada, ahora debo irme. Titubeó dirigiendose a la puerta.

~¿Quién eres tú pequeña?

~Nadie importante, ¡deberás tengo que irme!

~No te irás hasta decirme la verdad.

~Soy Anya... Hija del duque Hugo de Albuquerque. Gritó tapándose la boca.

Las manos del hechicero comenzaron a contraerse y Anya supo que no debía permanecer más tiempo en la habitación, así que, como pudo logró girar la manija.

Mientras corría por los pasillos de la escuela, su corazón comenzaba a agitarse, el hechicero la seguía con afán, profesandole un gran odio.

El cochero ya la esperaba con las puertas abiertas de su carruaje. La princesa subió y pidió que se apresurara.

~¡Te atraparé!  Sé dónde te encuentras. Grito Cédric antes de que emprendiera el vuelo.

Anya se limpio la frente y dió un gran suspiro. Había sido un error ir a ese lugar, pero no se imaginaba que el señor Cédric fuera malvado.

Al llegar al castillo Hugo la recibió con un abrazo y un beso, sin embargo la niña se mantuvo estática.

~¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan agitada? Hablo limpiando su frente.

~¡Tengo miedo papá!, Hice algo que no debía. Lloró aferrándose a él.

~¿Qué? Si alguien te hizo daño solo dímelo.

~Visité al ex hechicero de Encantia “El señor Cédric".

Hugo la bajó de sus brazos y comenzó a dar órdenes a los guardias de asegurar el castillo.

Sin ser vista, Anya corrió hasta la biblioteca secreta en busca de respuestas.

Buscó el libro por los estantes pero este no aparecía. Estaba apunto de rendirse cuando la proyección comenzó a exhibirse.

Narración.

~¡Te ves preciosa hermanita! Grito Amber acariciando su cabello.

~No creo que deba asistir, el señor Cedric considera que no es bueno para una señorita cómo yo.

~Blah blah, el señor Cedric siempre, ¡déjalo de lado y has tu vida!, Él no sabe nada, siempre ha estado enclaustrado en esa torre.

~Te acompañaré, pero solo esta vez.

Las dos intrépidas princesas se dirigieron al castillo de Albuquerque. Sofía no estaba muy segura, sin embargo lo afrontó con la mejor cara posible.

~La princesa Sofia y la princesa Amber de Encantia. Habló el mayordomo al recibirlas en la puerta.

Todos giraron su vista para observarlas y Sofía bajo la mirada con pena.

~¡Qué tengas un muy feliz cumpleaños! Habló Amber tomando la mano de Axel.

~Gracias por asistir.

Sofía observó a Hugo que permanecía al lado de su hermano, con un aire de grandeza como solía mostrarse en la escuela real.

~¿Cómo estás Hugo? Habló haciéndole una reverencia.

~Siempre estoy bien ¿Y tú? Contestó de forma altanera.

Sofía sintió que algo no estaba bien, el Hugo que estaba frente a sus ojos era el mismo que la habia humillado en la competencia de Derby volador.

La princesa bajó la vista desanimada y comenzó a perderse entre la multitud.

¿Qué había pasado? Su mirada lucia distinta. A pesar de haber esperado toda la mañana por su reencuentro, las cosas no habían salido como lo soñó.

Finalmente el baile dió inicio. Amber se encontraba dando vueltas alrededor del salón, siendo admirada por todos los asistentes, sin embargo, Sofía no podía desviar su mirada de Hugo, siempre rodeado de princesas... Tal vez le dolía verlo así, aunque él no parecía sentirse incómodo, al contrario, se encontraba totalmente feliz lanzando sonrisas coquetas a cada una de las chicas que lo idolatraban.

La hija de mi verdadero amor (Sofia Y Hugo)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora